miércoles, 4 de noviembre de 2015

La izquierda y el ballotage

La izquierda y el ballotage
                                                         



En el ballotage está en juego la vida del pueblo. Si gana Macri se perderán todas las mejoras obtenidas en estos doce años y se retrocederá aún más en todos los derechos.
Esto es así porque Macri es un empresario miembro de las internacionales de derecha, de fundaciones y de ONGs que defienden los intereses del gran capital concentrado, y éste necesita saquear el país aún más de lo que lo hizo en la década del ’90. La escala que han alcanzado los grandes conglomerados internacionales así lo requiere, es la única forma que tienen de mantener o aumentar su tasa de ganancia (como conglomerados empresarios, forma que adopta el capital concentrado y centralizado internacional).
La izquierda argentina en general y el FIT en particular, con sus diferencias de matices, afirman que, tanto Massa como Macri, como Scioli son lo mismo, son burgueses cuyo programa es el ajuste y que por lo tanto, es indiferente que gane uno o el otro. En base a esta “caracterización” llaman a votar en blanco.
Que los tres defienden al capitalismo es cierto. Pero Massa es un invento electoral del capital concentrado, al cual se debe en totalidad, Scioli viene de una familia PyMe, y se ubica desde esa cosmovisión, como lo dijo su asesor el economista Miguel Bein[1], y Macri es un gran empresario. Macri es parte del capital concentrado internacional, como empresario y como político. Es la vanguardia de la ofensiva de la derecha para erradicar los populismos de toda América Latina e imponer un régimen tipo el Consenso de Washington. Es decir, piedra  libre para los grandes capitales: todo lo que se oponga a su superganancias será considerado delito y castigado como tal. La dictadura del capital en su máxima expresión.
Desde esta perspectiva no son lo mismo. Todo verdadero marxista debe saber diferenciar meticulosamente las diferencias entre todos los sectores burgueses. Debe saber caracterizar como actúan en la lucha de clases estos distintos sectores, los conflictos que hay entre ellos, saber aprovechar estos conflictos, saber en qué medida pueden apoyar algunos avances democráticos (burgueses), movidos por sus propios intereses, o son directamente partidarios de un estado cada vez más opresivo, etc. Para algunas cosas, en algunas situaciones concretas y hasta cierto punto por un período de tiempo acotado, el proletariado puede y deber hacer algún tipo de acuerdo con los sectores burgueses más democráticos, por más inconsecuentes que sean a través del tiempo. Esto como ejemplo.
En la democracia burguesa, como es la actual, es decir, en el capitalismo, el crecimiento económico, la industrialización, la profundización de la democracia, inevitablemente favorece en lo económico al capitalismo, pero también favorece, y tanto más cuanto más revolución burguesa se produzca, al proletariado. No hay otro camino hacia el socialismo sino a través de una revolución democrática que se apoye en el más amplio crecimiento económico capitalista posible.
Lenin ha escrito mucho sobre todo esto. Tomemos sus escritos de 1905, realizados poco antes del estallido de la revolución en ese año. Lenin decía, por ejemplo: “la socialdemocracia (el bolchevismo), que actúa en el terreno de la sociedad burguesa, no puede participar en la política sin marchar en algunos casos aislados, al lado de la democracia burguesa”.[2] Más adelante dice: “…de aquí se desprende que la total independencia clasista del partido del proletariado en el presente movimiento “democrático general”, es una condición indispensable. Pero de esto no se desprende, ni mucho menos, que la revolución democrática (burguesa por su contenido económico-social) no sea de un interés enorme para el proletariado.” [3] Y más adelante: “…Pero la idea de que la revolución burguesa no expresa en lo más mínimo los intereses del proletariado es completamente absurda…” “…tesis elementales del marxismo, relativas a la inevitabilidad del desarrollo capitalista sobre la base de la producción mercantil…” “…la clase obrera está plenamente interesada en el desarrollo más amplio, libre y rápido del capitalismo”. [4]
Lógicamente Lenin aquí está hablando de la revolución burguesa, pero salvando las distancias, es indudable que al proletariado le conviene el más amplio desarrollo del capitalismo y de la democracia burguesa. Su objetivo es la revolución democrática, único camino por el cual se puede acceder a la expropiación del capital y al comienzo de la construcción del socialismo, pero para llegar a esa revolución democrática se debe avanzar a través del más amplio desarrollo del capitalismo y la democracia burguesa.
Lo que debe quedar claro es que oponerse a algo absolutamente, solamente porque es “burgués” ata de pies y manos al proletariado, lo inhibe de toda lucha política, y lo somete más que nunca a la dictadura más directa de la gran burguesía. Todo va a ser burgués mientras estemos en el capitalismo. En el marco del capitalismo el crecimiento industrial será inevitablemente burgués, la democracia será inevitablemente burguesa. Para no “contaminarse” de burguesía habría que oponerse, por lo tanto, desde esta perspectiva, a todo crecimiento industrial¸ a todo aumento de la democracia. Obviamente esto es un absurdo.
