jueves, 27 de febrero de 2014

Medidas a tomar por todo el pueblo frente a la ofensiva del capital concentrado


Medidas a tomar por todo el pueblo frente a la  ofensiva del capital concentrado


En estos 10 años ha habido muchos avances, pero no se ha cambiado la estructura capitalista extranjerizada y concentrada heredada de la dictadura militar y de la década del ’90. Este corsé económico heredado impidió que las mejoras fueran mayores, que se profundizaran lo suficiente como para tener mejores posibilidades de perdurar en el tiempo, y el capital concentrado y centralizado internacional (CCyCI) hacedor de esta estructura, siguió creciendo dentro del país y ha motorizado todas las campañas destituyentes y todos los boicots a los aspectos progresistas de las políticas de este gobierno, en un intento de retomar el dominio pleno del Estado para continuar y profundizar la depredación a la que había llegado en los ’90.
Este gobierno ha orientado su política a un desarrollo industrial con inclusión social dentro del capitalismo, reivindicando y respetando las instituciones de la democracia burguesa. La presidenta  afirmó claramente que no es revolucionaria y que defiende el capitalismo, sólo que defiende “un capitalismo que implique crecimiento con inclusión social”, “respeto de los derechos humanos” y amplificación permanente de todos los derechos democráticos. El hecho de ser una estrategia utópica, dado que es imposible conseguir esos objetivos en el marco de la democracia burguesa y sus instituciones, no implica que no haya sido y siga siendo la política expresa y deliberada del kirchnerismo.
El kirchnerismo se ha manejado siempre calculando (a su manera) la relación de fuerzas con el CCyCI para elegir el momento adecuado para realizar algunas reformas, como la estatización de las AFJP o la AUH, entre otras. Pero nunca consideró que hubiera la relación de fuerzas suficiente como para realizar reformas más avanzadas. Y si bien su estrategia incluía el desarrollo favorable a su política de esta relación de fuerzas, “crear masa crítica”, en la práctica se ha manifestado muy débil para hacerlo. La relación de fuerzas es básicamente una relación social más que una relación gobierno-CCyCI, pero la propia política de conciliación de clases llevó al kirchnerismo no solamente a oponerse a toda independencia política de la clase obrera, sino que ni siquiera ha intentado apoyarse en el movimiento obrero, en su lugar ha colocado su base social básicamente en la clase media progresista y en los sectores más pobres beneficiados con los planes del gobierno, AUH, jubilaciones, vivienda, etc.
A estas limitaciones básicas fundamentales el kirchnerismo agrega su respeto a las instituciones de la democracia burguesa. Es imposible avanzar con reformas radicales con la velocidad, la profundidad y la eficacia suficientes si se respetan la formalidad de estas instituciones, máxime que no son las instituciones democrático burguesas más progresistas, sino las heredadas de la dictadura militar y la década del ’90. Por ejemplo, aún hoy subsisten una gran cantidad de jueces nombrados por la dictadura, por dar un ejemplo. La ley de medios demoró cuatro años en aplicarse debido a cautelares judiciales de estos jueces precisamente.
En este mismo sentido se orienta la política del gobierno en relación a las futuras elecciones. En resumidas cuentas el gobierno sostiene haber hecho todo lo posible y si pierde las próximas elecciones y ganan los representantes del CCyCI plantea que habrá que aceptarlo porque hay que respetar las instituciones. De esta manera hay una absolución de responsabilidades en dos direcciones de ida y vuelta. Si el gobierno no ha hecho más es por las limitaciones “de las instituciones”, pero el “respeto de las instituciones” está fuera de discusión, por lo tanto el gobierno más no pudo hacer.
¿Y el pueblo? Todos los daños, sufrimientos, penurias, que pueda sufrir el pueblo por una vuelta a los ‘90s corregidos y aumentados, la pobreza, la desocupación, la miseria, la destrucción de fábricas, el deterioro de la atención de la salud y la educación, la falta de vivienda, la represión de los movimientos sociales, etc., ¿cómo se lucha para evitarlos?
Según el gobierno esto depende del resultado de las elecciones del 2015. El kirchnerismo se somete a esas reglas institucionales tal cual están hoy diseñadas, con todas sus trampas, y si pierde se retira a la oposición, dejándole el gobierno al CCyCI. A esto es a lo que consideran “democracia”. Según su perspectiva la democracia no es ser inclaudicablemente fieles a las necesidades de la mayoría del pueblo, esa fidelidad encuentra sus límites en el respeto a las instituciones de la democracia burguesa. Si bien ha habido importantes avances democráticos bajo el kirchnerismo (dentro de los límites de la democracia burguesa) es ajeno a su política, está lejos de sus posibilidades visualizar y realizar verdaderos avances hacia una revolución democrática, única forma de defender los derechos del pueblo frente a la ofensiva del capital concentrado.
Obviamente, es la ideología de la democracia burguesa en general y del kirchnerismo en particular. El problema está mal planteado. ¿Qué es lo que es necesario hacer para que la situación económica mejore y no empeore? Todas las medidas que sea necesario tomar hay que tomarlas, se encuadren o no dentro de los límites de la actual institucionalidad de la democracia burguesa. Ni el gobierno ni nadie puede renunciar a hacer lo que es necesario hacer para el bienestar del pueblo. De lo que se trata es de hacer las reformas que necesaria e imprescindiblemente hay que hacer, se encuadren o no dentro de la democracia burguesa. Lo que debe primar es la necesidad irrenunciable de realizar las reformas imprescindibles, si no se puede dentro de esta democracia burguesa, o de la democracia burguesa en general, habrá que ir más allá de ella. Ser fieles real y decididamente a las necesidades del pueblo es lo que define a la democracia verdaderamente revolucionaria, abriendo nuevos caminos para cambiar realmente las cosas, siendo fieles a las tareas que hay que realizar imprescindiblemente, instrumentando las medidas necesarias para lograrlo. Si no se puede subir hasta allá arriba de la montaña porque está muy alto, habrá que conseguir una escalera, si no hay una escalera habrá que fabricar una. Pero si es necesario ir hasta arriba de la montaña, hay que trabajar incansablemente para lograrlo, superando todos los obstáculos que haya que superar.
Si no hay relación de fuerzas hay que construirla. Si el pueblo necesita realmente determinadas reformas, es posible lograr la relación de fuerzas suficiente para realizarlas. Logrando que el propio pueblo tome conciencia de la imperiosa necesidad de realizar esas reformas, en particular que tome conciencia la clase obrera, surgirá naturalmente esa relación de fuerzas. No se puede justificar la renuncia a garantizar las reformas con el pretexto de que hay que respetar los límites de la democracia burguesa.
¿Cuáles son las reformas imprescindibles que es necesario realizar para frenar la ofensiva del capital concentrado?
El capital concentrado obligó al gobierno a la última devaluación aprovechando que toda la economía argentina está privatizada, oligopolizada y en gran medida extranjerizada.
Esa es la base material de su poder.
Esa base material es lo que debe desarticular hoy el conjunto del pueblo.
Si se estatiza el comercio exterior y se nacionaliza la banca, se le dará un golpe importantísimo al capital concentrado.
No es lo único que hay que hacer, pero es la base fundamental para que el pueblo pueda frenar esta ofensiva del capital concentrado, al quitarle su poder de manipular toda la economía del país.
