jueves, 13 de julio de 2017

experiencia y conciencia

Experiencia y conciencia

Karl Marx, Prólogo a la Contribución a la crítica de la Economía Política

Si dejamos por un momento de lado todos los sufrimientos y las pérdidas de conquistas que está padeciendo actualmente el pueblo, preguntémonos hasta dónde esta experiencia crea conciencia y qué conciencia, concretamente.

Las masas aprenden por experiencia de masas. Esa experiencia de masas las lleva a tener en claro muchas cosas, hacer balances que en muchos puntos son acertados, pero también producir caracterizaciones equivocadas, de manera que esa experiencia por sí sola no es suficiente.

La imposibilidad de que únicamente con su propia elaboración la población obtenga conclusiones que respondan plenamente al significado de las experiencias que ha vivido se debe a muchas causas, entre otras a la falta de acceso a la información. Pero la principal es que la burguesía, que es el poder dominante, utiliza desde siempre todo tipo de falsos argumentos, de falsas explicaciones de los hechos, y una buena parte de ellas es tomada por el pueblo para interpretar sus  experiencias pasadas.

Es necesario, por lo tanto, contrarrestar esta influencia distorsionadora del poder económico. Para ello se necesita la existencia y la actividad de una organización política que sume a su experiencia política concreta la explicación científica de la realidad mediante el estudio intelectual a través de los textos. Es necesario que realice una actividad explicativa (propagandística) de las verdaderas causas que producen los distintos acontecimientos políticos. No se trata de adoctrinar, sino de señalarle al pueblo los hechos que no ha alcanzado a ver por sí mismo, en contraponer al discurso engañoso del poder una explicación real de los acontecimientos. Sin esta ayuda política no les será suficiente a las masas las experiencias vividas. Y entonces el poder capitalista siempre encontrará la forma de confundir las mentes, inducirlas a elaborar balances equivocados, y embarcarlas en iniciativas, como las guerras, que conducen a las derrotas del pueblo.

La explicación que se debe hacer para contrarrestar esta ofensiva confusionista del poder consiste en señalar los hechos que han pasado desapercibidos y, junto con los que sí ha registrado la población, mostrar las verdaderas vinculaciones y causalidades que tienen entre todos ellos. Y el pueblo comprobará el acierto o falsedad de esta explicación con su propia experiencia, previamente enriquecida por lo que no ha podido elaborar por sí mismo y contrarrestando el discurso engañoso del poder.

La población ha tenido y tiene dos grandes experiencias de masas: el kirchnerismo y el macrismo. La comparación es inevitable, porque las dos políticas han dejado y siguen dejando huellas imborrables. El kirchnerismo mejorando mucho el nivel de vida de gran parte de la población mientras fue gobierno sin por esto, dejar de denunciar todos los errores, omisiones y falsas ideologías de los que ha sido responsable. Y ahora el pueblo está continuando la experiencia con el kirchnerismo, pero cuando éste se ha constituido en la principal fuerza política opositora, con todas sus debilidades y falencias. 

Más de la mitad de los votantes llevaron al macrismo al gobierno, con una pequeña diferencia de un punto y medio de los votos. Una cuestión importante es preguntarse cuántos de ellos están tomando nota, a la luz de los acontecimientos, de la verdadera política del gobierno y han adquirido conciencia de las consecuencias catastróficas que puede acarrear equivocarse en el voto, haciendo abstracción del grado de arrepentimiento expreso que manifiesten.

La comparación de las dos experiencias es en sí misma muy rica, porque en el gobierno anterior se comprobó que se podía mejorar el nivel de vida, y éste está demostrando su vocación de destruir todas las conquistas sociales.

Nunca en la historia argentina se han producido dos experiencias de masas tan contrapuestas, cuyos detalles están a ojos vista de toda la población. La pregunta es hasta qué punto esta experiencia se eleva a la conciencia del pueblo, en qué medida, con qué claridad y con qué confusión.

