miércoles, 24 de agosto de 2016

Elementos fascistas en el macrismo

Elementos fascistas en el macrismo


     
El plan económico[1] del gobierno macrista no cierra sin represión.[2] Aún no hay una represión abierta y generalizada pero hay ensayos, en gran medida globos de ensayo, para explorar en qué medida estos hechos represivos afectan a la población. Ejemplos hay muchos. La reciente represión a los jubilados en Puente Pueyrredón el 16 de agosto y el local de la Cámpora baleado el 21 de este mes, indican que el plan es generalizado, aunque por ahora en los hechos no lo sea. Dejan en claro que no van a respetar a jubilados, a niños, ni a nadie. Que incluyen a los niños lo demuestra, por ejemplo, la represión durante un ensayo de la Murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo” el 1° de febrero, cuyos integrantes fueron brutalmente reprimidos  con balas de goma y de plomo por personal de Gendarmería mientras se encontraban ensayando en la Villa 1-11-14 del Bajo Flores. Avanzaron, tiraron a mansalva, sin importarles que hubiera menores (80 niños), hirieron con bala de goma a dos niños en la cabeza y a una señora con un balazo de plomo.[3] Al director de la murga lo llenaron de balas de goma y a su hijo le pegaron un tiro con bala de plomo en la pierna.  En palabras del director de la murga: “muchos quedaron muy afectados psicológicamente y, de seguro, pasará mucho tiempo para que vuelvan a salir, porque están aterrados. Imagínense el horror que fue todo esto…”

También comienzan a producirse amenazas. Y muchas otras acciones que van en el camino de una represión generalizada. Es evidente que las intenciones del gobierno van más allá de la represión “clásica” de los gobiernos de democracias burguesas. También presentan modalidades que son diferentes con respecto a la represión de una dictadura militar directa.

Son rasgos característicos del fascismo. Hubo una razón principal por la cual el nazismo o fascismo nació y se desarrolló en Europa. El gran capital concentrado de la época también necesitaba reprimir generalizadamente al pueblo para poder aplicar sus planes económicos, desarrollados como consecuencia de la crisis capitalista del ’30. Pero la situación social hacía inviable una dictadura militar directa. Las dictaduras se basan en dos componentes principales: la fuerza y el engaño. Pero esto no se podía lograr en ese momento. Era inviable instalar una dictadura militar directa sin posibilidades de apoyo de un sector de la población. La crisis económica, el desempleo, la inflación, etc., tenían tal grado de generalización que una dictadura directa hubiera producido una inmediata rebelión popular muy difícil de contener.

En esas condiciones el capital concentrado recurrió a una estrategia conocida pero no en el grado extremo en que se implementó. Si no se podía instalar directamente un aparato represivo absoluto, la alternativa era enfrentar a la mitad del pueblo contra la otra, en particular a la mayoría de la clase media contra la clase obrera.[4] Esto era posible si se manipulaba “adecuadamente” la desesperación de la población causado por el vertical descenso de su nivel de vida debido a la crisis económica del capitalismo.

Esa desesperación apuntaba decididamente hacia una rebelión generalizada. Era necesario utilizarla cambiándole el objetivo para que en lugar de dirigirse contra el capital y sus gobiernos se desviara contra un chivo expiatorio, acusando a una mitad del pueblo de todos los males que se sufrían. Con esto no solamente se eliminaba el peligro de un levantamiento contra los poderes establecidos, sino que era aprovechada toda la fuerza que producía la desesperación para direccionar a una mitad del pueblo contra la otra. Una vez logrado esto, a la parte de la población a la que se había logrado que canalizara su desesperación de esa manera, también se la reprimiría y se la sometería al poder directo, dictatorial, del capital concentrado. Así sucedió en Italia y Alemania, con el movimiento fascista de Mussolini y el nazismo de Hitler.

Estas dictaduras fascistas no se instalaron de la noche a la mañana. Surgieron en el marco de las democracias burguesas. Incluso utilizando los mecanismos electorales. Los caminos del fascismo y del nazismo se desarrollaron desde la democracia burguesa a la dictadura directa y brutal. Nadie en la población previó este desarrollo. La conciencia general creía en la diferencia “absoluta” entre democracia (burguesa) y dictadura.