Es altamente probable que el gobierno no se anime a tomar estas medidas. Su defensa del capitalismo en general,  su política de conciliación de clases, y su respeto a una relación de fuerzas con el CCyCI (según su forma de medirla) indican que se puede esperar poco del gobierno en este sentido. Lo cual no quita que se debe exigir con la mayor fuerza posible que sí lo haga.
Estatizando el comercio exterior y nacionalizando los bancos privados se podría controlar una buena parte de la base material del CCyCI. Por supuesto que esto no debe hacerse solamente desde arriba, con organismos y funcionarios del Estado, sino también desde abajo. Para que no se realicen estas medidas de una forma burocrática, reaccionaria, sensible a la corrupción que intentará el CCyCI deben instrumentarse de manera que el pueblo, todos los que viven de su trabajo y no del trabajo ajeno, tengan la posibilidad de acceder al conocimiento de su contabilidad y puedan controlar todas sus operaciones.
El control de los precios por parte de la población es muy importante, pero es necesario que ese control se ejerza en la producción misma, no solamente sobre las ventas en los supermercados.
Una auditoría de la contabilidad de las empresas oligopólicas y un monitoreo de sus costos es fundamental. Igual que en los casos anteriores, el acceso directo a estos controles por parte del pueblo es imprescindible.
Todas estas medidas por sí mismas no afectan directamente las ganancias empresarias, pero pueden en gran medida evitar la evasión impositiva, todo lo que tiene que ver con la falta de divisas (restricción externa) y la creación artificial de brechas cambiarias, las ganancias extraordinarias, y toda clase de fraudes y maniobras del CCyCI.
Todas las medidas parciales que constituyan avances, por más limitadas que sean, hay que apoyarlas, en cuanto no haya en cada momento en particular posibilidades reales de llevar a la práctica medidas más radicales.
Medidas intermedias, como algo parecido a una Junta Nacional de Granos, o la nacionalización de los depósitos bancarios, u otras parecidas deben ser apoyadas mientras no se haya logrado la suficiente conciencia en la población como para avanzar aún más.
Algunas de estas medidas fueron discutidas el 25.2.14 en el segundo encuentro de la Convocatoria Económica y Social en la Comisión Nacional de Valores (CNV), por ejemplo.[1]
También se puede implementar medidas complementarias, como inaugurar mercados centrales y submercados en todas las ciudades del país, donde la población tendría acceso a precios que evitaran en gran medida la intermediación innecesaria y proveyera una alternativa de consumo más barato frente a los altos precios oligopólicos de los supermercados.
Todas estas y otras medidas intermedias hay que apoyarlas, avanzando a través de todas las dificultades y todas las posibilidades que presenta la realidad social particular de nuestro país. Todo avance, aunque parcial, imperfecto, en gran medida equivocado o no, igualmente puede servir para frenar en parte la ofensiva del capital concentrado y ganar tiempo para seguir profundizando las reformas con el objetivo de llegar realmente a la estatización del comercio exterior y la nacionalización de los bancos privados.
Porque finalmente sin desarticular esa base material del CCyCI no se podrá frenar su ofensiva.
No solamente hay que parar esta ofensiva para evitar un retorno a penurias mayores que en los ’90, sino para defender y consolidar todos los avances democráticos realizados en esta última década. Hay que valorar en su justa medida lo que significa para el pueblo la AUH, la recuperación de la jubilación, la ley de matrimonio igualitario, la vuelta al país de más de mil científicos, las nuevas universidades, los planes Pro.Cre.ar y Pro.gre.sar, el reparto de millones de notebooks, y muchas otras leyes y disposiciones que sería largo de enumerar. Todo esto significa mejora en la salud, en las condiciones de vida, en la educación , en el acceso a nuevas tecnologías, etc., por parte de buena parte del pueblo. Es un capital inestimable, no siempre adecuadamente valorado. Un pueblo fortalecido, enriquecido, maduro, es fundamental para todos los avances necesarios dentro de la democracia burguesa, construyendo la revolución democrática, e incluso con mayor razón durante la futura construcción del socialismo.
Los grandes capitalistas, que son los que constituyen el CCyCI, mienten, especulan, hacen fraude, evaden impuestos, fugan divisas, se quedan con las divisas en el exterior y no las ingresan al país, falsifican la contabilidad con mil artilugios, etc., etc. Dislocan la economía del país para provocar el descontento cada vez más exacerbado del pueblo, y canalizan este malestar creciente en contra del gobierno. Ellos son los que desarticulan la economía, generan la inflación y la falta de divisas, y hacen aparecer al gobierno como el generador de todos los males.
Por esta razón la estatización del comercio exterior y la nacionalización de los bancos privados  para desmantelar la base material del CCyCI debe ser un programa permanente impulsado de todas las maneras posibles por el pueblo, durante este gobierno y los próximos, ya sea que gane el FPV o la oposición destituyente. Dependiendo de quién gane, el escenario será más o menos favorable para desarrollar este lucha, pero hay que llevarla adelante perseverantemente cualesquiera sean las circunstancias.
Si el gobierno por debilidad se resigna a la vuelta al poder estatal pleno por parte del CCyCI, la clase obrera no se puede resignar. Está en juego la perspectiva de años de la derrota más brutal, muy superior a la de los’90.
En el corto plazo, en lo inmediato, es probable que no se puedan llevar adelante plenamente estas medidas. Pero son las medidas ineludibles. Son metas que el pueblo argentino debe tomar en sus manos para impedir que se vuelva a una situación mucho peor que la de los años ’90.
La clase obrera debe tomar la iniciativa como vanguardia de la lucha democrática. No se trata de un problema entre el gobierno y el CCyCI solamente. El problema principal es entre el CCyCI y el conjunto del pueblo que vive de su trabajo.
Todas las medidas aproximadas, parciales, que puedan impulsarse desde el gobierno, o desde las distintas organizaciones del pueblo, es importante que se concreten mientras se lucha por la realización completa de este programa, propagandizando, es decir, explicando su necesidad, mediante reuniones, impulsándolo con movilizaciones, etc.
No hay salida para la crisis capitalista mundial, ni para la crisis de nuestro país en particular sin la revolución social, la expropiación de los grandes capitalistas y la construcción del socialismo.
Pero hoy estamos muy lejos de esa posibilidad, aunque no necesariamente medido en tiempo cronológico sino en hechos que deben suceder y tareas que deben realizarse para que estén dadas sus condiciones de posibilidad. El tiempo puede ser muy corto si las tareas que ayuden a la elevación de la conciencia obrera se cumplen con rapidez y plenitud. Todo depende de la conciencia de todo el pueblo. Toda política revolucionaria debe tener permanentemente presente ese objetivo.
Para avanzar en esa perspectiva es imprescindible la elevación de la conciencia de todo el pueblo, en especial de la clase obrera. La principal actividad de los verdaderos socialistas es ayudar en esta tarea. Los partidos de la izquierda actual han renunciado a ella, limitándose a una lucha meramente sindical, ignorando la ofensiva del CCyCI, y colocando al gobierno actual como el principal generador de las penurias que sufre el país.
Hoy es una tarea común tanto para los demócratas revolucionarios como para los verdaderos socialistas, frenar la ofensiva del capital concentrado. La estatización del comercio exterior y la nacionalización de los bancos privados son perfectamente realizables bajo el capitalismo. Pero difíciles de concretar en su totalidad sin una verdadera revolución democrática que supere los límites actuales de la democracia burguesa.