El macrismo tiene un discurso esperanzador, con el cual entretiene y distrae a una parte de sus votantes, mientras aumenta diariamente su ofensiva sobre los derechos y necesidades del pueblo. Es un fenómeno nuevo, porque tiene la política de una dictadura militar, pero en lugar de la intervención directa de las FFAA utiliza —junto con medidas dictatoriales y una creciente represión—  la propaganda para engañar al pueblo mientras cada vez más se parece a una dictadura con todas las letras.

Es indudable que la mayoría del pueblo irá elaborando conclusiones realistas de las dos experiencias, la pregunta es hasta dónde lo logrará, y por otro lado en qué medida compran el discurso engañoso del poder, que enturbia la elevación a la conciencia de los hechos de los últimos años, que en sí mismos son una magnífica ilustración, en vivo y en directo, como una película viva antes los ojos de todos.

La obligación de todo socialista, y también de todo demócrata consecuente, es ayudar con la máxima explicación científica posible a que estas experiencias se eleven completamente a la conciencia de todo el pueblo, superando todo el discurso confusionista del poder dominante.

Carlos A. Larriera
12.7.2017
Pueden verse todos los artículos del autor en el blog
mail: gordiangus@gmail.com, Facebook: carlos augusto larriera




sábado, 8 de julio de 2017

reportaje y desgrabación en radio noticias la Pampa el 8.7.2017 en el programa de Carlos Mateu

aquí el link del reportaje en radio noticias la Pampa el 8.7.2017 en el programa de Carlos Mateu

https://radiocut.fm/audiocut/ortodoxos-heterodoxos-y-socialistas-cientificos-1/


y aquí la desgrabación:



Desgrabación de la entrevista en Radio Noticias La Pampa en el programa de Carlos Mateu del sábado 8.7.2017

Ah! Perdón, no entendía la seña, discúlpame… Vamos a cambiar de tema, teníamos ganas de escuchar, como siempre decíamos gente que reflexiona, que pueda ayudarnos a pensar, había leído hace bastante tiempo una nota en la revista Rebelión, escrita por Carlos Larriera, uno siempre tiende a simplificar o encasillar a las personas, como una manera simlpe de presentarlos. ¿Quién es Carlos Larriera? ¿Es un periodista? ¿Es un economista? ¿Es un sociólogo? ¿Es un opinólogo? ¿Es una persona interesada en la cosa pública? Tal vez es un poco de todo ello Carlos Larriera, pero más allá del rótulo que pueda tener o no, nos importa lo que dice, lo que piensa, y cómo lo dice, así que lo llamamos, lo tenemos en línea…

C.M.: Mucho gusto, tocayo, encantado.
C.L.: Bueno, encantado, mucho gusto.

C.M.: Leímos una nota donde Ud. hablaba de los ortodoxos y los heterodoxos, me gustó la frase suya que decía en el comienzo de la crónica que decía “El capitalismo no cierra, no hay forma de que funcione bien”- ¡Caramba! como para empezar…

C.L.: Sí, el capitalismo no cierra porque no es una economía que pueda durar en el tiempo, el tema básico del capitalismo que es la explotación de la mano de obra, hay una desigualdad de origen, y a partir de ahí se desequilibra todo y sólo puede mantener la economía atada con alambre manteniendo sometido al pueblo ¿no? Y, bueno, si uno quiere hacer una sociedad con justicia, y donde todos tengamos el mismo acceso a los bienes, y todo, el capitalismo no lo puede solucionar, porque tiene otro objetivo, tiene el objetivo de apropiarse del trabajo humano…

C.M.: Ajá.
C.L.: … porque tiene otro objetivo, tiene el objetivo de apropiarse del trabajo humano y no le preocupa el valor de uso que tienen las cosas, que tienen los productos. El capitalismo se maneja…, es una especie de vampiro del trabajo humano, de apropiación del trabajo humano, del obrero de las fábricas, el que produce la producción material, y el socialismo, según la teoría, lo único que le preocuparía es el valor de las cosas de acuerdo, para qué sirve una ropa, para qué sirve un auto, es decir, el uso, y entonces la economía cambia totalmente…

C.M.: Ajá.

