viernes, 21 de septiembre de 2012


La estimulación del odio y del egoísmo dio su primer fruto


El cacerolazo y la marcha a Plaza de Mayo del jueves 13 amerita extremar la objetividad en el análisis acerca de su significación político-social.

A medida que pase el tiempo se irán acumulando comentarios al respecto, y podremos tener una perspectiva más clara acerca de la naturaleza de lo sucedido. Ahora sólo podemos intentar hacer algunas reflexiones que nos parecen necesarias.

Que sea una minoría, como dijo el ministro Abal Medina, es un hecho que por sí mismo no significa que la marcha no tenga su importancia. Es peligroso minimizar el hecho, y también peligroso sobredimensionarlo. Es cierto que fue una marcha mayoritariamente de clase media de cierto nivel de ingresos para arriba.[1] De hecho en los barrios de Buenos Aires que se mencionaron, no se incluyen los barrios más pobres como La Boca, Barracas, Parque Patricios, Pompeya, y muchos otros. Es la misma franja de la sociedad que estuvo haciendo pequeños cacerolazos cada tanto en los últimos tiempos.
Pero hay que tomar debida nota que hubo un salto cualitativo, no en la composición social, sino en el hecho de que esa protesta aislada y muy minoritaria de los cacerolazos anteriores, ahora emergió como una marcha bastante numerosa a Plaza de Mayo, y marchas proporcionalmente equivalentes en varias ciudades del resto del país.

Tampoco fueron movilizaciones masivas que explotaron por todo el país. De hecho sobra gente de esa franja de clase media en Córdoba, Rosario y Mendoza, como  para organizar marchas de 10, 15 o 20.000 personas. Y en otras ciudades y pueblos marchas más o menos equivalentes, ponderando al tamaño de cada localidad.

Lo importante no es evaluar si son grupos minoritarios o mayoritarios. Lo que hay que poder decir es la potencialidad de crecimiento, de repetición, que tiene este tipo de marchas. Y hacer un buen diagnóstico acerca de las motivaciones y el contenido de las mismas.

En realidad son marchas sin reclamos concretos. La mención a la inseguridad, la inflación, y la re-reelección no pueden considerarse tales. La inseguridad es mundial; en la Argentina surge mucho antes del 2003, y este gobierno hizo más que ningún otro anterior por reducir la inseguridad al aumentar el bienestar de gran parte de la población (jubilación, salario, AUH, etc.), es decir, reducir el problema social, y por lo tanto la base principal desde donde crece la inseguridad.[2]

La inflación no la provoca el gobierno sino la extranjerización y oligopolización de la economía. Se puede acusar a este gobierno de no solucionar el problema, pero no de crearlo.

Acerca de la posibilidad de re-reelección sólo han habido algunas voces del kirchnerismo que mencionaron el tema. Las elecciones son recién en el 2015. Lo único concreto  es que los medios de comunicación (grupo Clarín, La Nación, Perfil, etc.,) es decir, los voceros del capital concentrado destituyente, han instalado el tema de la re-reelección como si fuera un hecho objetivo de la realidad.

La administración del dólar tampoco es un motivo real, aunque gran parte de la clase media lo viva como una agresión a su libertad y su economía.

La falta de libertad, el autoritarismo del gobierno, la defensa de la república, también son ficciones que no tienen que ver con la realidad. Por el contrario, este es el gobierno más democrático en toda la historia argentina. Pruebas sobran.

No hay reclamos por la desocupación, por el salario, por la educación, por la salud, por la vivienda. No hay reclamos democráticos generales, como fueron las marchas contra el indulto en la época de Menem.

Son marchas sin reclamo concreto. ¿Entonces por qué las marchas?
Es impensable que por la administración del dólar o la inflación, o la inseguridad, etc., esa franja de clase media se movilice en forma conjunta. Esos reclamos existen, pero no pasan de quejas individuales o grupales.

En realidad, los que leen las marchas como reclamos concretos son los medios de comunicación destituyentes.[3] Y son estos medios de comunicación los que vienen trabajando, desde el 2008 por lo menos, para promover el odio y el egoísmo de estos sectores de la población. Lo que no habían logrado hasta ahora es que esa estimulación se transformara en una marcha conjunta de cierta envergadura. Estas marchas son el primer fruto de esa estimulación del odio y del egoísmo que se viene promoviendo desde hace mucho.

¿Por qué odio y egoísmo? Se podría decir que no hay odio, que sólo hay algo de bronca. Pero sí hay odio. Todos los epítetos hacia la presidenta implican odio, no sólo bronca. Decir “que se vaya con Néstor”, también implica odio. No todos en la marcha destilarán odio, pero muchos sí. También egoísmo porque no hay ninguna reivindicación social. Sólo quejas individuales, como en el caso del dólar. Esto lo dice muy bien de la Serna en el diario Página 12 del sábado 15.9: “reclamos individuales, la marcha del “yo”, no había un “nosotros’”, etc.

Y agregaría la falta de información o la ignorancia, porque todas estas quejas no tienen fundamento dirigirlas al gobierno. La queja por la inflación corresponde hacerlas a las empresas oligopólicas que controlan el mercado y por lo tanto los precios. El reclamo por el dólar habría que hacerlo a los exportadores y otros, que dejan gran parte de los dólares que cobran en el exterior, o a los que fugan grandes cantidades de divisas con fines puramente especulativos a través de los bancos, etc. Nadie se pregunta por qué hay inflación, y por qué hay necesidad de administrar el dólar, simplemente toman la propaganda de los medios destituyentes y culpan exclusivamente al gobierno.

Lo importante es saber qué o quién genera la movilización. Un reclamo contra el desempleo, por salarios, por salud, por vivienda, por educación, sí puede ser espontáneo y autogestionado, porque responde a necesidades vitales que obliga a la gente a movilizarse para lograr satisfacerlas, aunque sea parcialmente.

Pero la estimulación del odio y el egoísmo por parte del poder económico concentrado destituyente, a través del grupo Clarín, de La Nacion y de Perfil, tiene razones muy concretas. La más inmediata es la tan mencionada del 7 de diciembre, cuando el grupo Clarín deberá desprenderse de la mayoría de sus medios de comunicación cumpliendo con la ley de medios. Pero la razón de fondo y más general, es la necesidad de saqueo del poder económico concentrado. Este poder económico está compuesto por las multinacionales a las cuáles “sólo le interesa el país” para obtener materias primas, por un lado, y vender sus excedentes por el otro. Es decir, saquear al país. No le interesa lo que pase con la población, ni el desarrollo del mercado interno. Las materias primas que necesitan son agrícola ganaderas o extractivas como petróleo, gas, oro, litio, etc., para lo cual no necesitan el poder adquisitivo de la población argentina.