Carlos A. Larriera
27.2.14

Ver sobre estos temas artículos del autor en Rebelión, Kaos en la red y en el blog wwwnudosgordianos.blogspot.com











[1] Ver artículo Pretenden desestabilizar la nación de Sebastián Premici,  en Página 12, 26.2.14

martes, 4 de febrero de 2014

Falta un programa

Para superar la coyuntura y más allá de ella
Falta un programa



Una derrota en una lucha bien llevada, con táctica y estrategia correctas, deja herencia. Otros pueden continuar la lucha porque se habrá mostrado un camino. Una derrota que sea consecuencia de una táctica y una estrategia equivocadas no deja herencia. Probablemente se produzca desánimo y desorientación, y pase mucho tiempo antes que alguien haga un balance de la derrota y elabore una nueva táctica y una nueva estrategia. Se habrá producido una interrupción de continuidad. En el primer caso los mismos que sobrevivieron a la derrota podrán continuar la lucha. En el segundo caso, probablemente serán otros, que no estuvieron en la lucha derrotada, los que harán el balance y continuarán la lucha con otra táctica y estrategia.

Hay una lucha entre el gobierno y el capital concentrado y centralizado internacional (CCyCI). El primero quiere continuar con el desarrollo industrial con inclusión social dentro de los marcos limitativos del capitalismo. El segundo son conglomerados empresarios internacionales que tienen a todos los países del mundo como sus mercados, y no les interesa la suerte de ningún mercado interno en particular, no les importa arrasar con todo desarrollo industrial y con toda inclusión social, como hicieron en la Argentina en los ’90.

No es solamente un problema entre el gobierno y el CCyCI. Atañe a todo el pueblo argentino. Es necesario llevar a cabo un conjunto de medidas que frene la ofensiva del CCyCI. Hay que luchar para que éstas se apliquen por este gobierno y más allá de este gobierno. Se deben estatizar el comercio exterior y los bancos. Este programa debe ser tomado e impulsado por la clase obrera y el conjunto de los trabajadores, para que lo aplique este gobierno o los que le sigan, luchar por este programa aún en la eventualidad de una derrota del gobierno frente al CCyCI. Esta eventual derrota implicaría un avance acelerado del dominio del CCyCI, lo cual sería tremendamente perjudicial para todo el pueblo, volveríamos a algo peor que los ’90. Al adoptar consecuentemente la lucha por este programa, la clase obrera optimizará la posibilidad de que se aplique urgentemente, y tendrá un programa de lucha para enfrentar al CCyCI en cualquier circunstancia, incluso más allá de este gobierno y de los que le sigan.

El gobierno está en una encrucijada[1]. Puede salir o sucumbir. El CCyCI sigue con su ofensiva, manifestada de distintas formas. Es un hecho que el “círculo rojo”, laboratorio político del CCyCI, da por descontado que el gobierno no llega a las elecciones, lo que certifica que la ofensiva destituyente continúa.

Hay dos problemas coyunturales: la escasez de divisas (restricción externa) y la inflación. Y un tercer problema más estructural que es el déficit fiscal. Si se estatiza todo el comercio exterior se podría evitar la elusión del ingreso de divisas por parte de los exportadores. Si además se estatiza la banca, se podría controlar en buena medida la fuga de capitales, con lo cual se impediría el egreso de divisas. Controlado el ingreso y el egreso de divisas, no habría escasez de las mismas porque el país las produce en cantidad más que suficiente.

Si se estatiza la banca también se puede direccionar el crédito hacia la producción, hacia la inversión en infraestructura, hacia la sustitución de importaciones, etc. Esto bajaría los costos, lo cual reduciría la posibilidad de una inflación de costos. Además se incrementaría la producción, lo cual iría en contra de la inflación de demanda. La estatización del comercio exterior permitiría controlar la inflación que se produce por traslado de los precios internacionales al mercado interno.

La inflación por oligopolios, la que más ha pesado en el país en los últimos años, en principio no puede ser solucionada radicalmente bajo el capitalismo, porque la dinámica de la concentración económica es natural en el capitalismo, es parte de su ADN. Para esta tarea será necesaria la revolución social, la expropiación del capital y la construcción del socialismo.

No obstante el plan de crear muchas sucursales de mercados centrales puede dar algunos resultados. También se podrían inventar algunas otras medidas con efectos benéficos. El gobierno también intenta controlar la inflación por oligopolios auditando los costos reales y convalidando sólo aumentos de precios basados en verdaderos aumento de costos. Es una política que tiene sentido, pero dadas las limitadas posibilidades que existen para controlar la inflación por oligopolios, esta estrategia tiene pocas posibilidades de obtener logros apreciables, aunque igualmente es importante que se avance en ese camino lo más posible. Frenar algo o mucho la inflación protegerá en alguna medida el nivel de vida del pueblo, reducirá el desgaste político que produce en el gobierno y que favorece al CCyCI, y lo que tiene una importancia estratégica fundamental, en la medida en que el pueblo participe en el control de precios irá adquiriendo mayor conciencia sobre la política real de las grandes empresas, siempre y cuando este proceso esté acompañado por verdaderas denuncias del gobierno y explicaciones satisfactorias por parte del verdadero progresismo y la verdadera izquierda.

El déficit fiscal podría ser solucionado cambiando el sistema impositivo, modificando la actual regresividad por una escala progresiva de impuestos en relación a la ganancia y al capital acumulado, y evitando la evasión que permanentemente ejercen las grandes empresas, tanto las agrícola-ganaderas como las industriales, comerciales y financieras.