Las fuerzas de choque jugaron un rol fundamental en los dos procesos para ir desmovilizando, y finalmente sumiendo en la impotencia popular a la resistencia popular.[5] Damos solamente algunos ejemplos más:

21.8.2016 Balearon un local de La Cámpora en Ramos Mejía[6]; 18.8.2016 Atacaron un local de La Cámpora con bombas Molotov[7]; 6.3.2016 Heller repudió el ataque a tiros al local de Nuevo Encuentro[8]; 5.3.2016 Balearon un local de La Cámpora en Mar del Plata[9]; 3.11.2015 Grupo neonazi denunciado por "cacerías nocturnas" de inmigrantes y gays en Mar del Plata[10]; 5.10.2015 el periodista Roberto Navarro presentó anoche en Economía Política una investigación sobre candidatos del PRO denunciados y, en otros casos procesados, por hechos de violencia y tener posturas racistas y homofóbicas[11]; 2.5.2016 Balean Unidad Básica de La Cámpora en Parque Avellaneda[12]; 9 y 10 de febrero, La Pampa: Brutal represión a vecinos, entre ellos mujeres, chicos y ancianos[13]; 12 de febrero balas de goma y plomo contra vecinas y vecinos de Tigre, dos jóvenes y un niño fueron heridos[14]; 12 de agosto provocador comentario de Macri cuando los manifestantes repudiaban su presencia[15]; 9 de agosto policías golpean a dos menores en la puerta de una escuela en Bahía Blanca[16], etc.

Es evidente que hay una intención expresa detrás de todo esto. No es solamente la represión habitual que se realiza en cualquier democracia burguesa. Estos son elementos fascistas concretos. Todos estos atentados, muchos realizados por fuerzas de choque o similares, tienen como objetivo amedrentar, desmovilizar, disminuir de a poco la masividad de las manifestaciones, desmantelando las organizaciones de lucha del pueblo, destruyendo locales partidarios, emprendimientos sociales, culturales, educativos organizados por el pueblo, etc. Es lo que hizo el fascismo.

También sólo como ejemplo, en la Alemania nazi, la "Noche de cristal", del 9 al 10 de noviembre de 1938, dejó como saldo 191 sinagogas incendiadas, 91 judíos asesinados, 30.000 arrestados y el saqueo de 7.300 tiendas. El nazismo no solamente reprimió judíos, sino comunistas, anarquistas, socialistas y otros opositores.[17]

El macrismo necesita desesperadamente culpar a otro por todos los males que está realizando[18]. Lo sabe, y busca permanentemente fabricar ese culpable. Por eso hay también una intención de provocar reacciones violentas de individuos o pequeños grupos frente a las agresiones de las fuerzas de choque y similares. Esto fue evidente cuando se acusó falsamente a manifestantes opositores a Macri de cascotear al presidente en Mar del Plata. Nadie reaccionó a las provocaciones cotidianas con actos de violencia individuales, entonces había que inventar la existencia de estas reacciones. Si logran estallidos de violencia individuales o grupales, utilizarán esto para “justificar” la represión generalizada.

Esto será completado sembrando confusión y miedo en el conjunto de la población. Dirán que hay brotes de una violencia irracional que afecta a la seguridad de toda la ciudadanía.

Todo esto no es nuevo, pero el fascismo lo utilizó en gran escala.

No se puede decir que el macrismo es ya un movimiento fascista, ni que lo va a ser con seguridad, pero los elementos fascistas están, integrando el plan represivo general. Que evolución tendrán habrá que ver. Pero que intentan enfrentar a una parte de la población con la otra es indudable.

Hay muchas características diferentes entre el macrismo y el fascismo, que sería muy largo enunciar aquí, y nunca se repiten idénticamente en la historia los acontecimientos sociales y políticos. Pero esto no quiere decir que algunas características del fascismo no se repitan. De alguna manera, es lo que está sucediendo.
Inventar enemigos es lo que está haciendo el capital concentrado en todo el mundo: los inmigrantes, los autores de los atentados con bombas, etc. Los mismos servicios de inteligencia realizan o promueven atentados y luego culpan al “terror islámico”.[19] Las dudas sobre si las torres gemelas en EEUU el 11.9.2001 no sería autoatentado, sustentadas en gran cantidad de escritos sobre el tema y por lo menos un video coinciden con esta apreciación[20].

