miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿Puede la clase media enfrentar con éxito al capital concentrado?

¿Puede la clase media enfrentar con éxito al capital concentrado?



La pequeña burguesía, o sea la clase media, no puede ser dirigente, tiene que seguir a otro. Es un problema histórico, universal.

El kirchnerismo es un movimiento mayoritariamente de clase media. Desde su origen, el amplio espectro de la Juventud Peronista (JP) de los '70, hasta su realidad actual, caracterizada por el intento de llevar esas ideas a la práctica desde el gobierno. Néstor Kirchner (NK) y Cristina Fernández de Kirchner (CFK) han sido altamente consecuentes con esa ideología, y han tenido mucho coraje al intentar plasmarla desde el gobierno, lo que con palabras más actuales han denominado "crecimiento con inclusión social". A largo plazo como mínimo es un proyecto utópico pretender lograr ese objetivo dentro del capitalismo, dentro de la democracia burguesa. Pero es una aspiración que no es exclusiva del kirchnerismo, sino que ha abarcado históricamente a toda la clase media y gran parte del movimiento obrero.

En cierto modo se puede afirmar que el pueblo en general sólo puede visualizar cualquier perspectiva de mejoramiento en las condiciones de vida dentro de los marcos del capitalismo.

Gran parte de la población creyó o quiso creer que el kirchnerismo podía dirigir ese proceso hasta su completa realización. A pesar de la derrota electoral lo sigue creyendo. Muchos piensan que simplemente es suficiente con ganar las elecciones parlamentarias del 2017 y las presidenciales del 2019. Pero la lucha real va mucho más allá de una contienda electoral pacífica y respetuosa de las instituciones formales de la democracia burguesa.

El kirchnerismo, en lo sustancial, no es lo mismo que el peronismo de Perón. Su estrategia es distinta. Pero tiene la limitación de su carácter de clase. Tiene otros límites, pero tiene límites. Perón quería encorsetar y controlar al movimiento obrero. Esa era su estrategia central. Para la kirchnerismo la estrategia central es lograr, aunque manteniendo la conciliación de clases, un pleno crecimiento con inclusión social en el marco de  una permanente ampliación de los derechos democráticos. El kirchnerismo tomó la parte de reformas sociales del primer peronismo como el eje de su política, pero incorporando también centralmente las ampliaciones democráticas.

Lo novedoso y extremadamente positivo del kirchnerismo es que ha despertado un auténtico deseo de mejoramiento de las condiciones sociales en la sociedad, un resurgimiento de la política en el seno del pueblo, movilizando a gran parte de la juventud, pero también a los viejos peronistas de todas las edades.

La mitad más uno por lo menos ha percibido que se puede vivir mejor y en gran medida, cómo es vivir mejor, porque ha vivido esa mejoría bajo el kirchnerismo.

Han surgido o se han incorporado muchos cuadros en el kirchnerismo, como Kicillof y Recalde, entre muchos otros, y serias organizaciones como La Cámpora. En todas partes asumieron un compromiso generalizado de optimizar la cultura, la educación, la ciencia y tecnología, y se produjo una incorporación de gran parte de la población a la política activa, junto con una significativa elevación de la conciencia sobre cómo funciona el mundo, aunque limitada y contradictoriamente al incluir, por ejemplo, la reivindicación de la conciliación de clases.

El problema es que todo se hizo confiando en la conducción de NK y CFK. En buena medida esto implica que "ellos hacen, nosotros acompañamos". Distinto a nosotros hacemos (y al mismo tiempo nos comprometemos y corremos todos los riesgos, nos jugamos).

También el apoyo a CFK tiene un gran componente de clase media, por su composición social y por el deseo de que se siga avanzando y avanzando, "pero que lo  haga CFK con nuestro apoyo".

Lo que los hechos están poniendo a prueba es la cuestión de la dirección y la estrategia del movimiento social. Quién dirige, con qué estrategia, cuáles son los pasos a seguir para lograr ese objetivo estratégico, los pasos que tiene que dar el pueblo, en forma conciente.