Es necesario también derogar las leyes de Inversiones Extranjeras y de Entidades Financieras instaladas en la última dictadura militar, y denunciar todos los 55 TIB (Tratados Bilaterales de Inversión), y el sometimiento a tribunales como el CIADI.

Sin restricción externa el CCyCI no estaría en condiciones de presionar por una devaluación, el gobierno podría administrar el tipo de cambio con tranquilidad.

Si el gobierno hubiera tomado las medias propuestas la devaluación se podría haber evitado. No es cierto lo que dicen políticos, economistas ortodoxos y voceros del CCyCI acerca de la inexorable necesidad de la devaluación.

Las medidas aquí propuestas constituyen un pequeño programa, que no solamente debería aplicar el gobierno, sino que es un programa que necesita el país, el conjunto de la población, todos los trabajadores, en particular la clase obrera.

Debe reclamarse al gobierno la aplicación de estas medidas, y ya sea que éste las aplique total o parcialmente o no lo haga, es necesario seguir impulsándolas, inclusive bajo futuros gobiernos. Es necesario que haya pronunciamientos de toda la izquierda y el verdadero progresismo a favor de este programa, y que se realicen encuentros, charles, actos y sobre todo movilizaciones para impulsarlo.
Esta tarea política cumplirá al menos dos objetivos: primero, optimizar las posibilidades de que este gobierno lo aplique. Segundo: es un programa que irá más allá de este gobierno, de permanente ejecución, que debe impulsarse hasta lograr que se aplique y mantener su vigencia. De esta manera, aunque el gobierno no ejecute estas medidas, y las tibias acciones que pueda seguir realizando no alcancen para frenar la ofensiva del CCyCI, la clase obrera y el pueblo habrán incorporado unos puntos fundamentales de un programa de lucha que se mantendrá en el tiempo.

Obviamente, el CCyCI ofrecerá la máxima oposición a su implementación. Aunque el gobierno quiera sinceramente llevarlo adelante le será muy difícil obtener una relación de fuerzas suficiente para lograrlo. Esta relación de fuerzas depende fundamentalmente del grado de conciencia que tenga el pueblo de la situación. El gobierno no ha tomado dentro de su estrategia la tarea de elevar la conciencia de la población[2], no ha impulsado una corriente dentro del FPV que trabaje en ese sentido. Ahora lo necesita, pero no puede lograr en forma inmediata que el pueblo tome cabal conciencia de la necesidad de tomar estas medidas. También aquí es una carrera contra el tiempo, en el caso de que el gobierno finalmente intente aplicar este programa.

La verdadera izquierda no debe esperar a que el gobierno adopte estas medidas. Debe impulsar sin demora de todas las maneras posibles este programa. Debe ser parte de su programa. De esta manera las masas que quieran luchar para que no se retroceda en el grado de redistribución del ingreso, empleo, etc., que se ha logrado bajo este gobierno, podrán tener un programa, una serie de tareas por las cuales luchar, lo haga o no el gobierno, lo haga o no el kirchnerismo dentro y fuera del gobierno, o los futuros gobiernos, si los hay, del FPV.

Seguramente el gobierno intentará algunas medidas, pero difícilmente estas incluyan la completa estatización del comercio exterior y menos aún la de los bancos. Es probable que desde fuera del gobierno se realicen distintos tipos de propuestas y que el pueblo apoye más a unas que a otras en determinado momento, la lucha por la más plena realización de este programa será larga y con avances y retrocesos. Pero debe ser una lucha perseverante. En cada momento que exista la posibilidad de llevar a la práctica un avance parcial hay que sumar todas las fuerzas posibles para que se concrete y continuar la lucha por mayores realizaciones. Solamente a título de ejemplo, sería el caso de que prosperara  la propuesta del gobernador Uribarri de  la creación del Instituto Nacional de Comercialización Agropecuaria[3], con todas las limitaciones que pueda tener. El programa se irá enriqueciendo, incorporando nuevas iniciativas, como la del Movimiento Nacional Campesino Indígena, MNCI, de desarrollar un Programa de abastecimiento de Alimentos estatal[4], entre otras reivindicaciones. Otra posibilidad es que el gobierno implemente la creación de un “organismo estatal de regulación del mercado agropecuario”.[5] La lucha debe ser permanente, aprovechando al máximo cada oportunidad de concretar un avance parcial, sin descuidar la estrategia general de estatización del comercio exterior y los bancos.

No todos los avances que el pueblo necesita llevar a cabo pueden lograrse bajo el capitalismo. De ahí la necesidad estratégica de revolución social, de expropiación de los capitalistas y de construcción del socialismo, que será inevitablemente una larga etapa en la que sobrevivirán por mucho tiempo elementos del capitalismo que tardarán en desaparecer. Hasta dónde se podrá avanzar en determinadas reformas como éstas bajo el capitalismo y hasta dónde no, es algo que no podrá resolverse completamente sino en la lucha misma. Es posible que este programa no pueda ser aplicado totalmente bajo el capitalismo, que sea necesaria la revolución social para hacerlo, habrá que ver. Pero lo que no cabe duda es que hay que intentar su concreción desde ahora, avanzando lo más posible, llegando al máximo que se pueda llegar bajo el capitalismo en la Argentina en este momento. No cabe duda que será una lucha difícil para la que habrá que contar con todas las fuerzas del pueblo, en especial la clase obrera como clase dirigente. Esta será inevitablemente una lucha contra el CCyCI, que también se verá dificultada en parte por la política del propio gobierno, que quiere el apoyo de los trabajadores, pero no acepta para nada la dirección de la clase obrera, que es fundamental para el triunfo de esta lucha. Todo está por verse. Pero no hay otra forma de seguir avanzando, y retroceder sería volver a una situación peor que la vivida en la década del ’90.

Hoy en el gobierno se está discutiendo hasta qué punto avanzar en los controles del comercio exterior y los bancos, de qué manera ejercer estos controles, cómo contar con apoyo popular. Hasta ahora ha preferido realizar medidas parciales, instrumentales, operativas, básicamente amigables con el capitalismo en lo fundamental. Esto lo llevó a retroceder hasta la devaluación frente a la ofensiva del CCyCI que venía provocando una gran inflación y una brecha cambiaria insostenible. El gobierno optó por la devaluación en lugar de avanzar con medidas radicales de algún tipo para control del comercio exterior y los bancos. Hoy se encuentra todavía en esa encrucijada, aún después de haber devaluado. Por ahora ha impedido que el CCyCI lleve su ofensiva devaluatoria más allá de los 8 pesos, y está intentado estabilizar la subida de precios en el punto más bajo posible. Pero son medidas insuficientes si el CCyCI sigue a la ofensiva. Por eso en el gobierno se discuten alternativas de control del comercio exterior.