En cuanto a la política del proletariado en cada coyuntura sólo se puede determinar situándose en la realidad concreta en cada caso.
En relación con los criterios para votar en la segunda vuelta de las elecciones, los sistemas electorales en Alemania y en Rusia eran muy distintos. Dice Lenin: “En Alemania se procede a la segunda vuelta para elegir a uno de los dos candidatos que han obtenido el mayor número de votos en las elecciones primarias. La segunda vuelta, en el caso de los alemanes, resuelve exclusivamente cuál de los dos candidatos que han obtenido más votos debe ser elegido.” [5]
“En Alemania sólo se puede hablar de elegir el mal menor: los vencidos en las elecciones primarias [(…)] no pueden tener otra aspiración.” […]
“La ley electoral rusa ofrece a la democracia obrera en la segunda vuelta un campo más amplio para la lucha contra los liberales que la ley alemana.” [6]
“Siempre que los liberales sean más fuertes que los centurionegristas [7], y los candidatos obreros sean más débiles que los liberales, es obligatoria —tanto teniendo presentes los objetivos políticos de la organización de la democracia en general como la necesidad de llevar a los candidatos obreros a la Duma la unión de los obreros con la democracia burguesa (populista, trudovique, etc.) contra los liberales.”
“En las asambleas electorales provinciales no; en ellas predominarán, sin duda alguna, los casos en que los liberales sean más débiles que los centurionegristas y, por lo tanto, se requiera formar un bloque general de la oposición para derrotar a estos últimos.” [8]
En resumen, Lenin decía que en Alemania se debía votar al mal menor y en Rusia, en el caso de que los centurionegristas fueran más fuertes que los liberales (kadetes), era necesario formar un bloque general de la oposición (incluidos los kadetes) para derrotar a los centurionegristas. O sea que aplicado a la Argentina de hoy, con más razón habría que votar al FPV (menos de derecha que los kadetes) contra Macri (si se piensa bien una derecha bastante parecida a los centurionegristas).
Estos criterios para la segunda vuelta electoral se resolvieron en el V Congreso (de Londres) de abril-mayo de 1907 del POSDR[9], y se ratificaron en la III Conferencia del POSDR de agosto de 2007 y en la VI Conferencia (de Praga) de 1912.
Lo que está en juego en las elecciones es el marco para el desarrollo de la lucha de clases, desde el punto de vista de los intereses de la clase obrera y el pueblo en general, en la Argentina de hoy. En un gobierno del FPV, de Scioli, un gobierno, obviamente, democrático burgués, inevitablemente burgués, incluso con todas las dudas de que hasta qué punto implicará una continuidad en lo esencial de la política kirchnerista (obviamente también un gobierno democrático burgués), no cabe duda que el marco en que se moverá  la clase obrera brindará una posibilidad mucho mayor de desarrollo de la lucha de clases que bajo un gobierno de Macri, algo así como los centurias negras actuales. Los verdaderos marxistas no pueden ser indiferentes ante esta disyuntiva. Votar al FPV no es decirle al proletariado que Scioli es bueno, ni tampoco que es un “verdadero” kirchnerista. Es simplemente defender el mejor marco para la lucha de la clase obrera. Durante estos últimos doce años, en comparación con años precedentes, el marco ha sido mucho más favorable para la lucha de clases que durante gobiernos anteriores. El gobierno se comprometió a no reprimir la protesta social, y si bien eso no se cumplió en su totalidad, la comparación con gobiernos anteriores es ampliamente favorable. Ese marco se debe mantener lo más posible y por supuesto, ampliarlo. Bajo Macri lo más probable es que toda la lucha se circunscriba a lo defensivo, defenderse de los cierres de fábrica, de la desocupación, con esa desocupación ni hablar de aumentos de sueldo o paritarias. La represión a los dirigentes combativos nos obligará a ocupar una gran parte del tiempo en rescatarlos de la cárcel, etc. Si la izquierda actual no ha aprovechado todas las posibilidades de desarrollar la lucha de clases en estos doce años, si se ha limitado a la lucha sindical, en el más puro estilo de los “economistas” criticados por Lenin en el ¿Qué hacer?, si ha despreciado el inmenso avance en la lucha democrática de la juventud kirchnerista (su incorporación honesta y sincera a la lucha política), esto no quiere decir que no se pueda aprovechar en el futuro, si bajo un gobierno de Scioli se mantienen aproximadamente las condiciones sociales de los últimos doce años, las posibilidades de profundización de la lucha de clases.
No es un momento más, es un momento crucial de la lucha del pueblo, bajo ninguna circunstancia  se puede dejar que gane Macri, todo marxista verdadero debe votar al FPV, no para defender a Scioli, no recomendando creer en Scioli, sino para impedir que gane Macri. La clase obrera necesita el mejor marco para desarrollar la lucha de clases, el obrero conciente comprenderá perfectamente el sentido de este voto. Dejar al proletariado en manos de un gobierno macrista sería renegar del marxismo, darle la espalda al proletariado.