El hecho de que estemos en democracia burguesa no impide que haya muchos elementos fascistas en la política macrista. Cada nueva situación política es concreta, se puede componer de múltiples elementos que en otros momentos históricos formaban parte de una situación diferente. El gobierno macrista ¿es una democracia o una dictadura? Por ahora se mantiene dentro de los límites de la democracia burguesa, pero no se sabe hasta dónde puede llegar. Hitler y Mussolini construyeron su poder desde democracias burguesas. Manejarse con esquemas como que si es democracia no es dictadura y viceversa es erróneo. Un 10% de democracia y un 90% de dictadura qué es ¿democracia o dictadura? ¿Y un 20% y un 80 %? Y así sucesivamente…

Los planes de enfrentar a una parte del pueblo con la otra están, la utilización cada vez más intensa de fuerzas de choque también. Engañar al pueblo inventando un enemigo también. Hay que estar advertido, lo que no quiere decir que hoy el macrismo sea fascismo.

Carlos A. Larriera
24.8.2016




[1] Mientras se estaba redactando este escrito se conocieron noticias que hablaban de crisis del gobierno y de una posible renuncia de Macri. Una nota de The Economist de Londres, las declaraciones de Jorge Lanata, entre otras. El actual gobierno responde al poder del capital concentrado internacional, que puede cambiar las figuras de los gobernantes, pero no renunciar a manejar el gobierno ni a su proyecto estratégico que es el actual. En el caso actual Massa, que tiene una fraseología más flexible, es un candidato al recambio. Se podrán hacer cambios tácticos provisorios, pero este plan económico responde a necesidades objetivas del capital concentrado y en lo sustancial no va a ser modificado.
TYN Y LA GENTE, ¿Fin de ciclo anticipado para el macrismo?, “El presidente confesó que dejaría de gobernar y declaró:"llevo 8 meses trabajando para la gente y no le encuentro la vuelta, en mis empresas mandaba yo pero ahora hay muchos controles", Lunes 22 de Agosto de 2016.
http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/08/20/la-city-de-londres-teme-una-pronta-caida-del-gobierno-de-mauricio-macri/, La City de Londres teme una pronta caída del gobierno de Mauricio Macri, Resumen Latinoamericano/ 20 de Agosto 2016.-
[2]
El pueblo argentino no conoce lo que es Macri, Carlos A. Larriera, Rebelión
[4] http://argentina.elmilitante.org/libros-othermenu-59/405-la-lucha-contra-el-fascismo-en-alemania-de-len-trotsky.html, León Trotsky, La lucha contra el fascismo en Alemania, introducción de Alan Woods. “El fascismo se diferencia de otras formas de reacción, como el bonapartismo, porque cuenta con una base de masas. Por esa razón es muy peligroso para la clase obrera. Su base de masas le permite aplastar y atomizar al movimiento obrero de una forma que las dictaduras policíacas normales no lo pueden hacer.”
[5]
Pogroms, patotas y otras variantes de fuerzas de choque fascistas o proto-fascistas, Carlos A. Larriera, Rebelión.
[17] [17] enero 27, 2015, El Holocausto y las grandes empresas, Alejandro Teitelbaum. Publicado en Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, marzo 2005

Un objetivo central del gobierno empresario de Macri: crear desocupación, Carlos A. Larriera, Rebelión

[19] http://www.voltairenet.org/article189910.html, ¿Quién organizó los atentados de enero y noviembre de 2015 en París?
por Thierry Meyssan,, “Nuevas informaciones, publicadas por el diario croata Slobodna Dalmacija establecen la existencia de una responsabilidad del Estado francés en los atentados perpetrados en París, en enero y noviembre de 2015.”

http://www.lavaca.org/notas/estado-islamico-la-politica-del-caos-permanente/, Estado Islámico: la política del caos permanente, 02/09/2014, “La irrupción espectacular y cruenta del Estado Islámico, el ejército que comenzó la guerra santa (yihad) en Siria y prosigue ahora en Irak, está profundizando la desestabilización de Medio Oriente, la región más sensible del mundo. Sobre su origen y financiación hay interpretaciones diferentes, pero todas apuntan al papel, directo o indirecto, de Occidente.” Por Raúl Zibechi.
https://actualidad.rt.com/actualidad/view/141159-eeuu-creo-estado-islamico, Paso a paso: cómo EE.UU. creó al Estado Islámico, Publicado: 23 sep 2014, Última actualización: 16 nov 2015.
El Autoatentado de las Torres Gemelas Documental Completo YouTube2