Dado su carácter de clase es probable que el kirchnerismo insista en manejarse dentro de los límites actuales de la democracia burguesa y se oponga a todo avance de la lucha de clases. En esta perspectiva el movimiento de masas se encontrará con la necesidad de superar a sus dirigentes. Se necesitará la incorporación activa de la clase obrera a la lucha política.

Este riquísimo período histórico nos muestra la realidad en vivo y en directo, en los  hechos, en la vida cotidiana, en la calle, en el rol del kirchnerismo, en la política real del macrismo, o sea en el rol de la clase media progresista por  un lado, y por el otro en la política de la gran burguesía cuando ha logrado obtener el gobierno.

La ofensiva del gobierno macrista, representante directo del capital concentrado internacional, no se puede frenar, y mucho menos derrotar solamente con la clase media. Se necesita la fuerza, la organización y la conciencia política del proletariado.

Que la clase obrera participe de la lucha política implica necesariamente un avance en la lucha de clases, un resquebrajamiento de la conciliación de clases tan defendida por el kirchnerismo. Pero no hay otro camino.

Si el movimiento kirchnerista, su base y sus mejores dirigentes fueran consecuentes en la lucha, es probable que llegue un momento en el que avancen en la lucha de clases entrando en conflicto con los dirigentes kirchneristas reticentes a superar los límites de la actual democracia burguesa.

Ante esta probable situación lo que hay que evitar es que el actual movimiento popular,  que no está compuesto sólo por kirchneristas, se quiebre, se sumerga en la derrota.

Es necesario que los verdaderos socialistas, y todo el pueblo en general, lleven adelante la unidad de acción con este movimiento que ha surgido valorando la política kirchnerista de realizar obras que beneficien al pueblo. Su sentido principal es altamente progresivo, a pesar de su reivindicación de la conciliación de clases.

Obviamente, los socialistas denunciamos a todo el capitalismo, incluido el kirchnerismo, participamos de todas las luchas, impulsamos todas las consignas económicas, sociales y democráticas. No esperamos a ver qué hace el kirchnerismo para actuar. Desarrollamos la lucha de clases. Pero esto incluye la unidad de acción con los movimientos sociales progresivos cuando en los hechos dan pasos en la lucha contra el capital.

Si los socialistas nos prohibiéramos efectuar la unidad de acción con movimientos que reivindican la conciliación de clases nos condenaríamos a no luchar junto a ningún movimiento de masas, a permanecer separados de las masas, a no influir en las políticas de  masas. Esto es así porque ningún movimiento de masas espontáneo es completamente clasista, todos en alguna medida se manejan dentro de la conciliación de clases. Si fuera de otra manera estos movimientos nacerían prácticamente socialistas, cosa que no sucede en la práctica.

No hay que caer en el error de razonar en términos de la ideología de un movimiento sino de su política concreta, del carácter de la lucha que desarrolla ese movimiento. Las ideologías que no responden a la realidad tarde o temprano desaparecen, y las causas materiales que mueven a las masas las empujan a seguir avanzando.

Lo que sucede es que el mundo es uno solo. El mundo no es un relato socialista, kirchnerista, o derechista. El mundo es el que fabrica la ideología. Y las "ideologías" de la lucha de clases y del socialismo son creadas por la realidad del mundo. En la Argentina hoy estamos en una situación excepcional. A los ojos de todos, aunque algunos no lo quieran ver, la necesidad de luchar contra el capital concentrado, aunque sea sin intentar expropiarlo, sin revolución social, aunque sólo se pretenda vivir un poco mejor bajo la democracia burguesa, no se puede lograr sin avanzar aunque sea unos pasos hacia la lucha de clases. Esto no implica de ninguna manera llegar a la lucha de clases abierta, ni mucho menos llegar al socialismo, pero toda conquista concreta del pueblo que logre frenar un poquito la ofensiva del capital concentrado son medidas que implican un avance en la lucha de clases.