Este plan de saqueo, similar pero peor al de la dictadura y la década del ’90, no puede ser blanqueado, no puede mostrarse en un programa que gane las simpatía de la población, pero necesita un apoyo de una parte importante de ella, tanto para destituir de alguna manera al gobierno, como para derrotarlo electoralmente. Dado que el apoyo no puede lograrse prometiendo satisfacer reclamos como empleo, salud, educación, etc., lo único que queda es exacerbar las pasiones más negativas de la población y generar un apoyo ciego, absolutamente acrítico que sirva como masa social para instalar un gobierno que lleve adelante sus planes de saqueo.

Esta es una vieja política, muy conocida, maravillosamente ninguneada por la prensa opositora. En un artículo anterior referido a los pogroms se habla de algunos aspectos de esta política.[4] La referencia en esta nota a la base social de Napoleón III es bastante ilustrativa, por ejemplo, aunque no sea exactamente el caso de esta marcha. Existe odio en muchas personas por diferentes razones.

La oposición destituyente necesita recurrir a la estimulación y potenciación de ese odio o resentimiento que ya existe, en alguna medida, en mucha gente.

Y esa estimulación también se apoya en el egoísmo que esa misma gente tiene. Muchas personas de estos sectores de clase media normalmente piensan nada más que en su conveniencia personal inmediata, y se quejan cuando sienten que esta conveniencia es vulnerada.[5] Pero no se preocupan para averiguar las verdaderas causas de sus pesares, y no les importa la existencia de la mayoría de la población asalariada, trabajadora, o pobre.[6]
Sin embargo este odio y este egoísmo por sí solos no pueden llegar nunca a generar grandes movimientos sociales. Necesitan ser estimulados permanentemente, para que se traduzcan en algo parecido a un movimiento social.

Se puede afirmar que por sí solos los que marcharon el jueves no crecerán como movimiento opositor. Pero precisamente el problema radica en que la marcha no fue algo absolutamente espontáneo, sino que fue el primer fruto de una estimulación masiva efectuada durante años. Y el verdadero peligro es que esa estimulación masiva va a continuar porque responde a intereses del capital concentrado destituyente, intereses a los que no puede, no quiere, ni querrá renunciar.

Esto no significa que esta estimulación, inevitablemente, genere un importante movimiento social destituyente, pero sí implica que va a seguir incrementándose, y es necesario estar concientes de los peligros que eso implica.

Esta dinámica que impulsa la derecha es un peligro cierto, aunque potencial. No se puede hacer un pronóstico pesimista, no se puede anticipar que la derecha logrará un movimiento masivo basado en la estimulación  del odio y el egoísmo ciegos, y en el desconocimiento. Pero tampoco se puede ignorar su peligrosidad.

Carlos A. Larriera
16.9.12  



[1] Esto no quiere decir que pueda haber habido gente de otros sectores sociales.
[2] No estamos diciendo que los pobres sean los culpables, sino que la pobreza masiva facilita a los narcotraficantes, a los policías corruptos, etc., reclutar gente sumida en la desesperación.
[3] Repito la palabra destituyente, porque es necesario tomar conciencia plena de la existencia de una voluntad destituyente en gran parte de la oposición, la oposición de derecha.

[4] En Rebelión, Pogroms, patotas, y otras variantes de fuerzas de choque fascistas o proto-fascistas, Carlos A. Larriera, 13.12.11
[5] Es cierto, relativamente, que la clase media que posee un cierto excedente de ganancias, es susceptible de sufrir una excesiva presión impositiva por parte del gobierno. Esto es un fenómeno mundial bajo el capitalismo cada vez que algún gobierno intenta llevar adelante algún grado de distribución del ingreso. Esto se debe a que a cualquier gobierno capitalista le resulta difícil, si no imposible, cobrarle impuestos a los que verdaderamente pueden y deben pagarlo, los ricos. Y la franja de la clase media con cierto excedente no tiene forma de defenderse de la presión impositiva. Hasta qué punto este gobierno puede evitar esta problemática es algo a analizar, en la realidad actual, y en la dinámica futura.
[6] Esto no quiere decir que todos los que concurran a esta marcha y a las que puedan venir tengan estas características, pero sí que ese es el contenido general que tiene y tendrá la base social de estas marchas, y el sentido en que se las estimula permanentemente. Otros integrantes tendrán distintos grados de bronca y egoísmo. Algunos estarán confundidos por su falta de conocimiento de la realidad socio-económico-política, etc. 

jueves, 19 de enero de 2012

Pogroms, patotas y otras variantes de fuerzas de choque fascistas o proto-fascistas

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141196


13-12-2011

Pogroms, patotas y otras variantes de fuerzas de choque fascistas o proto-fascistas