Atilio Borón: No sería la primera vez de un autoatentado en EEUU

http://www.telesurtv.net/news/Murieron-autores-de-documental-sobre-actuacion-de-EE.UU-en-11-S-20150219-0004.html

Murieron autores de documental sobre actuación de EE.UU en 11-S
Acerca del Movimiento por la Verdad del 11-S – 9/11 Truth Movement

http://www.voltairenet.org/article175462.html, Académicos por la Verdad del 11-S
EL TEMOR IMPIDE EL DEBATE DE TEMAS SENSIBLES SOBRE EL 9/11. VER EXCELENTE DOCUMENTAL, Washington manipuló la verdad sobre el 11 de septiembre 2001, por Mike Smith, Nolan Higdon, Sy Cowie.

lunes, 27 de junio de 2016

Aumentar la intensidad democrática



Aumentar la intensidad democrática



La crisis del FPV plantea interrogantes sobre la consistencia y la eficacia de la dirección política del movimiento de resistencia al gobierno macrista. El FPV es la dirección actual de la oposición, por más debilidades que tenga. Si su crisis llega al extremo de la completa desintegración, o queda reducido a un grupo minoritario de dirigentes, el pueblo se quedará sin dirección por un tiempo. Cuánto tiempo tardará en surgir una nueva dirección, si es que surge, y cómo evolucionará la resistencia si queda sin dirección, son interrogantes que hoy no se pueden responder.

El FPV no ha demostrado capacidad de dirigir e impulsar la resistencia. No tiene una presencia pública de CFK que plantee un programa y una consigna de acción que unifique y eleve el nivel de la resistencia. Para dirigir al pueblo hay que poner el cuerpo. A nivel masivo nadie del FPV lo hace. Sí lo hacen en reuniones a las que concurren dirigentes como Kicillof, Mariano Recalde, Sabbatella, Rossi, etc., que tienen una gran concurrencia. Pero ese trabajo de base necesita una dirección política pública y global. Y esta dirección necesita plantear una consigna que unifique y eleve el nivel político de la lucha popular. ¿Por qué debe luchar el pueblo? En las décadas del ’60 y ’70 era “luche y vuelve”. Todo se resumía a ese objetivo, todas las luchas parciales impulsaban la vuelta de Perón. Y eso motivaba y mantenía unida la lucha opositora a la dictadura de Lanusse. Era otra relación de fuerzas, otra crisis de menor intensidad que la actual, menor ofensiva del capital concentrado, etc., pero esa consigna unificadora era vital para el movimiento de resistencia. Hoy esa consigna unificadora falta.

Pero ¿qué consigna y qué programa deberían tener los nuevos dirigentes que eventualmente surjan, o incluso la actual dirección del FPV?

Tiene que ser un programa y una consigna de acción que responda a las necesidades objetivas de la población, y de una comprensión accesible a su nivel de conciencia actual. Un programa correcto pero que contenga consignas que estén muy lejos de ser comprendidas hoy por el pueblo es muy bueno como propaganda, es decir, va elevando la conciencia lentamente, pero no servirá para potenciar la lucha actual de la población y dar pasos sucesivos en la elevación del nivel político del pueblo.

La ex-presidenta CFK dijo que es una democracia de muy baja “intensidad”, la más baja desde 1983. Sería una alternativa empezar por ahí, impulsar la consigna de elevar lo más posible la intensidad democrática. El objetivo estratégico sería generar una revolución democrática, que es la necesidad objetiva de la actual coyuntura, y que se volverá una necesidad cada vez más apremiante a medida que la política destructora del macrismo vaya dando nuevos pasos.

La elevación de la intensidad democrática puede ser una buena consigna, que permitiría unificar políticamente todas las luchas, más allá de las pertenencias partidarias y de las diferentes ideologías de la resistencia.

Existe una barrera institucional que debe franquearse: los límites de la democracia burguesa, en los que se encuentran atrapados el FPV y la población en general. Por otra parte, el gobierno macrista es cada vez más dictatorial. Y lo seguirá siendo cada vez más, porque su política no cierra sin represión. Pero necesita no solamente represión, sino una represión que termine por desalentar la resistencia, reducirla a la impotencia, y de esa manera instalar el desánimo, la resignación y la apatía generalizada.