La clase obrera puede y debe tener actividad política.

En esta coyuntura la lucha ideológica y política del socialismo con populismo se debe realizar junto con la unidad de acción contra el capital concentrado, y más en profundidad contra el capitalismo de conjunto.

Una solución de fondo no se puede lograr sin revolución social, pero hoy la unidad de acción de todo el pueblo es imprescindible, sin temor a dar pasos que impliquen avanzar en la lucha de clases.

Carlos A. Larriera

30.12.2015























4 comentarios:

  1. Estimado Larriera; sus análisis me parecen correctos en general, pero cuando hablamos de las "limitaciones de clase del Kirchnerismo" quizá deberíamos profundizar un poco en cuáles son esas "limitaciones", cómo afectan directamente en la lucha de clases y de qué forma contribuyen a la confusión de gran parte de los sectores medios y de los trabajadores en general.
    Me parece que el Kirchnerismo ha demostrado no sólo cierta dificultad sino un velada desconfianza en la organización -sobre todo de la clase trabajadora- que les haga perder la hegemonía política del "proyecto" que pretenden llevar adelante. Tal vez por eso su elección fue siempre la alianza con las burocracias sindicales y con los impresentables caudillos de los corruptos aparatos provinciales.
    Por otro lado, pretender que una organización como La Cámpora, construida de arriba hacia abajo, en base a la dádiva o el puesto en el o los aparatos; es endeble, inestable y carece de solidez ideológica.
    Es un punto en común con el primer peronismo: Perón lo hizo dentro del movimiento obrero creando una burocracia sindical antiobrera y el Kirchnerismo en sectores de la juventud.
    No se trata de purismos sino de precisiones. Porque cuando se plantea la unidad de acción con otras fuerzas es imprescindible saber con quién nos unimos y para qué.
    Síntéticamente: "juntos pero no revueltos".
    Afectuosamente, Ricardo nelli

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    1. Estimado Ricardo Nelli:
      Es cierto que hay que precisar cuáles son esas limitaciones de clase. El artículo es una introducción. Algunas precisiones las iré incorporando en artículos posteriores.
      El kirchnerismo, por reivindicar la conciliación de clases, no puede nunca aceptar el protagonismo de la clase obrera. Más allá de que sean concientes de esto o no.