Carlos A. Larriera
4.11.2015





[1] –Scioli dijo que usted es su referente económico. Imagino entonces que existe un conocimiento mutuo, ¿cuál es el pensamiento económico de Scioli?
–Su ideología es la de un dirigente de la pequeña y mediana industria. Viene de una familia empresaria. Su padre era un mayorista de electrodomésticos y, en su momento, uno de los dueños de Canal 9. Él tiene esa mentalidad de empresa. Tuvo su propia empresa antes de la política. Todo eso hace que esté muy consustanciado con el mercado interno, con la industria local, con el crédito. Es una persona que se siente muy cómoda hablando con empresarios pequeños y medianos, no necesariamente con los más grandes.
(Entrevista de Claudio Scaletta a Miguel Bein bajo el título “Lo que viene es una agenda distinta”, publicado en Página 12 el 27 de septiembre de 2015)

[2] V. I. Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, Obras Completas, Tomo 9, Editorial Cartago, 1969, pág. 41.

[3] Ídem, pág. 43.

[4] Íbidem, pág. 44.

[5] V. I. Lenin, Obras Completas, Tomo 18, Editorial Cartago, 1969, La segunda vuelta de las elecciones en Rusia y las tareas de la clase obrera, pág. 43.

[6] Ídem, pág. 45.

[7] “Los Centurionegristas, o sea la “Unión del pueblo ruso”, los monárquicos, el Partido de la Ley y el Orden, el Partido Comercial e Industrial y el Partido de la Renovación Pacífica.” “Los centurionegristas defienden al gobierno zarista actual. Están a favor de los terratenientes y los funcionarios, del poder de la policía, los consejos de guerra, y los pogroms.” “Los centurionegristas luchan por el mantenimiento de la vieja autocracia, a la privación de derechos del pueblo, a la dominación ilimitada de los terratenientes, los funconarios y la policía sobre el pueblo.” “Los centurionegristas no quieren dar al pueblo ninguna libertad, ningún poder. Todo el poder es para el gobierno zarista. Los derechos del pueblo: pagar impuestos, trabajar para los ricos y pudrirse en la cárcel.” “Los centurionegristas defienden los intereses de los terratenientes feudales. Nada de tierra para los campesinos. Solamente los ricos podrán comprar tierras a los terratenientes, por acuerdo voluntario.” “Los centurionegristas, utilizando todos los medios de lucha, pueden lograr que el pueblo se vea definitivamente arruinado y toda Rusia sometida al salvajismo de los consejos de guerra y los pogroms.” V. I. Lenin, Obras Completas, Tomo 11, Editorial Cartago, 1969, ¿A quién se debe elegir para la Duma del Estado?, pág. 351.

[8] Ibídem, pág. 46.

[9] Partido Obrero SocialDemócrata de Rusia, el partido de los bolcheviques.

lunes, 2 de noviembre de 2015

El pueblo argentino no conoce lo que es Macri

El pueblo argentino no conoce lo que es Macri



 El peligro de que el macrismo gane en el ballotage es muy grande y amenaza el nivel de vida y las condiciones sociales, culturales y democráticas de todo el pueblo argentino.