Carlos A. Larriera
Rebelión


Las patotas que atacaron a los docentes frente a la Legislatura porteña el jueves 1º de diciembre de este año no son una invención nueva. Atraviesan toda la historia del capitalismo. Estas patotas son una de las tantas variantes de fuerzas de choque que usa el poder capitalista contra la protesta social, o simplemente contra la organización social. Sería adecuado llamarlas en la actualidad fuerzas de choque fascistas, semi-fascistas o proto-fascistas. Una historia de estas fuerzas de choque sería muy útil para la comprensión de la realidad social. Una historia que resuma todos y cada uno de los “pogroms”, que, con distintos nombres ha habido en la historia.
El nombre de “pogrom” fue acuñado en la Rusia zarista, donde existían las llamadas centurias negras, fuerzas de choque que organizaban los llamados pogroms, matanzas de obreros e intelectuales instigadas por las autoridades zaristas. [1]
En un sentido general podríamos asimilar estos pogroms con todas las fuerzas de choque que actúan siempre en algún momento bajo el capitalismo. Para esto el capitalismo recluta todo tipo de individuos marginales, suficientemente degradados durante su vida como para prestarse a estas acciones. Es algo característico de este tipo de “organizaciones”. “Los vagabundos, maleantes y pillos ingresan al servicio del Estado”, decía Lenin. [2]
“Simultáneamente con el manifiesto constitucionalista de la autocracia, comenzaron las precauciones autocráticas contra la constitución. Las centurias negras desplegaron una actividad jamás vista en Rusia. Noticias sobre matanzas, pogroms, y ferocidades inauditas llueven desde todos los rincones de Rusia. Señorea el terror blanco. Donde puede, la policía levanta y organiza los bajos fondos de la sociedad capitalista, para robos y violencias, emborracha a la escoria de la población urbana, organiza pogroms antijudíos, incita a apalear a los “estudiantes” y a los sediciosos, ayuda a “enseñar” a los gentes de los zemstvos (gobiernos locales).” [3]
También Luis Bonaparte gobernó (1851-1870) apoyándose en los marginales, los desclasados, en el lumpenproletariado. “Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y un general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués [4] arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, esclavos huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores maquereaux, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos; en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de Diciembre…” “…Este Bonaparte, que se erige en jefe del lumpemproletariado, que sólo en éste encuentra reproducidos en masa los intereses que él personalmente persigue, que reconoce en esta hez, desecho y escoria de todas las clases, la única clase en la que puede apoyarse sin reservas, es el auténtico Bonaparte…” [5]
Habría que agregar los ataques de las fuerzas de choque fascistas y nazis a locales partidarios, a reuniones, a movilizaciones, de la socialdemocracia y de los partidos comunistas en Italia y Alemania. Una muy buena ilustración de esto aparece en la película Novecento de Bernardo Bertolucci, al describir los “pogroms” dirigidos por el personaje interpretado por Donald Sutherland.
Aquí también en la Argentina, las fuerzas de choque que se utilizaron en la represión y muerte de los obreros huelguistas en la Semana Trágica de enero de 1919, hechos a los que se hace alusión en Ala de criados, obra teatral de Mauricio Kartun.
Las Tres A de López Rega en la Argentina de los ’70. La “meditación” de Mariano Grondona, refiriéndose a López Rega, es ilustrativa del rol que le adjudicaba el poder económico a esta organización genocida: “Hay hombres (se lee en la Meditación) cuyo destino es hacer la tarea. Otros tienen la vocación de coronarla.” [6]
Y cita Hugo Presman: “Dijo entonces [Mariano Grondona] en su revista 'Carta Política', en 1974: 'López Rega ha promovido o facilitado una serie de desenvolvimientos que se aprueban en voz baja y se critican en voz alta. La firmeza ante la guerrilla, la desideologización del peronismo, la recuperación de la Universidad, pasan por el discutido Ministro - Secretario. De la estirpe de los Ottalagano y los Lacabanne, López Rega es de esos luchadores que recogen por lo general la ingratitud del sistema que protegen. De éste material está hecha la política... Hay hombres cuyo destino es hacer la tarea. Otros tienen la vocación de coronarla...
López Rega cumple al lado de la presidenta el papel de meter la mano en tareas antipáticas, haciendo de pararrayos de la crítica. Sería por lo menos arriesgado prescindir, hoy, de este servicio... López Rega ha contribuido como actor y como blanco alternativo a apuntalar el poder de la presidenta. Los tutores que no son árboles, ayudan a los árboles a crecer' . Las tareas antipáticas es un eufemismo grondoniano que significaba la existencia de bandas paraestatales que asesinaban a mansalva.” [7]
La patota/barra brava que atacó a los docentes que se manifestaban en la Legislatura porteña es un ejemplo de este tipo de acciones, salvando las distancias. Parecerá exagerado lo que decimos. No ignoramos que hay grados de represión. Existen todos los grados y los matices. Pero el origen y el objetivo de estas fuerzas de choque es el mismo.
Si bien las patotas que atacaron a los docentes no llegaron a matar a ningún docente, otras patotas más o menos similares, parecidas, equivalentes, sí lo hicieron, como sucedió con el asesinato Mariano Ferreira en octubre de 2010, que estaba defendiendo la lucha de los trabajadores mercerizados del Ferrocarril Roca, o los asesinatos el 23 de noviembre de 2010, en La Primavera, Formosa, de Mario López y Roberto López, integrantes de la comunidad Qom, en Formosa, etc.
¿Cuál es esta raíz común, este origen común? ¿Qué se busca con estos “pogroms”? En adelante usaremos la expresión fuerzas de choque de tipo fascista, o simplemente fuerzas de choque. Algo se busca. Es evidente que son instrumentados desde el poder. ¿Qué poder? El poder capitalista. ¿Qué interés tiene este poder para impulsar estas fuerzas de choque?
En primer lugar: desalentar a mucha gente y obligarla a desmovilizarse, o a rendirse, a abandonar su residencia o su lucha.
Esto es lo que buscaban lograr con los docentes frente a la Legislatura esta semana. Desanimar el movimiento, las movilizaciones, etc.
Obviamente los docentes se han vuelto a movilizar en repudio. Pero ¿qué pasa si estas fuerzas de choque actúan cada vez que se movilizan los docentes? Un primer efecto es que mucha gente se desmovilice. Un segundo efecto es que se produzca un salto cualitativo en la lucha docente, se solidaricen otros sectores de la población, crezca el volumen de la movilización, e, incluso, se organicen formas de defensa legítima contra estos ataques, ejerciendo violencia sobre ella, desalentando a estas fuerzas de choque, que por su esencia son cobardes. Pero también puede ser que los docentes no atinen a defenderse, sufran pasivamente cada ataque, y junto con su desmovilización progresiva se produzca un desánimo, primero, y luego una sensación de impotencia y derrota, al no encontrar la dirección política de los docentes la forma de frenar y contrarrestar estos ataques, y continuar y elevar la calidad de su lucha política en contra de la eliminación de las juntas de calificación.
El segundo efecto es el logrado por el fascismo italiano y el nazismo alemán. Las fuerzas de choque atacando protegidas por el estado capitalista. La impotencia de las direcciones políticas socialdemócrata (reformista) y comunista (stalinista reformista) para enfrentar estos ataques, combinada con la impotencia política general de estas direcciones frente a la crisis capitalista, su imposibilidad de dirigir una salida revolucionaria, fueron desanimando paulatinamente a obreros y trabajadores, concluyendo con su completa derrota política, su absoluta impotencia, y el triunfo del fascismo y el nazismo.
La importancia de historiar todo los casos de pogroms o fuerzas de choque radica justamente en que ayudaría enormemente a visualizar que son creadas por el propio capitalismo, que en su búsqueda de defender intereses económicos indefendibles e inconfesables, y frente a la movilización, revuelta, rebelión, cada vez más masiva y democrática de la población, instrumenta estas fuerzas de choque como única forma de derrotar la lucha del pueblo.
Es grave que cada vez que actúa una fuerza de choque no se tenga claro en la conciencia colectiva de qué se trata. Esto revela indubitablemente que no está adecuadamente tratado el tema.
El hecho de comparar la patota/barra brava contra los docentes, las Tres A, y las fuerzas de choque del fascismo italiano y el nazismo alemán, no es casual, ni exagerado.
Después de escribir el primer esbozo de este artículo, leí en Miradas al Sur del domingo 4.12.11, un artículo de Ricardo Ragendorfer, La matriz futbolera del ejército pretoriano de Mauricio Macri, en el que se refiere al violento desalojo del 7 de diciembre de 1970 en el Parque Indoamericano, y revela que el fiscal Sandro Abraldes concluyó que la Metropolitana fue responsable de los disparos que causaron la muerte de Bernardo Salgueiro y Rossemary Chura Puña. Agrega Ragendorfer que en el operativo habían participado “un ejército de matones sindicales, barrabravas y punteros oscilantes entre el duhaldismo y el PRO”. Y nombra los barrabravas que participaron en ese operativo, y también los que integraban la patota que agredió a los docentes frente a la Legislatura porteña. Habla de “grupos de choque”, y dice que “Los barrabravas son para el PRO lo que la SA para el Partido Nazi: un violento grupo de choque al servicio de los intereses más abyectos. Todo un estilo para hacer política”, entre otros conceptos. [8]
El “grado” de violencia, de muerte y destrucción, es diferente, pero las razones subyacentes son las mismas. La diferencia está marcada por la mayor o menor necesidad del poder económico capitalista de recurrir a este tipo de acciones en cada momento histórico y en cada país.