C.L.: …el capitalismo, con la competencia entre las empresas, genera elevación de la tecnología, lo cuál en sí mismo es bueno…

C.M.: Sí.
C.L.: …pero la elevación de la tecnología baja la cantidad de trabajo en las fábricas…
C.M.: Claro

C.L.: …por lo tanto, se produce menos valor, y aparte del valor que se lleva el empresario decrece, y la única forma que tiene el empresario —llegado al límite de la explotación del trabajo— de aumentar su ganancia, es aumentar la tecnología, producir más barato, y mediante un precio más barato desalojar a muchas empresas del mercado, lo cual produce una concentración económica cada vez mayor, hoy en día la concentración económica es pavorosa, hay conglomerados empresarios que son dueños o controlan las acciones de tres mil, cuatro mil o más empresas, y la escala de producción es tan grande que el mercado no les alcanza a esos conglomerados para vender y comprar los insumos necesarios, entonces la política que tienen es de saqueo, directamente, no es una competencia como en la época de la libre competencia…

C.M.: Ahora…
C.L.: …sino que tienen la política de saquear donde pueden…

C.M.: Ahora, permítame, Ud. dijo recién que el capitalismo tiene otro objetivo, el capitalismo ortodoxo, llamésmole, tiene el objetivo de ser un vampiro del trabajo humano…

C.L.: …Sí…
C.M.: Pero, digamos, apuesta…, ese capitalismo apuesta a producir, a vender, a la búsqueda del lucro…
C.L.: …Sí…

C.M.: ¿Cómo se entiende entonces que alguien ponga un emprendimiento productivo, produzca al menor costo posible, obtenga o intente obtener la máxima ganancia posible y no hay nadie que lo pueda comprar del otro lado?

C.L.: …Porque, si Ud. va al comienzo, a la época de las manufacturas, o sea el 90% del producto industrial era mano de obra, organizada en grandes galpones…

C.M.: De la revolución industrial está hablando…

C.L.: …casi toda la parte del producto contenía valor de trabajo humano, o sea, la apropiación del trabajo humano…

C.M.: Ajá.
C.L.: … que es de lo que se nutre el capitalismo, si no hace eso deja de ser capitalismo

C.M.: Ajá.
C.L.: …entonces, a medida que crece la competencia que lleva a la tecnologización, la proporción entre máquina que produce y mano de obra que produce se desarrolla a favor de la máquina, o sea que los productos se fabrica más, pero los productos tiene menos valor incorporado. Para realizar en el mercado una empresa el producto tiene que vender mucho, para vender todo el trabajo, el poquito que hay en cada producto…

C.M.: Claro
C.L.: …entonces, aumenta permanentemente la producción y la necesidad de vender, entonces invaden el mundo para vender lo que se llama sobreproducción, y tampoco les alcanza debido a ese proceso. Ese proceso es básico en el capitalismo, es inevitable, está dentro de la naturaleza del capitalismo es el central, después en la práctica, por supuesto, hay muchas cosas, pero ese problema no lo pueden solucionar.

C.M.: Ajá….¿Y se puede hacer una diferencia entre capitalismo ortodoxo y capitalismo heterodoxo? Llamésmole heterodoxo al keynesiano, por ejemplo.

C.L.: Sí, lo ortodoxo yo lo dije ahí en el artículo, está muy drástico el término, pero en realidad lo único que hace no es una fundamentación económica, lleva a fraseología económica los reclamos justamente de los grandes conglomerados empresarios, cuya política es sacar insumos en todo el mundo y vender en todo el mundo y no dejar crecimientos regionales y nacionales. Entonces, eso en realidad, a mí no me sirve inclusive para aprender economía, porque son los reclamos empresarios de todo para ellos, digamos. En cambio, los heterodoxos, con buenas intenciones y con errores en los fundamentos, intentan un desarrollo industrial, desarrollo interno, etc., etc., esa es la diferencia fundamental.
C.M.: Ajá. Ahora, la población ¿entiende la diferencia o ahí entra a jugar el conglomerado del poder mediático, de alguna manera, que difunde alguna cosa y no la otra, no sé si me logro explicar…
C.L.: …Sí, perfecto. No, es problema es justamente que no lo entienden, el problema es que tampoco abunda quién lo explica bien y quién llega con esa explicación a la gente. Y, bueno, el poder mediático, el capitalismo siempre usó el poder mediático de la época para, digamos, embarrar la cancha, confundir y agua para su molino. Lo que pasa es que hoy el aparato mediático es inmenso, hay como dos empresas que tienen la mayor de los medios de comunicación del mundo…