Es necesario que la verdadera izquierda apoye e impulse este programa perseverantemente, que ayude a elevar la conciencia de la clase obrera y el conjunto del pueblo, única posibilidad de que esta lucha se lleve adelante con la profundidad necesaria.

Carlos A. Larriera
3.2.14












[1] Es mejor hablar de encrucijada en lugar de crisis o debilidad del gobierno, porque encrucijada implica la existencia de una lucha, en cambio debilidad o crisis puede ser entendida como que ya ha comenzado una dinámica hacia la derrota definitiva.
[2] Aunque desde el cambio de gabinete, las declaraciones de Capitanich y otros funcionarios incluyen muchas denuncias, que en parte ayudan a elevar la conciencia, dentro del marco general de confusión que implica la política de conciliación de clases del gobierno.
[3]http://tiempo.infonews.com/2014/02/03/argentina-118019-hay-grupos-economicos-especuladores-y-mezquinos.php, 03.02.2014 , "Hay grupos económicos especuladores y mezquinos", El gobernador entrerriano justifica el proyecto de creación de una Junta Nacional de Granos, Por:  Martin Piqué
[4] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180391&titular=tiempos-de-definiciones-, 04-02-2014, Soberanía alimentaria y democracia o subordinación al capital financiero.

[5] http://pag-impar.blogspot.com.ar/2009_02_01_archive.html, Proyecto de estatización del comercio exterior