Notas
[1] Ver V.I. Lenin, Obras Completas, Tomo IX (junio-noviembre de 1905), Editorial Cartago, Bs. As., 1969, segunda edición corregida y aumentada, p.482, nota 29.
[2] Idem, págs. 197 a 201, artículo Las centurias negras y la organización de la insurrección.
[3] Idem, pág. 454, artículo Se aproxima el desenlace.
[4] Libertinos (N. de la Red.) (de la edición citada más abajo)
[5] Carlos Marx y Federico Engels, Obras escogidas, Tomo I, Editorial Fundamentos, Caracas/Madrid, 1975, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte (Capítulo V), págs. 299/300.
[6] Mariano Grondona en Carta política, fines de 1974, artículo Meditación del elegido, citado por José Pablo Feinmann en su artículo Los que hacen la tarea, publicado en Página 12, 18.11.2007
[7] Publicado en: http://www.diariomardeajo.com.ar/apropositodemarianogrondona.htm , Prensa Alternativa , A Propósito de Mariano Grondona y otras estrellas de la Tribuna de Doctrina, Por: Hugo Presman (especial para ARGENPRESS.info)
[8] Ver también mi artículo Villa Soldati, lo que tenemos que tener en cuenta, Rebelión, 17.12.10
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 10 de abril de 2011

ESCRITOS ANTIGUOS

ARTICULO DEL 13 DE ABRIL DEL 2006

Que se puede esperar de Ollanta, 13.4.2006

Ollanta Humala es originalmente etnocacerista, admirador del general Andrés Avelino Cáceres, que a finales del siglo XIX dirigió las guerrillas indígenas de resistencia contra las tropas invasoras chilenas y los abusos que ellas cometían. Cuando los guerrilleros indígenas continuaron su lucha contra los hacendados peruanos, Cáceres los traicionó. Según el hermano de Ollanta, Antauro Humala, Cáceres no sólo los traicionó, sino que los hizo fusilar. Luego Cáceres fue presidente, y los hacendados mantuvieron todo su poder.

Los Humala no reivindican al movimiento indígena democrático y de acción directa ni al movimiento comunero que recuperó las tierras de las falsas cooperativas creados por Velasco Alvarado. Sus emblemas son Cáceres y Velasco Alvarado, dos militares que dirigieron a los indígenas y cuando éstos querían aplicar su democracia, contestaban reprimiéndolos. En el partido de Humala manda el comandante. Su verticalismo es estructural.

En 1983 Ollanta estudió represión antiterrorista en la famosa Escuela de las Américas de Panamá. Hay denuncias puntuales contra Humala por familiares de desaparecidos y por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos por la desaparición de personas durante la represión al senderismo.

La mayoría de los oficiales del ejército, que ahora son personas de confianza de Humala, firmaron el "Acta de Sujeción" en 1999, redactada por Montesinos, comprometiéndose a rechazar cualquier investigación a militares que hubieran participado en el autogolpe de Estado de Fujimori de 1992 o violado derechos humanos en la represión de la guerrilla de Sendero Luminoso (1980-2000).

Existe además evidencia de que militares y empresarios montesinistas forman parte del entorno íntimo del candidato nacionalista.

Ollanta no tiene origen campesino como Evo Morales, o en alguna medida, Chavez. Sólo tiene su base social en los reservistas del ejército.

Humala representa una aspiración de cambio frente al fracaso social que caracteriza el modelo neoliberal. El 88,2% de peruanos tienen sueldos de entre 12,8 y 128 euros mensuales. En el Perú hay más del 60% de la población en situación de pobreza y del 25% en extrema pobreza. Los problemas de la población son demasiado agudos como para esperar.

Ollanta Humala emerge como un referente para amplios sectores del pueblo empobrecido, particularmente en las zonas rurales. En el sur y centro del país el apoyo popular llega a un 70% y 80%. Aunque el PBI de Perú ha crecido en los últimos años, debido fundamentalmente a las exportaciones, sobre todo del sector minero, la desigualdad social y la pobreza continúan.

Ollanta Humala no es un revolucionario social. Sus antecedentes son claramente represores y autoritarios. Su coincidencia con algunos sectores de izquierda es meramente electoral. Propone un populismo nacionalista que surge de la contradicción que recorre toda América Latina: la oposición social al neoliberalismo; grandes movilizaciones sociales que descreen de los políticos tradicionales y reclaman el reemplazo del neoliberalismo por gobiernos que recuperen el empleo y el bienestar social. Con variantes, en las últimas décadas en América Latina ha predominado el neoliberalismo, es decir, la concentración económica empresaria. La resistencia social obliga al poder a levantar el pie del acelerador, dar rodeos, etc.

El gran poder económico desea mantener las privatizaciones, los subsidios y los privilegios. Prefiere a Lourdes Flores, o en el peor de los casos a Alan García. Pero si la resistencia popular se traduce en votos, deberá aceptar la nueva realidad, y llegar a acuerdos con Ollanta.

Humala no plantea la expropiación ni la nacionalización de las empresas privatizadas. Ha dicho claramente que lo que quiere hacer es que el Estado participe de áreas estratégicas. Plantea cambiar la constitución liberal actual que prohibe al estado participar en la actividad empresarial y que otorga igual condición al capital nacional y al extranjero. Retóricamente plantea la industrialización y la protección de la agricultura. Propone la soberanía alimentaria frente a todas las importaciones subsidiadas que desplazan la producción interna.

Proyecta auditar las privatizaciones, regresando al Estado las empresas privatizadas irregularmente para ser nuevamente privatizadas; pero esta vez para desarrollar empresas nacionales asociadas con transnacionales. No expropiará a las multinacionales sino que se limitará a intentar que el Estado ingrese como accionista en estas empresas. Piensa aumentar las regalías, los impuestos a las ganancias y las retenciones.

En A. Latina existe una tendencia en las burguesías intermedias o grandes de aumentar su participación en los negocios, aprovechando la creciente multiporalidad que se desarrolla en el planeta. Se puede utilizar una relativamente pequeña parte de la alta renta de los productos exportables (petroleo, gas, minería, soja, etc.) para ejercer un populismo mas o menos limitado según los países y de esta manera contener la presión social por cambios sustanciales. A cambio de esto, los sectores de poder económico directamente involucrados en estos gobiernos populistas, reclaman una parte mayor en la concentración económica.

Y a este esquema corresponde muy bien Ollanta Humala. Y lo dice claramente en sus declaraciones. Incluso puede ser funcional a la gran burguesía minera del Perú, con alta participación de capital extranjero, que constituye, en este momento, el sector económico más fuerte, y que tiene serios problemas con la resistencia popular para llevar adelante sus explotaciones.