C.M.: Claro.
C.L.: …y entonces la política de los medios de comunicación no es exclusiva de acá, es del capital concentrado mundial que tiene su cuota acá, digamos, como socio a Clarín, etc.,

C.M.: Claro.
C.L.: …Y eso es tremendamente fuerte, y tiene que ver también con la psicología de la gente y todo lo demás… Por ejemplo, el monopolio de Clarín y la Nación en el interior prácticamente es lo único que hay, que no puede haber otra cosa, y si hubiera otra cosa son propiedad de Clarín, como La Voz del Interior de Córdoba, y ahora se dice que quiere la distribución, transformada en propiedad de Clarín, y bueno, se está diciendo que Aerolíneas no va a repartir Página 12 en el interior, cosas por el estilo, o sea que es parte de su política, cosa que es muy fuerte, y la gente no está informada lo suficiente, hay millones de aspectos psicológicos que influyen ¿no?

C.M.: Claro. Perfectamente manejado por la ortodoxia económica, porque también le leí a Ud. que los economistas ortodoxos en general dejan las fundamentaciones, que son interesantes y necesarias. Cuando un ciudadano que no sabe nada, y Ud. está hablando con uno, que no sabe nada, pero hay un economista que explica las cosas con fundamentación, con comparaciones, con ejemplos, etc., etc., uno comprende de qué habla, y entonces puede tomar una posición. Ahora, Ud. Larriera dice: “los economistas ortodoxos dan postulados o estadísticas”

C.L.: …Exacto.
C.M.: Y entonces ninguno de nosotros entendemos nada.

C.L.: …Postulados es que no demuestran lo que dicen, y estadísticas, ya a mediados del siglo pasado, sobre todo en EEUU, se dejó de fundamentar las posturas económicas de los economistas. Los economistas clásicos, Ricardo, Smith, etc., fundamentaban. Marx fundamentó. Keynes fundamentaba. Bien o mal.

C.M.: Sí.
C.L.: … Pero llegó un momento que la imposibilidad de fundamentar que lo único que les importaba era la economía del capital internacionalmente concentrado, hizo que se remitieran a las estadísticas. Si la estadística dice “esto es bueno”, es bueno. ¿Por qué? Ah, no sé. Y como la estadística, todo el mundo sabe que es muy manipulable…

C.M.: Claro.
C.L.: …y además es difícil hacer una buena estadística, la discusión económica de fondo, conceptual, de por qué son las cosas los ortodoxos la borran.

C.M.: Ajá. Eh, Carlos, ¿la variante que hemos venido, o que Ud. ha venido discriminando, para hacer las diferencias, a lo que Ud. llama el socialismo científico? ¿qué aporte da el socialismo científico a esta discusión? 

C.L.: El socialismo científico es lo que se llama marxismo. Marx y Engels decían que ellos hacían socialismo científico,

C.M.: Sí.
C.L.: …y a mí me gusta más decir eso porque hay muchos anticuerpos de la palabra “marxismo”…

C.M.: Ja, ja, ja, claro.

C.L.: …Y en realidad ellos no dijeron “hablen de marxismo, hablen de engelsismo”, hablen de socialismo científico, trabajemos juntos para hacer socialismo científico.

C.M.: Claro.
C.L.: …y juguemos honestamente, si alguien tiene más razón que nosotros, bueno, lo admitiremos, no hay una cuestión dogmática.

C.M.: Claro.
C.L.: …hay una investigación, como cualquier científico.

C.M.: Claro. Eh…el socialismo científico tiene puntos en común con el capitalismo heterodoxo…

C.L.: …Síí…, en realidad, algunas cosas sí, pero tienen diferencias fundamentales, y lo que más los dos tienen en común es que de alguna manera los piensan en el bienestar del pueblo…

C.M.: Ajá.
C.L.: …Los ortodoxos no. Los ortodoxos piensan en las superganancias del capital concentrado y nada más.