Han concurrido una multitud de factores en el resultado electoral. El principal problema a resolver es que el pueblo argentino no conoce lo que es Macri. Esto es una verdad de por sí evidente, palpable. Macri ha ganado sin decir qué es lo que va a hacer, dejando lugar y estimulando las fantasías optimistas más diversas e irreales en la población. La clave de la derrota de Macri en el ballotage pasa por lograr que ese desconocimiento de lo que realmente es disminuya lo suficiente para garantizar el triunfo de Scioli.
Lo primero que hay que preguntarse es cuál es la razón por la cual el pueblo no conoce lo que es Macri.
Son muchas las razones. En primer lugar el capital siempre se ha encargado de mil maneras de mantener al pueblo en la ignorancia. La persona común no tiene idea de cómo funciona el mundo. No tiene claro lo que es el capitalismo, ni dentro del capitalismo cuáles son las necesidades del capital concentrado, ignora que éste por su escala de producción planetaria ya no puede convivir con ningún mercado interno de ningún país. El “mercado interno” para el capital concentrado local e internacional es el mundo, y por su escala gigantesca lo único que le sirve es saquearlo. Y dada su escala descomunal de capital dinero, real o ficticio, su tasa de ganancia también tiene que ser descomunal, no hay tasa que le alcance.
Por ejemplo, “…según el último ranking elaborado por la revista Forbes, las diez primeras empresas del mundo acumulan un volumen similar al PBI de Francia: 2,5 billones de dólares. Siguiendo con las comparaciones, la valuación de la empresa más grande del mundo, Exxon Mobil, equivale a la economía de Bélgica, Suecia o Arabia Saudita, en tanto que la de Apple, que la sigue en el ranking, puede asimilarse al de Argentina, Grecia o Tailandia…”[1]
¿En qué mercado interno un conglomerado empresario puede conseguir una tasa de ganancia “normal” como porcentaje de su inversión de capital? Para su inversión total, los mercados internos de cada país son proporcionalmente demasiado chicos, ni siquiera la totalidad del mercado mundial les alcanza. Por eso sólo les queda el saqueo, obtener lo más posible como sea. No es una cuestión de bondad o maldad, es la naturaleza del capital que se basa en la tasa de ganancia, y que llegado a este nivel de escala de los conglomerados internacionales necesitan que sea gigantesca.
Pero tampoco la población en general conoce lo que es el mercado de divisas, ni el tipo de cambio, ni cómo funcionan los bancos, ni comprende el problema gasto público/déficit fiscal. Cree en la mentira cuidadosamente instalada durante siglos por el capital de que la emisión monetaria produce inflación. Creen que todo el poder lo tiene el gobierno de turno, ignorando que el verdadero poder lo tiene el gran capital y que los gobiernos sólo son gerentes más o menos disciplinados a ese gran capital. Le reclaman dólares al gobierno, al Banco Central, sin saber que el Estado ni genera ni tiene dólares, que los dólares son productos de exportaciones de empresas privadas, que las empresas privadas se quedan ilegalmente con la mayoría de los dólares, no ingresándolos o fugándolos. Que el total de dólares de argentinos en el exterior es de 400.000 millones mientras que el Banco Central sólo tiene 27.000 millones. Muchos reivindican la convertibilidad porque tenían dólares fácilmente, 1 a 1, pero ignoran que era todo una ficción que inevitablemente terminaría por estallar, los dólares eran préstamos del exterior, esos dólares eran utilizados por los grandes empresarios para fugarlos al exterior a través de los bancos, y la deuda finalmente tenía que pagarla todo el pueblo. Eso fue la convertibilidad. Cuando del exterior no quisieron prestar más porque sabían que no se podría pagar, estalló todo. Mucha gente cree que la inflación la produce el gobierno, lo cual es imposible porque la economía es privada, es una sumatoria de empresas privadas, no es una economía estatal, y los que suben los precios son las empresas.
Pero la falta de información o la distorsión de la misma es esencial para el capital, y se produce en todos los niveles e instersticios de la sociedad, en todos los temas, en todas las actividades.