En Argentina es famoso el caso de Esquel, pero a todo lo largo de la cordillera se suceden casos equivalentes. La rebelión actual de los pueblos originarios tiene mucho que ver con esto. Tradicionalmente los indígenas han quedado reducidos a zonas marginales del campo de bajo rendimiento, desplazados por los terratenientes. Pero de alguna manera conservaron algún territorio propio. Las necesidades actuales de explotación minera, petrolera, gasífera, y agrícola, como la soja, con tasas de rentabilidad extraordinaria, atraen a los grandes grupos económicos de todo el mundo, quienes no dudan en desplazar, con cualquier método, de sus territorios a sus primitivos habitantes. Esto genera una rebelión generalizada. A esto se agregan los métodos de la minería a cielo abierto, con efectos ecológicos devastadores, que moviliza, en su contra, a todo tipo de población urbana y rural, pobres y clase media. El ejemplo equivalente más cercano que tenemos es Gualeguaychú.

Ante la posible realidad de un triunfo de Humala, los capitales mineros pueden encontrar en él un eficaz instrumento para frenar la resistencia social. Humala puede aprovechar su ascendiente, y el dinero de la renta exportadora, para postularse como dirigente del campesinado y dividir al movimiento frenando sus impulsos antiminería.

Otro rol posible, si la situación social se hace explosiva y los intereses mineros y concentrados se agudizan, es una guerra con Chile, con la excusa de reivindicaciones históricas, que sirva como desvío de los reclamos sociales y pueda, incluso eventualmente, servir de justificación para una separación de territorios como en el caso de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia.

A pesar de su carácter esencialmente populista autoritario, no existen en este momento condiciones objetivas para que Ollanta se transforme inmediatamente en un dictador. Su populismo será más progresista o más regresivo, de acuerdo a cómo se desarrollen la resistencia popular y los juegos de intereses relacionados con el reparto de la concentración económica.

El gran capital concentrado no tiene nada que temer de Humala, salvo el hecho de tener que darle alguna participación en sus ganancias.

Carlos A. Larriera

13.4.06

martes, 28 de diciembre de 2010

Aportes y limitaciones del kirchnerismo

Entre los aportes del gobierno de los Kirchner podemos mencionar la política de derechos humanos, la estatización de la jubilación, la asignación universal por hijo, la ley de medios audiovisuales, el matrimonio igualitario... Estas medidas son, en general, producto de la lucha del pueblo, sin olvidar que si un gobierno no toma la decisión de ejecutarlas, no se producen. Una de sus decisiones fundamentales es la de no reprimir la protesta social, que, hasta ahora, se ha cumplido en gran medida, por parte del gobierno nacional. En este sentido la diferencia con gobiernos anteriores es grande.[1]

El gobierno de Kirchner pasó, en su momento, del intento de transversalidad a instrumentar acuerdos con gobernadores, intendentes, y punteros. La llamada transversalidad suponía formar un nuevo partido o movimiento, reuniendo a la parte progresista del peronismo, con todo el progresismo de los distintos partidos o tendencias políticas. Después de avanzar durante un tiempo con este proyecto, Kirchner creyó que no iba a lograrlo e intentó acuerdos con una gran parte del PJ. Es una de las razones que aduce Sabbatella para construir su partido en forma independiente. Explica que no se puede hacer la nueva política con el viejo aparato del PJ.

La presidenta continúa con este acuerdo, que es político y económico. Muchas veces lo económico significa, además, negocios comunes, como parece ser el caso de la minería a cielo abierto. Con respecto a Formosa el gobierno nacional tiene, evidentemente, acuerdos con la gobernación, que apoya al kirchnerismo. Esa relación, seguramente influye sobre la actitud del gobierno ante los asesinatos de Roberto López y Mario López de la comunidad Qom ocurridos en Formosa. A pesar del repudio y los reclamos efectuados por organismos de Derechos Humanos, organizaciones populares, y algunos partidos políticos, es llamativa la pasividad del gobierno nacional.[2]

Los Kirchner han crecido como empresarios. Tienen los inconvenientes y los compromisos de todos ellos. Tienen límites. Se diferencian del resto de la población, que vive sólo de su trabajo personal. No pueden pensar exclusivamente en función de las necesidades del pueblo, porque también tienen acuerdos e intereses empresariales.

Pero también pertenecieron a la juventud peronista en su juventud, y conocen al pueblo trabajador. No son como Macri, sienten al pueblo. ¿Cómo conviven las dos vertientes en la política kirchnerista? No se puede saber

Se puede suponer que están convencidos que es imposible hacer política sin dinero. Son empresarios, tratan de ser más poderosos como tales y van aglutinando a un sector del empresariado a su alrededor, a pesar de que éste sólo tiene intereses permanentes, y cambia de socios según las circunstancias.

Por otro lado, todas las medidas progresistas de los Kirchner son un subproducto de las grandes luchas populares del 2001 en adelante.

El propio Duhalde —que hoy en día se visualiza claramente como lo peor de la derecha, y el principal planificador de los operativos destituyentes basados en la violencia— se vio en la necesidad de dar planes trabajar durante su presidencia interina, para apaciguar un poco el clamor popular.

Cuando Kirchner asume en el 2003 ese clamor popular todavía no se había extinguido. Aún hoy no lo está, ha tomado nuevas formas. Kirchner debía tomar medidas progresistas si quería gobernar. El poder económico sabía que en ese momento no se podía gobernar de otra manera. Esa es otra razón por la cual Kirchner pudo tomar medidas progresistas. Pero, probablemente, también Kirchner quería hacerlo.

El carácter empresarial de los Kirchner se diferencia de la oposición de derecha, es decir, del gran poder económico, porque los Kirchner quieren impulsar, hasta donde les es posible, un desarrollo económico con inclusión social. Eso parece ser cierto. No son revolucionarios ni socialistas, por eso navegan dentro del posibilismo, son contradictorios y duales.

El gran poder económico, la derecha, el que gobernó durante la década del ’90, está desesperado porque este gobierno se queda —actuando como otro sector del empresariado— con parte de sus superganancias. Y, además, distribuye otra parte de esas superganancias en la población. Realiza, en cierta medida, política redistributiva. Recorta de estas dos maneras las superganancias del gran poder económico. Este odio de la oposición de derecha está potenciado por la gran crisis del capitalismo, que les exige buscar más ganancias que en cualquier otra época anterior. Además, los grandes capitalistas compiten entre sí, y el que pierde pasa a un segundo plano o desaparece como gran capitalista.

Por otro lado, el kirchnerismo, ha tomado, por lo general, medidas progresistas como reacción ante los ataques de la derecha. Tales son los casos de la estatización de la jubilación o la asignación universal por hijo. Lo bueno es que, hasta ahora, ha reaccionado en forma progresista a esos ataques.