C.M.: Sin embargo el discurso es otro...

C.L.: … ¿el discurso de quién?

C.M.: Del ortodoxo es pobreza cero.

C.L.: …bueno, el macrismo es un nuevo tipo de dictadura, prácticamente, porque a veces no hay un marco legal, y se basa prácticamente en un discurso que encandila a mucha gente, entretiene y engaña a mucha gente mientras se produce un saqueo cada vez peor. Esa es la táctica, prácticamente, en vez de tener a los militares, tienen, entre otras herramientas, el discurso.

C.M.: Claro. Un discurso masivo en los medios…

C.L.: …y además masivo en los medios, porque tienen todo su poder.

C.M.: Larriera, ha sido un gusto escucharlo, le agradecemos mucho su disposición a charlar con nosotros. Muchas gentil.

C.L.: …Bueno, gracias a Uds.

C.M.: Muy amable.

C.L.: …Escuchábamos al Sr. Carlos Larriera desde la portada, por decirlo así, lo leímos en la revista Rebelión, un artículo interesante, cortito, en el que más o menos nos basamos en esta charla, un artículo de diciembre del año pasado, donde el escribía sobre “ortodoxos, heterodoxos y socialistas científicos”, una especie de eufemismo este último para no decir marxista, que vendrían a ser las tres diferencias, y marca claramente, me pareció interesante, no sé si lo pudimos trasladar aquí, tal vez las preguntas de uno no fueron lo suficientemente esclarecedoras como para orientar al interlocutor en que explicara mejor la diferencia entre ortodoxia económica, heterodoxia y socialista científico. De alguna manera, ojalá haya quedado más o menos en claro, no, que alguno haya sacado una buena conclusión.







viernes, 16 de junio de 2017

Distinguir populismos progresistas de movimientos fascistas

Distinguir populismos progresistas de movimientos fascistas

Movilización sábado despedida de Cristina Fernandez de Kirchner diciembre 2015

Hoy en día hay una gran confusión que tiene que ver con las movilizaciones de protesta, los reclamos de renuncias de presidentes, y otras cuestiones relacionadas.

En primer lugar hay que tener en cuenta que hay dos clases sociales bien definidas, más una clase media heterogénea que sigue al que tenga más fuerza en cada momento de la situación política, económica y social.

Con esto queremos decir que hay solamente dos políticas fundamentales, la de la burguesía, sobre todo la gran burguesía y la de la clase obrera. Todo el resto son posiciones intermedias que se acercan a una u otra. Esto en cuanto a tener objetividad acerca de a qué responden las distintas ideologías y posiciones políticas concretas.

En las últimas décadas se ha desarrollado la política de los llamados golpes blandos[1], sistematizados por el ideólogo Gene Sharp[2], y llevados adelante principalmente por la política exterior de EE.UU., junto al resto del capital concentrado y centralizado internacional (CCy CI). Se basa fundamentalmente en tomar muchos aspectos de las auténticas movilizaciones democráticas y revolucionarias, imitándolos falsamente e introduciendo elementos fascistas que favorecen sus verdaderos fines.

Para muchos se trata de legítimas protestas en las que participan ingenuamente, hasta que los resultados, esto es el acceso al poder de un gobierno de ultraderecha, fascista o semifascista, ultrarepresivo y antipueblo los hace arrepentirse. Para entonces el primer objetivo de los golpes blandos se habrá cumplido, derrocar a gobiernos progresistas que obstaculizan la concreción irrestricta de los intereses del CCyCI.

Pero no es solamente la falsa imitación de auténticas movilizaciones democráticas, sino que también introducen fuerzas de choque, como las guarimbas venezolanas, que realizan acciones violentas destinadas a crear un clima de caos en el país de turno, y provocar la represión del gobierno que quieren derrocar, para acusarlo, precisamente, de represor y aumentar progresivamente el clima destituyente.
No se trata de que los gobiernos progresistas no repriman en alguna medida, pero es  en lo esencial una actitud defensiva frente a estos movimientos con características claramente fascistas. Ocurre que, usualmente, estos gobiernos progresistas se manejan dentro del estado capitalista y la respuesta a la ofensiva destituyente utiliza siempre, en mayor o menor medida, los métodos capitalistas de responder a los disturbios sociales.