Macri es un gran empresario. No es un político. Su idea es que, a diferencia de su padre que ha lucrado siendo amigo de todos los gobiernos, para ganar más hay que ser gobierno[2]. Y es lo que hace. La política se la deja a otros. En este caso a Durán Barba y otros similares. Macri se dedica a utilizar su gobierno para maximizar sus ganancias. El capital concentrado, los conglomerados empresarios internacionales también utilizan a los gobiernos para elevar al máximo posible sus ganancias, aunque eso traiga aparejado la destrucción de los pueblos. [3]. Macri es uno de los integrantes del capital concentrado, del conjunto de los conglomerados empresarios más grandes del planeta. Si gobierna, lo hará exclusivamente para aumentar las ganancias de estos conglomerados, por eso tiene su apoyo a nivel internacional. Pero para el pueblo será una tragedia mucho mayor que la que estalló a fines del 2001. Macri es un empresario y como empresario no hace política, paga para que se la hagan, no sabe nada, paga para que le hagan todas y cada una de las cosas. El PRO no es un partido político como los que conocemos, no tiene militantes, no tiene políticos que adhieran a un programa o una causa. Todos sus principales integrantes son comprados. Comprado Niembro,  comprado Del Sel, pero no son excepciones, es la forma en que funciona todo en el PRO.
Si Macri gobierna no podrá mantener ninguna de las falsas promesas que hace en esta última etapa de campaña, no podrá mantener “lo ganado” sino que deberá destruirlo. Porque su gobierno será un gobierno directo del capital concentrado, cuya política es inevitablemente de saqueo.
Todo esto es lo básico, lo fundamental para saber qué es Macri. Después se puede explicar detalladamente como hace para apropiarse del 80% del presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, como cierra centros culturales, cuáles son los dos procesos en segunda instancia que están vigentes, y muchas otras cosas en su “currículum”.
Sería muy importante reunir en un solo escrito todas las destrucciones, los delitos y los robos en que ha incurrido y sigue incurriendo Macri, para que se vea expresada palpablemente en los hechos su política.
A esta ignorancia generalizada sobre lo que es Macri contribuyen naturalmente muchos factores. Permanentemente protegido por la prensa hegemónica, Clarín y sus aproximadamente 300 empresas audiovisuales, sus diarios en todo el país, La Nación, Perfil, etc. No es el diario Clarín, es el conglomerado empresario gigantesco al cual pertenece Clarín y está vinculado al conglomerado empresario al cual pertenece Macri, porque defienden intereses similares, la necesidad del saqueo.
En el resultado electoral también han influido las tácticas empleadas por Durán Barba y Cía, la política que en todo América Latina están llevando adelante internacionales de derecha a las cuales pertenecen Macri, Aznar, y muchos otros personajes conocidos. Multitud de fundaciones de derecha que trabajan en el mismo sentido, como la Fundación Pensar, del PRO.
Hay muchas posturas que adjudican la gran elección de Macri a errores de táctica electoral del FPV, como el muy interesante artículo Un balotaje crucial para América Latina, de Atilio Borón, del 29.10.2015. El artículo es digno de conocer y analizar, pero por más influencia que hayan tenido las tácticas electorales de todos los partidos participantes en las elecciones, en la base de todo, lo más esencial, es que el pueblo no conoce lo que es Macri.
Y esto no puede ser. Todos los que tenemos alguna responsabilidad política debemos hacernos cargo, ocuparnos, de que el pueblo sepa lo que realmente es Macri, lo que representa, lo que inevitablemente hará si gobierna, cualesquiera sean las falsas promesas que manifieste para asegurarse un triunfo electoral en el ballotage.
Hoy hay que poner todo el esfuerzo para que no gane Macri. Esa es la tarea urgente, ineludible. Pensar qué haremos si gana hay que dejarlo para después del ballotage y concentrar todos los esfuerzos para que no gane, y eso esfuerzos tienen que tener como eje central lograr que la mayor cantidad de gente posible comience a saber lo que Macri realmente es, los intereses que realmente representa.
De todas maneras no está demás decir que mientras más se logre ahora difundir lo que Macri es, más fácil será luchar contra su política en caso de que acceda al gobierno. Y viceversa. De manera que esta tarea es el eje central desde toda perspectiva, más allá de que sea necesario también implementar las mejores tácticas electorales.

Carlos A. Larriera
2.11.2015







[2] ‘“Papá decía que había que ser siempre oficialista”, recuerda Mauricio Macri. “Cuando una empresa ya es tan grande como la nuestra, ya no importa lo que pasa dentro de la empresa. ¿Cuántas obras más se pueden hacer? ¿Cuántos autos más se pueden producir? Si no se puede influir en la economía general del país… no sirve para nada.” En el libro de Gabriela Cerrutti El Pibe, primera edición 2010, pág. 16, Espejo de la Argentina/Planeta.
“Mauricio Macri creció creyendo que su padre tenía todo el poder. Y decidió que a él le tocaba ser el poder.” Ídem, pág. 19

[3] La película Margin Call deja esto bien claro, subrayándolo expresamente en el diálogo final entre los personajes interpretados por Jeremy Irons y Kevin Spacey. En la película la empresa es un broker, pero ese razonamiento de que lo fundamental es salvar al capital es universal en el capitalismo.