jueves, 30 de enero de 2014

El capital concentrado contra el proyecto de crecimiento industrial


El capital concentrado contra el proyecto de crecimiento industrial



30.1.14
El capital concentrado y centralizado internacional (CCyCI) se opone al plan de crecimiento industrial con inclusión social que han anunciado los ministros Capitanich y Kicillof el mismo día del cambio de gabinete.
El (CCyCI) que actúa en el país es mayoritariamente extranjero, aunque hay algunos pocos capitales argentinos que ya son internacionales. Es importante tener en cuenta que gran parte de la producción del país está en manos de empresas extranjeras, o sea que el (CCyCI) actúa permanentemente y con enorme peso en la economía argentina.[1] Sus intereses son internacionales, pero una parte de su actividad se desarrolla en el país, siendo la parte mayoritaria de la producción industrial local.
El (CCyCI) son conglomerados empresarios internacionales que tienen un directorio internacional y están compuestos por todo tipo de empresas: industriales, comerciales, bancarias, financieras, etc. Desde la crisis de la baja de la tasa de ganancia iniciada a comienzos de los ’70, y sobre la base de la impresionante revolución tecnológica, el capitalismo ha venido acelerando enormemente el mecanismo al que recurre para intentar contrarrestarla: la concentración y centralización del capital, con las cuales se salvan unas pocas grandes empresas, a costa de quebrar al resto y provocar la desocupación y el empobrecimiento de crecientes masas de población. Las oleadas de fusiones y adquisiciones que se han venido dando y acelerando a través de los años testimonian este proceso[2]. Se forman grandes conglomerados que operan a escala mundial, venden y compran en todo el planeta, no solamente producción industrial sino todo lo que se puede comprar y vender hoy bajo el capitalismo. Prácticamente todo, porque cada vez más el capitalismo convierte todo en mercancía. A medida que crece la superproducción, motorizada por esa misma concentración, se van saturando los mercados mundiales, y entonces recurren cada vez más a todo tipo de negocio financiero para seguir contrarrestando la baja de la tasa de ganancia, aunque en este caso con capital ficticio, formando burbujas cada vez más grandes que cada tanto estallan, quedando en la ruina innumerables empresas e inversores personales, salvándose al núcleo duro del CCyCI, para lo cual también se recurre a la creación de más capital ficticio, como es el caso de la actual emisión de dólares de la Reserva Federal de EE.UU. para “salvar a los bancos”, eufemismo que implica que el núcleo duro del CCyCI recupera sus inversiones a costa del aumento de la miseria de la población mundial.
Debido a la crisis mundial de superproducción no les alcanza el planeta para vender todo lo que producen o compran, razón por la cual invaden cada vez más todos los países, desplazando la producción, el comercio y la banca locales. La banca extranjera, por ejemplo, nunca tuvo la dimensión y la libertad de acción que hoy tiene en la Argentina, herencia de la política de la dictadura militar y los gobiernos de la convertibilidad 1 a 1, Menem-Cavallo y De la Rúa-Cavallo. La política económica de Cavallo fue en lo esencial, la misma de Martínez de Hoz, yendo más allá de este último porque la dictadura militar había creado las precondiciones que facilitaron hacerlo. Basta mencionar que recién con la dictadura de Onganía el ministro Krieger Vasena autorizó a los bancos extranjeros a tener sucursales en el interior del país. Desde el golpe del ´55 había venido avanzando la privatización y extranjerización, pero todavía no había llegado a ese punto.
Hoy todavía perduran la ley de inversiones extranjeras y la ley de actividades financieras promulgadas por la dictadura que, básicamente, establecen para las empresas extranjeras y las grandes empresas amplísima libertad de acción, eliminando prácticamente todas las restricciones y reglamentaciones.
El (CCyCI), dado que trabaja a escala mundial, necesita comprar y vender en el país lo que no puede vender en otros países cuyos mercados se van saturando. No le interesa ni el mercado interno ni defender el valor del peso. Le alcanza con vender sus productos a los 10 o 15 millones de argentinos que tienen mayores ingresos, apoderarse de las materias primas que existen en el país y al mismo tiempo, reclama la libre disponibilidad de las divisas, sin restricción de ningún tipo. Esto incluye, por ejemplo, libre remisión de utilidades a sus casas matrices. Reinvierten lo mínimo en el país para poder seguir funcionando localmente y la mayor parte de sus ganancias las envían a sus casas matrices, ganancias en pesos que se transforman en dólares utilizando las reservas del banco central a través del sistema bancario, legalmente y a la luz del día. A partir de fines del 2011 se establecieron algunas restricciones a esta remisión de utilidades.
Si el proyecto de desarrollo industrial anunciado con el cambio de gabinete tiene éxito, implicará un retroceso relativo de la tremenda influencia del (CCyCI) en el país, con la disminución de su posición dominante. Un gobierno en un país que se autoprovee de alimentos, energía, divisas, etc., es mucho menos vulnerable a los dictados del (CCyCI). Y el plan de desarrollo industrial con inclusión social tiene el objetivo de lograr el autoabastecimiento en todos esos rubros fundamentales. Desaparecerían los agujeros cambiarios que hoy representan el déficit comercial y energético. Déficit comercial industrial significa que las importaciones industriales constituyen un monto mayor que las exportaciones industriales. Y lo mismo en el caso del petróleo y el gas, que es la balanza comercial energética. Si además crecen las exportaciones industriales de origen industrial (MOI) al punto de que se constituye un superávit de la balanza comercial industrial y lo mismo sucede con la balanza energética, la dependencia del gobierno de los dólares de la venta de la cosecha de cereales y oleaginosos (soja, etc.) disminuiría significativamente, y el “campo” no podría ocupar el lugar central en la creación de las condiciones para un golpe cambiario como el que ha sucedido el 24.1.14 desencadenado finalmente por la Shell. A esto cabe agregar el desarrollo científico y tecnológico que está impulsando este gobierno que se ve reflejado en la fabricación de satélites y centrales nucleares en el país que se exportan, y otros desarrollos como biotecnología, nanotecnología, impresión 3D, etc., cuyo potencial exportador es también muy grande.
El CCyCI no puede permitir esto tranquilamente. Se opuso, se opone y se opondrá. Seguirán los boicots y las presiones a este gobierno para tratar de impedirlo. Los principales arietes han sido hasta este momento, la brecha cambiaria y la inflación. La brecha cambiaria parece, hasta ahora, que está siendo controlada por el gobierno. En relación a la inflación, en particular la que se puede provocar por el traslado a los precios alegando la devaluación como causa, el gobierno está en plena actividad para tratar de impedirla. La devaluación implica que todo lo importado es más caro. Como hay muchos productos industriales que tienen una gran parte de insumos importados, las empresas aducirán aumento de costos para aumentar los precios. El gobierno ha anunciado que controlará si realmente hay aumento de costos y no autorizará aumento de precios de  productos finales que no estén justificados por estos aumentos. Otros obstáculos que irá instrumentando el CCyCI deberán ser enfrentados a medida que se produzcan. Seguramente se producirán. La brecha cambiaria no ha sido un fenómeno natural sino parte de la política del CCyCI para impedir el desarrollo industrial con inclusión social que pueda llegar a lograr el gobierno.
Es importante que toda la población tenga claro que se está dando esta puja entre el CCyCI y el gobierno. En otros tiempos el CCyCI solucionaba todo esto con golpes de estado. El gobierno de Ilia, por ejemplo, fue derrocado por un golpe militar por su política con los laboratorios y las empresas petroleras extranjeras.
El CCyCI está recurriendo en todo el planeta a lo que llama “revoluciones pacíficas”.[3]
Existen las internacionales de derecha[4], una de las cuales integra la Fundacion Pensar, del PRO de Mauricio Macri, que recientemente con otras fundaciones hicieron seminarios en Rosario y la Ciudad de Buenos Aires.
Hay planes para derrotar al gobierno de Venezuela.[5] Orlando Rangel Yustiz explica la preparación del “golpe blando” contra el gobierno de Venezuela.[6]
Durante un discurso reciente en Polonia, el ex asesor de Seguridad Nacional de EE.UU. Zbigniew Brzezinski dijo que “El populismo es la nueva amenaza”.[7]
Por acción directa de sus propias empresas, como Shell el 24.1.14, por la no liquidación de parte de la cosecha y otras formas de elusión de divisas, por fuga de divisas, y/o utilizando estas y otras operaciones para volver a ampliar la brecha cambiaria, o por acciones emprendidas por sus representantes políticos (la oposición de derecha al gobierno) o acciones instrumentadas por estas organizaciones internacionales, el CCyCI se seguirá oponiendo a un desarrollo industrial con inclusión social en el país.
El gobierno está realizando permanentemente una serie de acciones para llevar adelante este plan de crecimiento industrial. Sería conveniente imaginar por un momento un escenario en que no hubiera una permanente desacreditación de las acciones de gobierno por parte de la oposición y que por otro lado, el conjunto de la población al constatar en hechos concretos los avances de este plan, se volcara paulatinamente con mayor intensidad a apoyarlo. Es fácil suponer que en una situación semejante el plan tendría muchísimas más posibilidades de concretarse.
Lógicamente este plan de desarrollo industrial tiene y tendrá todos los males del capitalismo. No podría ser de otra manera, pues es un plan de desarrollo industrial capitalista. Pero no es lo mismo el capitalismo en desarrollo que necesita del mercado interno para crecer, que los conglomerados internacionales que arrasan con todo el planeta para aumentar su tasa de ganancia. El plan de crecimiento con inclusión social del kirchnerismo es y será utópico porque o bien por su propias contradicciones y limitaciones capitalistas sumado a la oposición del CCyCI no logra desarrollarse o bien, en el caso de que lograra un desarrollo capitalista industrial importante, sufrirá el proceso de todo capitalismo, la concentración y centralización del capital e irá adquiriendo las características del actual CCyCI.
Pero no es lo mismo el corto o mediano que el largo plazo. Si en los próximos años se desarrolla el proyecto industrial del gobierno, será un escenario infinitamente más favorable para el desarrollo de la lucha de clases que si se impone incondicionalmente la política del CCyCI, volviendo a una década del ’90 de desocupación, pobreza, y destrucción generalizada de la industria, pero corregida y aumentada porque la concentración y centralización ha crecido notoriamente, y con esto sus necesidades predatorias.
Hay que tener en cuenta también, que el crecimiento industrial es necesario para el bienestar económico de la población. No a la manera capitalista, pero la construcción del socialismo se basará irremediablemente en el desarrollo industrial que se haya producido durante el capitalismo. El mejor desarrollo industrial bajo el capitalismo es el mejor escenario a partir del cual construir el socialismo. Construir el socialismo en base a una destrucción industrial generalizada como en los ’90 no es la mejor opción, en caso que ese punto de partida fuera suficiente para iniciar la construcción del socialismo.
Y en este escenario más favorable de crecimiento industrial, la tarea central de la izquierda será la elevación de la conciencia de la clase obrera y el conjunto de la población, para crear las condiciones necesarias para la única solución de fondo, la expropiación del capital y la construcción del socialismo, vía revolución social.
Los partidos de la izquierda actual no cumplen esa tarea, ni la cumplirán, porque han desarrollado a través de los años, un economicismo, limitándose a la lucha sindical y todas sus reivindicaciones, reivindicaciones que son en sí mismas reformistas, forman parte del programa mínimo de todo partido revolucionario, es decir la parte del programa que abarcan las reformas que pueden ser logradas bajo el capitalismo. La partidos de la izquierda actual son sujeto de la misma crítica que hacía Lenin a los practicantes del “economismo” en el Qué hacer, criticando que dejaban la política a la burguesía, y se dedicaban a una imposible elevación de la conciencia en base a la lucha sindical, argumentando entre otras cosas, que eso era imposible “porque el marco era demasiado estrecho”.
Una verdadera izquierda debe ser combatiente de vanguardia por la democracia, debe intervenir en todas las luchas políticas democráticas, económicas, por el máximo mejoramiento posible de las condiciones de vida de la población bajo el capitalismo, debe ayudar permanentemente a la clase obrera a comprender cómo funciona el mundo, a conocer qué intereses defienden y cómo actúan todas las clases y sectores de clases, etc. Una verdadera izquierda debe luchar para impedir que triunfe la política del CCyCI, oponiéndose a retroceder a una situación aún peor que en la década del `90 que culminó en el 2002. Debe apoyar lo bueno que haga este gobierno, criticar, oponerse, e impulsar alternativas en todo lo negativo de sus políticas, y aprovechar la experiencia inédita de una gestión que intenta una utopía, el pleno crecimiento con inclusión social bajo el capitalismo, para mostrar al conjunto del pueblo las infinitas limitaciones que existen bajo el capitalismo para concretar ese objetivo y las infinitas trabas que impone al mismo tiempo, el capital concentrado; basarse diariamente en todo esto para elevar la conciencia de  la clase obrera y el pueblo acerca de la inviabilidad del capitalismo y la necesidad de la construcción del socialismo vía revolución social.