Parte de estos golpes blandos son las revoluciones naranjas, una de las últimas la acaecida en Ucrania, que dio lugar a un gobierno fascista y a muchos que participaron que hoy están arrepentidos.

Un ejemplo más actual es lo que está ocurriendo en Venezuela.

Los golpes blandos tienen distintas características, y se adaptan a la situación política de cada país.

Los nazis producían grandes movilizaciones de masas, pero eso no impedía que fueran profundamente reaccionarias.

Hay tradiciones en la izquierda, que asignan a toda movilización un carácter progresista y hasta revolucionario. Pero no es así y es fundamental que todos los partidos de izquierda y progresistas y el pueblo en general, tengan clara la diferencia entre uno y otro.

Para esto es imprescindible aprender a discernir la orientación objetiva de cada movilización, y a qué clase social responden. En los tiempos que corren esto se ha vuelto una necesidad imperiosa.

Las movilizaciones y en general todo tipo de luchas verdaderamente democráticas son generadas esencialmente por necesidades del pueblo no satisfechas, como condiciones de vida, libertades democráticas y otras. Y se basan en una conciencia cada vez más clara de la realidad, del rol antipueblo de determinado gobierno, etc.

Las movilizaciones fascistas, las de los golpes blandos, también se basan, en alguna medida, en las necesidades populares pero fundamentalmente, en la desesperación irracional frente a la insatisfacción de esas necesidades, fabricando un chivo expiatorio como los judíos en el nazismo. Unas son auténticas, basadas en una conciencia creciente del papel que tienen cada uno los partidos y del gobierno. En las otras, las derechas (representantes políticos del CCyCI) aprovechan la desesperación popular, la ignorancia, engañan al pueblo y lo utilizan empujándolo a movilizaciones irracionales como las de los nazis contra los judíos. Nunca hubo una prueba concreta de que los judíos eran los causantes de la crisis económica alemana. Tampoco hay ninguna prueba de que en el gobierno anterior de nuestro país “se robaron todo”. Pero, por ejemplo, a Cristina Fernández de Kirchner muchos la insultan, la llaman chorra, etc. Con los judíos en la Alemania nazi, salvando las distancias, pasaba algo similar.

Pero hoy la política de los golpes blandos se ha sofisticado, perfeccionado y responde a organizaciones internacionales del CCyCI y no solamente a la política interna de cada país en particular.

Una necesidad imperiosa de la hora actual es saber diferenciar a unos y a otros.

Carlos A. Larriera
13.6.2017

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[1] Golpes blandos, la nueva tendencia en la región, Santiago O’Donnell, Página 12, 1.9.2016,
[2] Según el documentalista Ruaridh Arrow “el doctor Gene Sharp propone 198 técnicas para su estrategia de una revolución no violenta. Sharp es el experto en revoluciones no violentas más famoso del mundo. Su obra ha sido traducida a más de treinta idiomas.”

lunes, 12 de junio de 2017

La izquierda actual y el gran capital concentrado y centralizado mundial

La izquierda actual y el gran capital concentrado y centralizado mundial

guarimberos con máscaras y equipo

En general la izquierda actual no incorpora a sus análisis la ofensiva internacional del gran capital concentrado y centralizado mundial (CCyCI).

Esta ofensiva se realiza de distintas maneras: con la guerra invadiendo otros países a sangre y fuego y con los golpes blandos, fundamentalmente, entre otras.

En nuestro país (y probablemente en el mundo) la izquierda autodenominada[1] revolucionaria hace eje en la afirmación de que todos los gobiernos (dictadura militar, neoliberalismo, populismo) son igualmente capitalistas y entre el neoliberalismo y el populismo considera que las diferencias son solamente de matices[2], como en el caso del macrismo y el kirchnerismo en el ballotage.