Los errores de progresismos como Proyecto Sur, son múltiples. Esta organización política cree equivocadamente que el poder está en el gobierno, le adjudica todos los males como la pobreza. Parece ignorar lo que representa la oposición de derecha, pone un signo igual entre los Kirchner y ésta. Actúa como si no registrara su ofensiva sobre el gobierno, como si ignorara que la derecha se opone implacablemente a toda medida progresista. Parece no ser conciente de la catástrofe que sería para el pueblo si volviera a ganar la derecha, por elecciones o por maniobras destituyentes. Por otra parte, la izquierda realmente existente, comete errores parecidos. Habría que hablar de malas políticas más que de errores.

Ningún gobierno tiene todo el poder. Son gerentes del poder económico. Políticos como Carlos Raimundi lo entienden bastante bien. Cuando estos gerentes llevan adelante todo lo que el poder económico les pide, impresionan como si tuvieran una gran fuerza para gobernar. Los Kirchner han mostrado un grado considerable de independencia frente al gran poder económico, mucho mayor que cualquier otro gobierno, y una gran vocación por tomar medidas progresistas. Pero no son socialistas. La izquierda los ataca como si fueran un gobierno socialista que traicionara sus principios. Solamente es un gobierno que se maneja dentro del capitalismo y dentro de eso, toma medidas progresistas.

Todos los males como la pobreza, el trabajo en negro, el desempleo, provienen desde la dictadura militar y fueron creciendo. La concentración económica, la extensión de la frontera sojera, y muchos otros males son imposibles de impedir bajo el capitalismo para cualquier gobierno, aquí, en Estados Unidos (Obama) o en cualquier otro país. Según la coyuntura se pueden moderar o paliar los efectos nocivos de este proceso del capitalismo, pero no se pueden eliminar.

Este gobierno es responsable, formalmente es responsable de todo. Pero una cosa es mostrar pasividad frente al proceso de concentración económica, y otra cosa es ser parte de él, o promoverlo. Una cuestión es solucionar mucho o poco el problema del trabajo en negro, otra cosa es haberlo generado, o generarlo. Cierto progresismo y la izquierda actúan como si este gobierno fuera el generador primigenio de todos esos males, y como si tuviera el poder suficiente para eliminarlos.

Es un error atacar al gobierno desde el progresismo o la izquierda, pidiéndole prácticamente que sea lo que no es, que sea poco más o menos, un gobierno socialista, que piense solamente en los intereses del pueblo. También es equivocado no defender las medidas progresistas y no luchar para impedir el triunfo de la derecha.

Por otro lado, el error de muchos kirchneristas sinceros es creer que el kirchnerismo es un proyecto que puede cambiar radicalmente el país, logrando un verdadero desarrollo con inclusión social. Otro error es creer que hay que seguir la conducción del gobierno kirchnerista, pensando que ellos están capacitados para conseguir ese objetivo.

El gobierno tiene contradicciones, y las va a tener siempre, tiene zonas oscuras, como la minería a cielo abierto, los acuerdos con gobernadores e intendentes, y zonas luminosas.

Se necesita que todo ese maravilloso despertar popular que se percibió en el Bicentenario y después de la muerte de Néstor Kirchner, se traduzca en organización, y en toma de conciencia del pueblo de su propio protagonismo. Que, de una forma u otra, sea el mismo pueblo el que logre los objetivos progresistas a los que parece apuntar el kirchnerismo.

No hay que olvidar que, aún cuando el gobierno quisiera por propia iniciativa, llevar adelante todas las medidas que necesita el pueblo, no tiene fuerzas por sí solo para frenar y neutralizar al gran poder económico. A este poder no se lo puede derrotar, no se lo puede erradicar dentro del capitalismo, porque es el capitalismo mismo en su forma más desarrollada y concentrada. Sólo se lo puede frenar en alguna medida y por cierto tiempo.

Con todos los pros y los contras del kirchnerismo, el contexto en que se desarrolla la lucha del pueblo, bajo todas sus formas, durante estos dos gobiernos, es infinitamente más favorable que lo que sería el contexto en un hipotético futuro gobierno de derecha. Esta derecha es sólo saqueo y destrucción, acaparamiento insaciable de ganancias, redistribución nula, avance permanente sobre los derechos del pueblo, represión generalizada y muchos males más. No hay punto de comparación. La centroizquierda de Pino Solanas y la izquierda parecen no entenderlo. Hoy ponen un signo igual entre Cristina y Macri. Quién más quién menos se separa de este gran renacimiento de la solidaridad, la confraternidad y la lucha del pueblo, por la simple razón de que este movimiento se reivindica kirchnerista. Lo que se debe hacer es integrarse en una misma lucha con el pueblo, aún no siendo kirchnerista. El contenido y las tendencias profundas de este despertar popular va mucho más allá del kirchnerismo mismo.

Integrarse en una misma lucha con el pueblo, es imprescindible. Pretender que el pueblo se reivindique progresista o de izquierda como condición para participar en una misma lucha, no tiene sentido. Condenaría al progresismo y la izquierda a estar siempre separados de la lucha del pueblo. Integrarse en una misma lucha con el pueblo, no es integrarse con el kirchnerismo y no implica, de ninguna manera, que el progresismo y la izquierda bajen sus banderas. Cómo combinar las dos cosas pertenece al arte de la política.

Es necesario que toda oposición progresista o de izquierda se integre con el pueblo que está luchando bajo las banderas kirchneristas. Aunque no sea kirchnerista, debe apoyar todas las mejoras que realice este gobierno, y frenar todo intento de la derecha. El pueblo necesita ir por más, debe pedirle más al gobierno. Pero es necesario hacerlo movilizando, creando conciencia, organizándose, de manera que el gobierno se vea reclamado pero también fortalecido por la movilización y la demanda popular, única manera que la derecha se vea obligada a tolerar nuevas medidas progresistas.

Carlos A. Larriera

26.12.10




[1] Hoy se ha producido la detención de dos compañeros del Partido Obrero y de Causa Ferroviaria, Hospital y Murano. Desde ya nos sumamos al reclamo por su libertad. Un análisis de todo lo ocurrido no podemos hacerlo por lo reciente del hecho.

[2] El 26.12.10 se difundió la noticia que el ministro Randazzo recibirá al cacique Félix Díaz, quién permanece en huelga de hambre en la Avenida de Mayo y 9 de Julio, desde el jueves pasado, junto a otros cinco originarios. Se buscaría en esa reunión una salida al conflicto por las tierras y la seguridad de los tobas en la provincia de Formosa. (Diario Registrado)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Fuga