Hay una forma de evitar que esto suceda: que el pueblo encuentre una consigna de lucha que permita el éxito de la resistencia y la caída de la dictadura macrista, como pasó con De la Rúa, primer presidente en la historia argentina que renunció por la rebelión popular. La consigna estratégica sería la revolución democrática, pero se podría empezar planteando la elevación al máximo de la “intensidad” democrática. De esa manera el pueblo podría desarrollar su propio debate interno y se podría llegar progresivamente al convencimiento político de la necesidad de la revolución democrática.

El pueblo tiene derechos irrenunciables que no pueden ser restringidos por ningún tipo de instituciones, ni siquiera las de la democracia burguesa, las cuales tuvieron vigencia en buena medida, comparativamente, durante el gobierno anterior, y que este gobierno está pisoteando cada vez más.
Las masas necesitan agruparse, discutir, impulsar acciones, organizándose en forma espontánea, a la manera de las asambleas del año 2002, pero a un nivel muy superior de masividad, organización, discusión y elaboración política, y con la participación masiva y dirigente de la clase obrera. Esas asambleas podrían funcionar como centros de convocatoria y referencia para todo ciudadano que quiera participar activamente de la resistencia. De esa manera se podrán ir traduciendo a nivel político, todas las luchas parciales de la resistencia que se vienen realizando a lo largo y ancho del país, con la consigna unificadora de aumentar la intensidad democrática, y con el objetivo estratégico de la revolución democrática. Una democracia en que gobierne directamente el pueblo, cuyas decisiones se tomen día a día en lugar de votar una vez cada cuatro años.


Carlos A. Larriera

27.6.2016







sábado, 18 de junio de 2016

La corrupción es inherente al capitalismo

La corrupción es inherente al capitalismo



Los políticos, economistas y comunicadores que responden al capital en general y al capital concentrado, utilizan con frecuencia la corrupción en abstracto como causante principal de los males sociales. La alianza De la Rúa-Alvarez basó su campaña electoral en la promesa de que en su futuro gobierno se eliminaría la corrupción, dando a entender implícitamente que con eso desaparecerían todos los males producidos por anteriores gobiernos. Chacho Alvarez renunció por el escándalo de corrupción de las BANELCO.

El actual gobierno adjudica al anterior todos los males que su política actual está provocando en la población, despidos, tarifazos, etc. Y la explicación es que en la época kirchnerista reinó la corrupción y que se robaron todo. Cuando se le pregunta a la gente de a pie qué es concretamente lo que se robaron, por toda respuesta se recibe el silencio, o en todo caso frases como ¿qué es lo que no se robaron?, lo que es otra forma de no responder. Simplemente han dado por cierto lo que la propaganda mediática viene instalando durante el anterior gobierno y con mayor virulencia en el actual. Como ejemplos se daban los de Boudou en su momento, luego el de Lázaro Baez, y actualmente el de José López. En el caso de los dos primeros todavía no hay sentencia judicial. De cualquier manera son solamente casos individuales, en todo caso delitos que no perjudican a la población en general, como fueron las privatizaciones en la época menemista en los ’90. A pesar de toda la propaganda mediática, en el caso de comprobarse fehacientemente no alcanzan para adjudicarle todos los males actuales a la corrupción del gobierno anterior.

Lo que se oculta es que la corrupción es inherente al capitalismo. Es lo que aceita su funcionamiento. El capitalismo no puede funcionar sin corrupción.

Son los capitalistas los que corrompen a los funcionarios de los distintos gobiernos. Si hay alguien que acepta una coima es porque hay otro alguien que se la ofrece. El capital compra todo con dinero, inclusive los favores de la administración estatal. Aún cuando asuma un gobierno integrado por demócratas de trayectoria impecable en cuanto a su honestidad, difícilmente todos resistan a las presiones monetarias de los capitalistas que buscan, de esa manera, aumentar sus ganancias. El capitalismo funciona así. Y será siempre  así mientras exista el capitalismo.