Que todos son gobiernos capitalistas, es cierto; y que hay que explicarlo y denunciarlo permanentemente, también. Pero dentro del capitalismo, poner un signo igual entre estos diferentes tipos de gobierno no tiene nada que ver con el marxismo. Los bolcheviques llevaban adelante  muchas veces la unidad de acción, incluso a veces en las elecciones, con los partidos pequeñoburgueses, como los trudoviques y los socialistas revolucionarios. Eso lo consideraban muchas veces inevitable, porque no se podía avanzar sin tener que hacer acuerdos a cada rato con distintos partidos. Pero siempre votaron en contra de los kadetes, el partido liberal burgués, que lo único que buscaba era ampliar su libertad de acción, obtener reformas democráticas pero manteniendo el poder del zarismo, con el fin de lograr la libre movilidad para el capital. Pero cuidándose permanentemente de no dejar espacios para el proletariado y el conjunto del pueblo trabajador. Los bolcheviques combatían permanentemente el falso discurso democrático de los kadetes, aclarándole siempre a las masas acerca de la naturaleza y los objetivos ese falso discurso.

Una sola vez, cuando la alternativa del triunfo de las centurias negras era muy probable, aceptaron un frente electoral con los kadetes, sin dejar de criticarlos. El argumento bolchevique era que, bajo un gobierno kadete, el marco político iba a ser más laxo que bajo las centurias negras, lo que permitiría un mayor desarrollo de la lucha de clases.[3]

Todo esto para señalar que Lenin explicaba permanentemente las diferencias de clase y las políticas que de allí se derivan de cada uno de los partidos burgueses y pequeño burgueses, para que el proletariado conociera perfectamente su funcionamiento y supiera adoptar las tácticas más apropiados para aumentar la democracia y avanzar hacia el desarrollo de las posibilidades revolucionarias.

La izquierda actual se limita a señalar que son todos capitalistas, que las diferencias son de matices que, por consiguiente, no hay que votarlos nunca, cualquiera que sea la coyuntura, poniendo prácticamente un signo igual, absoluto, entre los distintos tipos de gobierno capitalista. Y de esa manera, no toman como guía las caracterizaciones de Lenin y no piensan en garantizar permanentemente el mejor marco para desarrollar la lucha de clases.

Pero el daño que hacen a la conciencia de las masas va mucho más allá de las coyunturas electorales. El no distinguir las diferentes políticas burguesas de todos y cada uno de los partidos impide que el proletariado cuente con elementos suficientes para orientar su política.

Muchos socialistas actuales acusan al gobierno venezolano de represor y a muchos izquierdistas de encubrir estos hechos con fraseología cuasi marxista, de caer en la falsa caracterización de que el gobierno venezolano es revolucionario y socialista.[4]

Es cierto que la fidelidad al marxismo de estos socialistas es, por lo menos, muy dudosa.

Que el gobierno de Nicolás Maduro reprime, también es cierto. La pregunta acerca del grado y la estrategia de la represión y el verdadero carácter de la misma del gobierno de Maduro, es difícil de responder con precisión contando, solamente, con las informaciones de los diarios burgueses, progresistas y de izquierda.[5]

El tema es que los partidos de izquierda no registran la ofensiva destituyente, golpista, del capital concentrado internacional y local contra el gobierno de Nicolás Maduro. Si esta perspectiva no se tiene en cuenta, es inevitable caer en caracterizaciones equivocadas y tampoco se puede evitar hacerle el juego a estos golpes blandos en curso.

No se trata de no decir que el gobierno de Maduro es burgués, que la revolución socialista del siglo XXI chavista no tiene nada de socialista, que una parte de la izquierda acepta el discurso chavista y confunde a las masas adjudicándole verdadera naturaleza revolucionaria socialista. Todo esto es imprescindible hacerlo.

El problema es la perspectiva política con la que se hacen estas críticas. Que todo esto sea cierto no niega las reformas sociales y la elevación del nivel de vida de grandes masas del pueblo trabajador. En palabras del ideólogo del CCyCI Zbigniew Brzezinski que afirmó reiteradamente que “nuestro enemigo es el populismo”[6] se testimonia la ofensiva mundial del gran capital contra el populismo en los distintos países. La izquierda debe tener una política específica frente a este fenómeno. Pero la ignora en sustancia, y efectúan sus análisis y desarrollan su actividad sin tener en cuenta esta ofensiva. Esto hace perjudicial el discurso de la izquierda actual. Realizar un análisis más objetivo de la realidad es el primer requisito para desarrollar una política verdaderamente revolucionaria.