Pagina 12
Miércoles, 3 de febrero de 2010 | Hoy
CARTAS DE LECTORES
Fuga
Creo que, por ejemplo, en 2001, muchos empresarios pidieron a los bancos que les debiten en su cuenta corriente en pesos y depositen dólares en algún banco de Londres o Nueva York.
El trámite contable es sencillo. El banco del exterior debita dólares al banco local y el banco local los debita al Banco Central. O sea que esa transferencia baja las reservas del Banco Central.
Roberto Feletti dijo claramente en televisión: “La derecha quiere guardar las reservas para cuando tengan que fugar divisas”.
Lo sé porque fui empleado bancario en la década del 60/70, y se hacía aún con control de cambios. El único control que tenía el Banco Central era una declaración jurada de cierre de cambios de los bancos. Nunca hubo una inspección en el banco en que yo trabajaba. Y, por supuesto, se mentía en las declaraciones juradas de cierre de cambio, se decía que era por un rubro autorizado, cuando la simple transferencia, en ese momento, no lo era.
Hoy no hay control de cambios, pero hay ciertas restricciones, y creo que se puede perfectamente debitar pesos en la Argentina y depositar dólares en el extranjero con el débito a las reservas del Banco Central.
Si esto es así, en vez de hablar de fuga de divisas a secas, hay que decir que es el Banco Central el que permite esta fuga.
El pueblo debe saberlo, hay que decirlo claramente.
Me gustaría que confirmen o corrijan mi reflexión. Y, si es posible, me detallen el mecanismo específico tal cual funciona ahora y qué posibilidades de control habría.
Carlos A. Larriera

domingo, 12 de diciembre de 2010

Villa Soldati: lo que tenemos que tener en cuenta

Esta nota pensaba llamarse El huevo de la serpiente pero ya apareció un artículo con ese título. Como se sabe es el nombre de una película de Ingmar Bergman que se refiere al germen del nazismo alemán. Por ahora hablar de nazismo o fascismo en la Argentina sería exagerado, pero que están tratando de incubar un huevo de la serpiente es un hecho cierto.
Hoy se sabe que tanto la renuncia de Alfonsín como la de De la Rúa fueron precedidas por disturbios sociales, asaltos a supermercados, etc., que no fueron espontáneos sino impulsados por punteros políticos. Fue la forma que el sector más concentrado de la burguesía que opera en el país reemplazó el golpe de estado tradicional.
Durante el gobierno de De la Rúa, el gran estallido popular del 19 y 20 de diciembre y la movilización popular de los años siguientes cambiaron el eje de la relación de fuerzas, colocando al pueblo a la ofensiva y modificando los planes originales de la gran burguesía destituyente. El intento de ésta de retomar el control de la situación provocando los asesinatos de los compañeros Kosteki y Santillán nuevamente fue frustrado por la movilización popular y Duhalde tuvo que llamar a elecciones al poco tiempo.
Lo que está sucediendo ahora de alguna manera repite, modificado, esos dos intentos desestabilizadores-golpistas.
Hay una línea de continuidad en tiempos recientes que va del rechazo de Scioli a ser candidato por el PJ federal, el ataque de fuerzas de choque (proto-fascistas) que dejó el saldo del asesinato del compañero Mariano Ferreyra, la represión de la gobernación de Formosa a la comunidad Qom, con el asesinato de dos de sus integrantes, y ahora toda esta compleja trama generada en Villa Soldati, otra vez con fuerzas de choque proto-fascistas como principales protagonistas.
Detrás de esta línea de continuidad está el intento del capital más concentrado, el que gobernó en la década menemista de retornar al gobierno. Se lo puede observar durante todo el gobierno kirchnerista, en el diario La Nación Grondona demonizaba a Kirchner aún antes que asumiera. Últimamente quisieron lograr que Scioli aceptar su candidatura por el PJ Federal, como una posibilidad cierta de competitividad frente a la candidatura de Cristina. Scioli no aceptó. Con esto se agotaron las posibilidades de la “vía pacífica”, puramente electoral. Enseguida sucedió la inesperada muerte de Kirchner, que reveló la irrupción de una gran parte de la población, sobre todo juventud, a favor de los Kirchner.
No quedaba alternativa electoral. El capital más concentrado, el de la década del ’90 —llamésmole en adelante la gran burguesía, la derecha, para simplificar— estaba desorientado. Demonizar al gobierno ya no servía, el pueblo había dado su veredicto, y además Scioli no había aceptado. Uno o dos días antes de la muerte de Kirchner sucedió la muerte de Mariano Ferreyra, ya estaba en los planes de la derecha usar la violencia como recurso desestabilizador. Pero no alcanzó. Luego sucedió lo de Formosa, pero tampoco alcanzó, y entonces sucede lo de Macri en Villa Soldati, y ahora sí la táctica de la derecha podría llegar a tener éxito.
El tenebroso discurso de Macri frente a los medios revela claramente en qué consiste utilizar las fuerzas de choque para desestabilizar al gobierno, desprestigiarlo, y ganar las elecciones
El fuerte de Cristina, de los Kirchner en general, que les trae aparejado el apoyo generalizado del pueblo, es lo que podríamos englobar en las palabras “derechos humanos”, si incluimos en esas palabras no sólo la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, los juicios a militares, sino también la asignación universal por hijo, la jubilación estatal, etc. Generar un enfrentamiento que sea supuestamente entre vecinos, transmitirlo todo el tiempo por televisión, y acusar al gobierno por esos hechos, tiende a destruir esa imagen progresista del gobierno. Instala el llamado problema de “seguridad” como prioridad número uno, se impone que sin seguridad no puede haber desarrollo, inclusión social, ni nada, y se cambia todo el eje de la situación política. Si esta instalación triunfa, el candidato más apto para ese escenario es alguien de la derecha más radical, en este caso, Macri.
Las dos intervenciones de Macri frente a los medios deja traslucir este plan con toda claridad. La segunda intervención, contestándole a Aníbal Fernández, que había ratificado la decisión del gobierno de no reprimir, visibilizó más claramente aún este plan. Volvió a mentir incansablemente, como siempre, y acusó al gobierno de no querer colaborar. Era desesperante escucharlo. ¿Cómo nadie le salía al cruce en algún momento? Macri hacía eje en la falta de presencia del gobierno, en la falta de colaboración. Pero dejaba oculta la verdad: Macri le pedía al gobierno que lo ayudara en la represión, y el gobierno ya había dicho claramente que esa “ayuda” no estaba dispuesto a darla. El gobierno, a través de Aníbal Fernández, proponía una solución política, o sea, sentarse con los vecinos, entre ellos los “okupas” y negociar, es decir, establecer algún plan habitacional. Macri proponía represión como única solución. Dos propuestas diferentes, pero Macri hacía aparecer todo como una negativa del gobierno a ayudar en general, y ninguneaba el verdadero carácter de la negativa del gobierno: su voluntad de no reprimir. Macri pretendía instalar artificialmente que la única solución era la represión, y sobre esta base, acusaba al gobierno de no colaborar en la solución del conflicto.
Todos los pasos del conflicto en Villa Soldati, paulatinamente revelados por los medios progresistas, son datos que bien decodificados revelan un plan de la derecha, que después explicaremos con más detalle, teniendo como eje la utilización de las fuerzas de choque con orden de matar a varios “okupas”, haciendo pasar todo como un enfrentamiento entre vecinos, o sea instalando que los vecinos librados a su propio albedrío son peligrosísimos, asesinos, etc. Y creando la sensación en la población de la necesidad de orden para poder vivir tranquilos, orden que sólo podría ser garantizado por la policía, metropolitana y federal, aún al costo “inevitable” de algunos muertos. Y se utilizan fuerzas de choque asesinas contra el pueblo, punta de lanza para desarrollar un enfrentamiento de pueblo contra pueblo, necesidad de un estado represivo que asegure el orden y la tranquilidad a la población. No es fascismo, pero es el huevo de la serpiente. Están plantando el huevo, hay que ver si lo pueden empollar.
El discurso de Cristina el viernes, flanqueada por Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto dejó algunas dudas. Es bueno que finalmente actuara, pero problemática la creación del Ministerio de Seguridad y la afirmación de “haremos lo imposible por no tener que reprimir”. Parece que “nunca vamos a reprimir” se cambió por “haremos lo imposible…”. La creación de Ministerio de Seguridad en cierta forma le da la razón a la derecha, que el eje principal es la necesidad de seguridad, y por ese camino, es probable resbalar hacia la represión. Pero estos son sólo indicios. Hay que ver que sucede de aquí en adelante.
Mi opinión en ese momento era que el gobierno nacional debería olvidarse de la jurisdicción e intervenir directamente, acordando con los “okupas” un plan habitacional, con financiación a la medida de las posibilidades de la gente de terrenos y construcción. Acordarlo, firmarlo, y empezar a ejecutarlo en tiempo record. De esa manera cortar de raíz esta campaña de la derecha a favor de la represión, basándose en la creación de una sensación de inseguridad en la población, y adjudicándole al gobierno nacional la responsabilidad.
En ese momento tampoco estaba de acuerdo con la decisión de la presidenta de llamar a dialogar a Macri a la Rosada. Con todo lo sucedido el sábado, parecía que el gobierno nacional reinstalaba la prioridad de la negociación, de sentarse a una mesa, de resolver los problemas sociales. Parecía que su táctica había ayudado a desnudar las verdaderas intenciones de la derecha representada por Macri. Algo de eso hubo. La conferencia de Macri fue nuevamente deleznable. Retrocedió en apariencia, frente a los hechos, hablando de paz permanentemente. Pero no habló de financiar la construcción de viviendas, la parte que había quedado a su cargo en las negociaciones, y pretendió que había una coincidencia con el gobierno nacional en priorizar la seguridad, basándose en la decisión gubernamental de instalar la prefectura y la gendarmería para evitar hechos de violencia. El verdadero contenido de la conferencia de prensa de Macri es fomentar con todo la violencia. No soluciona nada, y sigue reclamando el desalojo del parque, e intenta movilizar a los vecinos de Lugano contra la ocupación.
El pronóstico es incierto. Hasta ahora, los okupas tienen claro quién es quién, pero el resto de la población habrá que ver. La operación de la derecha todavía puede tener éxito.
Es evidente por lo que dijimos al principio de la nota que es toda la derecha la que está detrás de esta operación, desesperada porque no ve forma de evitar que Cristina gane las próximas elecciones. Es evidente que si las elecciones fueran hoy Cristina arrasa. La ofensiva de Macri es otro elemento que sugiere que detrás de él está toda la derecha. Es probable que se haya acordado la candidatura de Macri.