El gobierno anterior, pese a todos los esfuerzos del capital concentrado para corromperlo, ha resistido mucho más que otros estas presiones, al mismo tiempo que ha utilizado el presupuesto nacional para realizar una de las mayores obras de infraestructura de la historia argentina, y gran cantidad de beneficios sociales, lo que deja poco margen para “robarse todo”. Esta resistencia del gobierno anterior a los intentos del capital concentrado de corromperlo es una de las razones del odio de éste último, y de su transmisión de ese odio a gran parte de la población.

La inmensa mayoría de los integrantes del actual gobierno, y de los grandes capitalistas por él representados, son los más corruptos, lo que tienen su fortuna fuera del país, en gran medida en paraísos fiscales, como lo denunciado en Paraná Papers, etc. Ellos sí se robaron y se roban miles de millones de dólares, con toda impunidad, protegidos por la gran prensa mediática, gran parte del poder judicial, etc. Y son estos grandes ladrones de miles de millones de dólares los que quieren acusar al gobierno anterior de corrupción generalizada utilizando a José López por robar entre 5 y 10 millones de dólares.

Es un engaño al pueblo hacerle creer que el problema de todos sus males es la corrupción. Es una manera de encubrir que la verdadera culpabilidad es de la empresa privada, la empresa capitalista, en particular hoy en día el capital concentrado. Estas empresas, los dueños del dinero, son las que generan la corrupción. No podría haber funcionarios corruptos si nos los corrompen los que tienen dinero. Son los voceros de este capital los que instalan la corrupción en abstracto como la causante de todos los males sociales.

Que la corrupción es inherente al capitalismo no es ninguna novedad pero la propaganda mediática se realiza igualmente como si no se hubiera enterado.

Ya Federico Engels había escrito que la democracia burguesa es la forma más perfecta de dictadura de la burguesía porque “la riqueza ejerce su poder indirectamente, pero de un modo más seguro. De una parte, bajo la forma de corrupción directa de los funcionarios, de lo cual es América[1] un modelo clásico, y de otra parte, bajo la forma de alianza entre el Gobierno y la Bolsa[2]”.[3]

Carlos A. Larriera

19.6.2016




[1] Probablemente se refiere a Norteamérica.
[2] Seguramente se refiere al gran capital en general.
[3] Friedrich Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, Planeta-Agostini, 1986, pág. 295.

martes, 14 de junio de 2016

Y nosotros ¿qué hacemos?

Y nosotros ¿qué hacemos?




Podemos acusar a la izquierda actual, tanto a la argentina como la mundial, de no cumplir el rol político que deberían cumplir. Podemos hacer algo similar con el kirchnerismo por sus intentos de mejorar la vida del pueblo pero limitado a buscar realizarlo dentro de la democracia burguesa, pero… ¿Nosotros qué hacemos?

Es evidente que así no se puede vivir, que hay que cambiar sustancialmente el funcionamiento de la economía, las instituciones, etc. Nosotros hacemos algunas cosas, como movilizarnos, escribir, etc., pero como trasfondo debemos reconocer que hasta cierto punto las iniciativas superadoras de la actual situación provengan de otros, los líderes, los grandes dirigentes. Como parte del pueblo esto es normal, pero también implica evitar buscar nosotros las grandes estrategias que esperamos de futuros dirigentes, y criticamos a los actuales por no ser todo lo que deberían ser. Y esa reflexión es necesaria, imprescindible. Hay que preguntarse cuál es el camino, cual es la estrategia correcta, y trabajar por su concreción, aunque nuestro trabajo sea pequeño, pero tiene que estar destinado a desarrollar esa estrategia, a concretarla en los hechos.

En este sentido hay un planteo que es obligatorio para todos los que queremos cambios sustanciales en nuestras condiciones de vida: ¿se puede lograr este objetivo dentro del capitalismo o es imprescindible expropiar al capital? Y en el caso de opinar por esto último ¿se puede hacer gradualmente, con sucesivas reformas, o es imprescindible la revolución social?

Sin respondernos nosotros mismos estas preguntas no tenemos estrategia posible. Y por más que no seamos individualmente grandes dirigentes tenemos que tener una respuesta para esas preguntas. De lo contrario, hasta cierto punto y en cierto modo, estamos esperando que surjan grandes dirigentes con propuestas, estrategias, casi mágicas, inéditas, novedosas, que nos permitan cambiar la sociedad. Cualquier política que impulsen los futuros grandes dirigentes tiene que partir de una respuesta a esa pregunta, no hay forma de eludirla. Y nosotros como pueblo debemos tener un juicio crítico en ese sentido, y no aceptar hermosas promesas que eludan esa respuesta.