Carlos A. Larriera
30.1.14




[1] En un informe realizado por Martín Schoor y Nicolás Arceo para el centro de estudios de la CTA (CIFRA), los autores calculan un 60 por ciento de empresas que producen en el país en manos extranjeras. A lo que se le agrega el grado de transnacionalización de las compañías argentinas más poderosas. (http://www.lapoliticaonline.com/nota/56461/, 27.10.2011, El control de las ganancias mineras y petroleras abre el debate por la remisión de utilidades)
[2] Ver, por ejemplo, Orlando J. Ferreres & Asociados s.a., M&A EN ARGENTINA 4to Trimestre 2013 (fusiones y adquisiciones de empresas, conocidas también por su acrónimo en inglés “M&A” (siglas de "Mergers and Adquisitions") ), http://www.ojf.com/images/documents/ma_ultimo.pdf, o también: ¿Cuáles son las principales fusiones y adquisiciones de 2010? Resumen de las fusiones y adquisiciones en el mundo en 2010, http://actualidad.rt.com/economia/view/21751-Cuales-son-principales-fusiones-y-adquisiciones-de-2010.
[4] por ejemplo: “…Tras dos jornadas en la ciudad santafesina de Rosario, el evento organizado por fundaciones vinculadas al argentino PRO y al Partido Popular español trajo a la Ciudad de Buenos Aires sus diatribas contra el llamado "populismo"…” “…Con la presencia del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y otras personalidades del oficialismo de la Ciudad, la derecha iberoamericana cerró ayer el seminario internacional en el que los principales referentes del ultra liberalismo regional y español analizaron la coyuntura regional y formularon "ideas y propuestas" para actuar en el futuro…”, “…ayer fue la tercera jornada del seminario "América Latina: Desafíos y oportunidades", que organizaron la Fundación Libertad, la Fundación Pensar y la fundación española FAES. El martes y miércoles pasados, en la ciudad de Rosario, los expositores llamaron a "los liberales" a "perder el miedo a decir lo que pensamos" en tanto que tuvieron duras definiciones en relación con las democracias de la región, a las que tacharon de "populismos"…”, “…contó con la presencia del ex presidente de España José María Aznar; del ex presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle; del ex presidente boliviano,  Jorge Quiroga; y del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa…” La Fundacion Pensar del PRO de Maurico Macri pertenece a este internacional de derecha.
Con la presencia de macri y aznar. le impidieron el ingreso a los periodistas, La derecha cerró su cónclave porteño, por Martín Ferreyra, Tiempo Argentino, 12.4.13
[5] “…un documento interno de tres organizaciones de Colombia y Estados Unidos evidencia un plan macabro contra el Estado venezolano para provocar violencia —incluso muertos— con la intención de justificar una intervención internacional antes de las elecciones municipales del próximo 8 de diciembre. El documento, titulado 'Plan Estratégico Venezolano', fue preparado por la Fundación Internacionalismo Democrático del expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, junto con la Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia y la empresa estadounidense de consultores FTI Consulting. Su fecha de redacción fue el 13 de junio de 2013, durante una reunión entre representantes de estas tres organizaciones, dirigentes de la oposición venezolana, como María Corina Machado, Julio Borges y Ramón Guillermo Avelado, el experto en guerra psicológica, J.J. Rendón, y el encargado de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID) para América Latina, Mark Feierstein…” http://actualidad.rt.com/expertos/eva_golinger/view/110489-documento-evidencia-plan-desestabilizacion-venezuela-golinger, Documento evidencia un plan de desestabilización contra Venezuela, Eva Golinger, abogada y escritora, 5 nov 2013.
[6] “… Caracas, 01 Nov. AVN.- Los tentáculos del Albert Einstein Institution (AEI) tienen presencia efectiva no sólo en Europa, Medio Oriente y África. Bajo la dirección de Gene Sharp y sus aliados (Robert “Bob” Helvey, Srdja Popovic, Ausama Monajed, Jamila Raquib), esta subsidiaria de la CIA se extiende por América Latina desde hace más de una década, y en particular sobre la costa del Caribe, donde están Venezuela y su Revolucion Bolivariana…” Manual USA para derrotar gobiernos (V), Venezuela, la apuesta dura del golpe blando, por Orlando Rangel Yustiz, 1.11.2013.
http://www.avn.info.ve/contenido/venezuela-apuesta-dura-del-golpe-blandom. De este autor también se  puede leer “Manual USA para derrotar gobiernos I, II, III, y IV, por ejemplo:

[7] (Año 5. Edición número 237. Domingo 2 de diciembre 2012, Por Internacional


lunes, 27 de enero de 2014

La devaluación, el día después

LA DEVALUACIÓN, EL DÍA DESPUÉS




El capital concentrado y centralizado internacional (CCyCI) logró finalmente una devaluación importante dado que el valor del dólar pasó de 6 pesos en noviembre de 2013 a 8 pesos ayer 24 de enero de 2014[1]. Para frenar el crecimiento cada vez más acelerado de la brecha cambiaria el gobierno decidió fijar el dólar en 8 pesos, lo que también por otro lado constituye un contraataque de su parte. De poder mantener el Banco Central esa cotización todos aquellos que apostaron a más de 8 perderían dinero. Si esto sucediera sería una advertencia para todos los especuladores con el valor de la divisa. También puede suceder que el CCyCI mueva todas sus fichas para que el lunes 27 de enero se produzca una demanda extraordinaria de dólares con la finalidad de bajar una gran cantidad de reservas del Banco Central y poner al gobierno en una nueva encrucijada, porque es obvio que éste no puede dejar que las reservas bajen más allá de cierto límite. Pero si esta demanda extraordinaria no se produce, evidentemente bajará el dólar blue y, en principio, tenderá a estabilizarse en un cierto precio bastante más bajo que 13 pesos el dólar. Esto sería un afianzamiento relativo del gobierno en caso de producirse.