      Las alianzas con las burocracias sindicales se debe a esta orientacion de la conciliacion de clases. Pero en particular lo que hay ahí es un pragmatismo, manejarse con lo que hay. El kirchnerismo preferiría hacer alianzas con dirigentes sindicales de la Cámpora.
      Lo mismo para los caudillos provinciales.
      Hasta que punto la relación de fuerzas no les daba para más, es materia discutible.
      Según el libro de Sandra Russo sobre la Cámpora,sus principales dirigentes surgieron antes del kirchenrismo, haciendo trabajos de base en los barrios o la universidad.g A iniciativa de Nestor Kirchner se unieron en una sola organizacion, y adoptaron a los Kirchner como sus líderes. En sus principales dirigentes Kicillof, Recalde, De Pedro y muchos otros no hay un ápice de clientelismo. No fueron captados así. Esa es una leyenda urbana instalada por la derecha. Por el contrario, son tal vez el primer ejemplo historico de militantes peronistas espontaneos, de base, pero con nivel de cuadros, que pasan a integrar puestos en el gobierno, o en empresas estatales, o militando desde la base. No hay dinero en sus motivaciones, sino vocaciòn militante. Esto sin ignorar que habrá muchos que no son así. Pero sus principales dirigentes son así. El problema es polìtico, reivindican la conciliacion de clases, las reformas dentro del capitalismo y ahí termina todo. Con todas sus consecuencias practicas.
      Perón se basó en el movimiento obrero, para enconsetarlo. Los Kirchner en la juventud. Tal cual. Pero su estrategia era y es realmente "el crecimiennto con inclusion social" Pero muchos peronistas viejos y no tan jovenes han reverdecido su militancia.
      La unidad de acción se basa fundamentalmente en el sentido progresivo de este movimiento. No se puede negar sus buenas intenciones. Los hechos son inapelables, salvo que nos hagamos eco de la campaña de la derecha anti k que ha contaminado a gran parte de la población, incluso mucha gente inteligente, muchos de los cuales conozco personalmente.
      Unidad de acciòn no significa nada màs que eso. No incluye ninguna adhesion ideologica, ni siquiera parcial. No es un frente. Significa apoyar las acciones, las reformas,que mejoran la vida de la poblaciòn, significa enfrentar la ofensiva de la derecha del capital concentrado.
      Todo se comprende facilmente si caracaterizamos al kirchnerismo como una concreciòn en los hechos de los 70ideales màs puros de la Juventud Peronista de los '70. Con ellos discutìamos los socialistas, afirmaban que se podía lograr la "justicia social" dentro del capitalismo, los socialistas les decíamos que era necesario la revoluciòn social.
      Ahora han hecho el intento. Son consecuentes. No pueden tener exito total a largo plazo. Pero ellos creen que sí. Esa es la clave. Sus objetivos son sinceros,el deseo de lograr lo mejor para el pueblo es compartido, ¿qué más se necesita para participar con unidad de acciòn?
      No unidad de accion en todo, en lo que los socialistas veamos como progresivo.
      Marchar separados, golpear juntos, en los casos que corresponda, y en el camino explicar que no hay posibilidad real de éxito sin revolución social.
      ¿Con quièn pretendemos luchar, con gente que se incorpora a la lucha de entrada con la estrategia correcta? No tiene nada que ver con la vida real pretenderlo.
      Por supuesto, los socialistas no debemos limitarnos a la unidad de accion con las iniciativas progresivas del movimiento kirchnerista. Debemos tener nuestra propia política independiente de denuncias,propuestas y reclamos, entre otras cosas.

      Saludos cordiales

      Carlos A. Larriera


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    2. Estimado Carlos; agradezco tu respuesta.
      Estoy de acuerdo con tus apreciaciones. No es mi intención entrar en una discusión sobre el porvenir del Kirchnerismo ni La Campora. Respetuosamente, creo que eso le compete exclusivamente a sus militantes. Lo mio era sólo una apreciación de ninguna manera despreciativa de los avances logrados en estos 12 años.
      Por otro lado, como decís en alguno de tus artículos, creo que hoy el "enemigo" principal es el gran capital concentrado y su rostro visible, el macrismo; que no sólo ha ganado una elección sino que goza de cierto consenso en vastos sectores de la población, lo cual no sólo es inédito sino peligroso para el conjunto de los trabajadores y los sectores medios, incluso para aquellos que hoy lo apoyan. Cosa que no creo posible revertir a corto plazo, ojalá me equivoque.
      Por tanto, volviendo al punto principal, creo como vos que "Debemos tener nuestra propia política independiente de denuncias,propuestas y reclamos, entre otras cosas." Y para lograr esto debemos, debe ser nuestro primordial objetivo, dejar de ser estas voces aisladas que hoy manifestamos y crear, junto a otros sectores, la organización política que de entidad y multiplique la fuerza de esas denuncias, propuestas y reclamos.
      Trabajo arduo y complicado en el actual contexto.
      Te saludo. Ricardo.

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    3. Estimado Ricardo, coincido con vos en que tenemos que dejar de ser estas voces aisladas y crear la organizaciòn politica que se necesita. Trabajo arduo y complicado no sólo por el actual contexto sino por todos los vicios desplegados en la construcción de organizaciones que no son finalmente lo que deberìan ser.
      es dificil hacerlo, hay que volver a crear muchas cosas, pero todo diálogo que conduzca en ese sentido, bienvenido.
      Te saludo, Carlos

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