Los verdaderos socialistas, obviamente, sabemos que sin revolución social no es posible cambiar la estructura profunda de la sociedad.

Una mirada a los problemas de nuestro país nos ayudará a bajar a tierra estas reflexiones.

Hay estructuras económicas que es imprescindible cambiar si pretendemos un funcionamiento de la economía, aunque todavía sea capitalista, compatible con un mejor nivel de vida del pueblo.

En primer lugar la gran propiedad agraria. Tradicionalmente se ha hablado de la oligarquía terrateniente, refiriéndose a los grandes propietarios de campos que vivían de las divisas —hoy fundamentalmente dólares— de las exportaciones agropecuarias, usufructuando el trabajo natural de la tierra por tener la propiedad privada de la misma.

Hoy ha habido una evolución. Estos terratenientes tienen hoy también industrias, bancos, empresas financieras, grandes comercios, en sociedad con otros capitalistas, especialmente con grandes capitales locales y extranjeros. La mayoría de las grandes familias terratenientes siguen existiendo de esta manera. Sin reforma agraria, sin reparto de la propiedad agraria en multitud de pequeños propietarios o usufructuarios, no hay posibilidades de un desarrollo capitalista “democrático” y “sustentable”.

Los grandes propietarios de campos siempre quisieron que los gobiernos les dejaran las manos libres para apropiarse del 100% de las divisas provenientes de sus exportaciones y con ellas comprar en el exterior todo lo que necesitaran. Toda limitación a esta libertad irrestricta los enfurecía y enfurece, consideran que el Estado se apropia lo que es de su legítima propiedad.

No hay que olvidar que la gran propiedad agraria viene de muy lejos, desde los conquistadores españoles en la época colonial, pasando por los que especularon con la enfiteusis de Rivadavia, y llegando a la “Conquista del desierto” por Roca, por encargo y financiamiento de la Sociedad Rural de aquel entonces, cuyos principales miembros se apropiaron de la mayoría de las tierras “conquistadas”.

Sin divisas —dólares— no se puede comprar nada fuera del país, y ningún país puede crecer y desarrollarse solamente con su producción local.

Si los grandes propietarios agrarios quieren todas las divisas de sus exportaciones, sólo pueden vivir ellos, excluyendo al resto de la población. En realidad un país para ellos solos es en lo que siempre creyeron. Pero el crecimiento poblacional los colocó en una situación insostenible sin promover gobiernos dictatoriales.

Pero no es solamente la gran propiedad agraria el problema. El comercio exterior de los productos agropecuarios lo manejan un puñado de empresas extranjeras asociadas con estos terratenientes. Esto provoca todo tipo de distorsiones económicas que hacen inviable un funcionamiento de la economía mínimamente “sustentable”.

Otro problema insoslayable es el predominio de la gran banca privada, mayoritariamente extranjera, que es socia de toda esta operativa de los grandes terratenientes y exportadores. Los bancos son, entre otras cosas, autopista de la elusión y la fuga de divisas.

Es necesario, por lo tanto, la estatización de los bancos. Aclaremos que si bien esto constituiría un gran paso adelante, imprescindible, no soluciona el problema de la corrupción permanente que generan los grandes capitales en el aparato estatal.

La reforma agraria, la estatización del comercio exterior y los bancos son medidas imprescindibles, pero muy difíciles de concretar dentro de los marcos institucionales de la democracia burguesa. No hay forma de afirmar que su completa realización se pueda llegar a lograr con esa limitación. En todo caso, lo que se pueda avanzar en ese sentido requerirá sin lugar a dudas una gran lucha del pueblo, una elevación de la conciencia muy profunda hacia la comprensión de estas necesidades, y grandes movilizaciones populares; y, por supuesto, un gobierno democrático burgués que tenga intenciones de realizar estas reformas radicales.

Volviendo al tema de la introducción, si nosotros, como ciudadanos comunes, no tenemos conciencia de estas necesidades, no podremos impulsar correctamente el surgimiento de auténticos nuevos dirigentes, ni de evaluar si las propuestas estratégicas de éstos constituyen el camino correcto.

Carlos A. Larriera


14.6.2016