Ahora bien, el panorama que se abriría en estas circunstancias es el del encarecimiento generalizado de las importaciones, con sus potenciales efectos inflacionarios. Por otro lado los exportadores obtendrían una gran competitividad cambiaria. Pero la propia industria exportadora y la dedicada exclusivamente al mercado interno verían encarecidos sus insumos. Y también sucedería esto con el comercio. Por otro lado, de trasladarse a los precios el aumento del costo de las importaciones, también se elevarían los precios de aquellos productos de íntegra producción local, por un efecto “contagio”. Si todo esto sucediera, habría una inflación generalizada, que podría ser moderada o acercarse al porcentaje de la devaluación, o aún más. Esto afectaría a los salarios que podrían llegar a ver muy disminuido su poder adquisitivo real. Este punto también fue uno de los objetivos del CCyCI: establecer muy bajos salarios. Otro de los objetivos del CCyCI fue la ganancia que obtienen muchos de sus integrantes, como los grandes exportadores.

Todo esto plantea un panorama nuevo e incierto. El primer dato que hay que tener en cuenta es si efectivamente el gobierno logra anclar el dólar en 8 pesos, con la aceptación principalmente del conjunto de la burguesía y la clase media. Que esto suceda es muy problemático, en los próximos días se verá.

También habrá que estar atento a las nuevas ofensivas del CCyCI, y a las respuestas del gobierno a estas ofensivas o a nuevas iniciativas del equipo gobernante.

Si se estabiliza el dólar a 8 pesos, habrá que ver en cuánto tiempo se concretan en una dimensión significativa los planes del gobierno de inversiones y créditos extranjeros para fortalecer las reservas, suficiente para conseguir un nivel de reservas que pueda resistir los ataques del CCyCI.
Si esto sucede, el gobierno obtendrá una fortaleza relativa que le permitiría en alguna medida avanzar en su plan de crecimiento industrial con inclusión social, aunque probablemente está inclusión se verá bastante disminuida.

Justamente impedir el avance del plan de industrialización del gobierno fue una de las razones fundamentales para esta ofensiva renovada destinada a agrandar a niveles insostenibles la brecha cambiaria que ha venido realizando el CCyCI. A pesar de todas sus debilidades, si el gobierno logra con préstamos no leoninos, e inversiones para infraestructura y desarrollo industrial, en primer lugar un gran nivel de reservas, y en segundo lugar avanzar en el crecimiento industrial, el CCyCI se verá dificultado para ejercer su hegemonía en forma indiscutible y directa. A esto hay que agregar que a medida que transcurra el tiempo el gobierno podría ir concretando su objetivo de profundizar la sustitución de importaciones, tanto en energía, como en la industria en general, pasando por la industria electrónica. Si se lograra una importante sustitución de importaciones aumentaría significativamente el superávit comercial. Con el dólar estabilizado habría posibilidades de que bajen los exacerbados gastos por turismo y tarjeta de crédito en el exterior, de que los importadores no anticipen sus importaciones y que los exportadores no demoren la liquidación de sus exportaciones, y la desesperación por el blue podría moderarse notoriamente.

Este posible panorama difícilmente sea bien visto por el CCyCI, porque consolidaría al gobierno, aumentaría su base social y en consecuencia, sus votos podrían mantenerse o aumentar y por lo tanto subirían las posibilidades de un triunfo del FPV en las elecciones del 2015 con un candidato comprometido con el crecimiento con inclusión social (CIS), y el CCyCI vería postergada la posibilidad de una influencia directa y total sobre el futuro gobierno. Para evitar este panorama, y reemplazarlo por un futuro gobierno electoralmente elegido fiel y sumiso al CCyCI es que éste ha desatado toda esta campaña devaluatoria que ha concluido, al menos por ahora, con el dólar a 8 pesos.
También hay que tener en cuenta otra de las herramientas del CCyCI, una alta inflación, que en estos momentos es muy posible que suceda. La causa principal de la inflación es la extranjerización y oligopolización de la mayor parte de la producción industrial, situación que este gobierno hereda de la dictadura militar y el menem-cavallismo. Los oligopolios pueden aumentar los precios discrecionalmente, y cualquiera sea el gobierno tiene muy pocas posibilidades de impedirlo dada la naturaleza del capitalismo. Alta inflación y pronunciada brecha cambiaria son los arietes del CCyCI para crear una situación económica insostenible para el gobierno, y de esa manera lograr un total dominio sobre él. Sea el actual o el surgido de las próximas elecciones, gane el FPV o la oposición.
Hay que esperar entonces probables nuevas ofensivas del capital concentrado. Que esta ofensiva existe lo corrobora la maniobra de la Shell difundida en los medios de comunicación. El hecho de pedir comprar 3.500.000 de dólares a 8,70 cuando estaba a 7,30 es una prueba irrefutable de su intencionalidad.

La respuesta del gobierno, derrotado en su primer intento de reducir la brecha, ha sido muy riesgosa, ha pagado el costo político de aceptar una devaluación impuesta, contradiciendo sus promesas de no devaluar y ha abierto la puerta para una inflación acelerada que reduzca el salario real y complique para la adquisición de insumos a la industria, y también al comercio, aunque el gobierno se favorece al ganar en competitividad la industria para exportar al exterior, favoreciendo la estrategia de obtención de más divisas y la sustitución de importaciones.

Pero las políticas del gobierno siguen centrándose en medidas que eludan un enfrentamiento más o menos directo con los empresarios, en particular el CCyCI. Las medidas que se necesitan tomar son la estatización del comercio exterior y los bancos, única manera de optimizar su control, aunque nunca se lo podrá lograr completamente bajo el capitalismo. El gobierno se niega a tomar estas medidas, así como se niega a ayudar a elevar la conciencia de la población sobre el problema, con lo que se priva del apoyo necesario para tomarlas y potencia su situación de debilidad frente a la ofensiva del CCyCI.

Con qué rapidez aumentarán las divisas con inversiones y créditos extranjeros, hasta qué punto se mantendrá estable el dólar en 8 pesos, cuál será el aumento de la inflación y la caída del salario real, cuánto perjudicará a la industria y el comercio el aumento del valor de los insumos y los bienes, qué nuevas ofensivas y boicots implementará el capital concentrado, son las incógnitas que se irán develando en los próximos días y semanas. Cualquier cambio pronunciado en cualquiera de estas variables distorsionará toda la situación actual y entraremos en otra muy distinta.

Carlos A. Larriera
25.1.14





[1] 18.11.2013           a           $ 6,004
   21.1.2014             a           $ 6,885
   24.1.2014             a           $ 8,000. Fuente: BCRA.