Por lo que dijimos al comienzo, la derecha no puede competir con la política social del gobierno, que le ha reportado un apoyo popular imposible de vencer en las elecciones. Embarrar la cancha, patear el tablero, crear un clima de inseguridad, matar gente para que ese clima sea creíble, y proponer un candidato cuyo eje sea la represión que garantice tranquilidad a la población, es la alternativa por la que opta la derecha.
Hay un montón de datos que indican que ésta es la situación que estamos viviendo. Por ejemplo, nadie que tenga un poco de calle puede ignorar que la gente de cualquier barrio no sale a matar con armas de fuego para desalojar a “okupas”. El crimen del cuarto muerto, con un balazo en la cabeza, no es una muerte en enfrentamiento de pueblo contra pueblo. Es obra de una fuerza de choque con órdenes precisas de matar, como pasó en Formosa, y como pasó con el compañero Ferreyra.
Ahora se pretende negar la existencia del cuarta víctima, contra el testimonio del periodista Martín Rojas, del Jefe del SAME Crescenti, del chofer y del medico que viajaban en la ambulancia. Hay que tener mucho poder para negar un hecho así.
Utilizar fuerzas de choque es una herramienta típica del fascismo. El fascismo tiene una naturaleza muy específica, que usualmente no se aclara y, generalmente, se lo vincula con cualquier tipo de represión o dictadura.
El fascismo surge cuando la gran burguesía no puede imponer su explotación ni por medio de gobiernos democráticos parlamentarios, ni por medio de dictaduras militares.
La gran burguesía, que es la que gobernó en la década del ’90, necesita urgentemente volver a gobernar, porque necesita recuperar el nivel de ganancias extraordinarias que tenía en esa década.
Pero que la gran burguesía vuelva a gobernar significría extremar la explotación tanto de los asalariados como de toda la clase media, lo que provocaría un descontento generalizado. Y en ese caso se expondría a una casi segura rebelión masiva de toda la población. No podría imponer esta política de expoliación extrema, que llevaría a una miseria generalizada, por las formas gubernamentales tradicionales.
No lo podría hacer ni siquiera con una dictadura militar, porque ésta necesita, además de la represión, un mínimo de aceptación, aunque sea pasiva, de una buena parte de la población.
La gran burguesía soluciona este problema dividiendo al pueblo, ya que no puede derrotarlo de conjunto, y utiliza la desesperación que acarrea la miseria que ella misma provoca. Estimula una parte del pueblo contra la otra, y de esta forma derrota a las dos partes. Utiliza los sectores más marginales, y los más cercanos a la derecha, forma fuerzas de choque, y en base a ellas va imponiendo una situación de poder, aprovechándose del caos y el miedo que desencadena. Esto que sucede ahora no es fascismo, pero es proto-fascismo. La necesidad de la gran burguesía tiene ese carácter. La gran burguesía está usando esta metodología para desprestigiar al gobierno, adjudicándole la responsabilidad de los hechos de violencia. Son los gérmenes de la metodología proto-fascista que deberá utilizar si logra volver a gobernar.
Que todo esto no suceda depende de que el conjunto del pueblo sepa enfrentar y rechazar los intentos proto-fascistas.
Por su parte, el gobierno debería negociar directamente con los “okupas” un plan de vivienda, firmarlo, garantizarlo y ejecutarlo en tiempo récord. Se sobreentiende que sin regalar nada, financiando la venta de terrenos y la construcción de viviendas. Esto puede hacerse de muchas formas, la mejor sería por medio de cooperativas, como hace el movimiento Tupac Amaru. Pero es necesario que el gobierno lo haga ya, para desactivar esta nueva operación de la derecha y despejar el camino para continuar con su política populista.
El clima popular que se vivió en el Bicentenario y después del fallecimiento de Kirchner deber prevalecer, desarrollarse, profundizarse, adquirir plena conciencia de sí mismo, y de la situación general, y asumir su propia conducción.
Carlos A. Larriera
12.12.10