La izquierda autodenominada socialista revolucionaria siempre ha estado en contra de los golpes de estado militares, como debe ser.  ¿Por qué razón no está en contra de los golpes blandos que, en definitiva, suelen terminar en dictaduras directamente militares o por lo menos, altamente represivas dificultando al máximo el libre desarrollo de la lucha de clases?

La única respuesta que surge es que no reconoce la existencia de estas campañas destituyentes del gran capital y su verdadera dimensión.

El gran capital no puede, simplemente, imponer sus políticas de saqueo neoliberal en todos los países y en todas las coyunturas nacionales e internacionales a través de golpes militares. Esta es la razón objetiva por la cual están utilizado la táctica y la estrategia de los golpes blandos, cuyos elementos fundamentales no son nuevos, pero que se han desarrollado a un nivel mucho mayor en las últimas décadas.

Resulta claro que hay que tener una política contra los golpes blandos, combinando esto con la denuncia de que todos los gobiernos bajo el estado capitalista son gobiernos burgueses, y adoptando la táctica más adecuada en cada momento.

Cualquiera sea la justificación de la izquierda actual de su política basada en la igualación casi absoluta entre todos los partidos y gobiernos burgueses, choca inexorablemente con el hecho inadmisible de que ignoran la naturaleza de estas ofensivas destituyentes, de estos golpes blandos.[7]

En relación a Venezuela queda claro que el gobierno de Maduro ejerce algún grado de represión contra el pueblo. Pero para ponderar adecuadamente el carácter de esta represión hay que empezar por aclarar que la ofensiva es de la oposición destituyente, que ha inventado la violencia en las calles siguiendo el manual de los golpes blandos[8] y que la violencia del gobierno es claramente defensiva y no estratégica, como sería la estrategia represiva de Macri en la Argentina, y como será también la estrategia del futuro gobierno si finalmente triunfa el golpe blando. La generación de la violencia es provocada, sin ninguna duda, por la oposición de la derecha destituyente[9].

El gobierno de Maduro actúa básicamente defensivamente. El hecho de que utilice las fuerzas represivas que existen en todo estado capitalista es una derivación lógica del hecho de ser, más allá de su política populista, un gobierno capitalista y cae en la represión sin reemplazarla por la democratización revolucionaria del pueblo, para que sea el mismo pueblo el que se defienda con sus propios métodos.

Pero el gobierno de Maduro no tiene a la represión como estrategia, no la genera. Mucho menos utiliza la represión para imponer las políticas de saqueo de los gobiernos neoliberales surgidos de golpes blandos como el actual de Macri. No es su objetivo saquear al pueblo, sino realizar reformas que eleven su nivel de vida, política que denominan falsamente socialismo del siglo XXI. Esta diferencia es fundamental. La principal lucha de la verdadera izquierda es contra los generadores de la violencia.

Uno de los grandes pecados el gobierno de Maduro y también durante el gobierno de Chávez, es dejar el núcleo central de la economía en manos del gran capital. Permitir que los dólares que ingresan por las exportaciones de petróleo se transformen, en su mayor parte, en fuga de divisas, manteniendo una estructura del aparato estatal corrupta y al servicio del gran capital. Mientras no supere esa contradicción de pretender profundizar las reformas manteniendo los organismos del estado al servicio del capital en la mayor parte el gobierno, Maduro no podrá evitar el deterioro general de la economía, dejando las condiciones para que una parte del pueblo, ingenuamente, caiga en la participación de la ofensiva destituyente.

Para quien quiera verlo esta ofensiva es clara y no es nueva históricamente. Como ejemplo tenemos al desabastecimiento, que es muy grande y provoca penurias en toda la población, llevando a muchos a renegar del chavismo. Pero esto se produce por el boicot, el acaparamiento sin distribución de las grandes empresas productores de alimentos y otros bienes básicos. Esto no es nuevo, suele suceder en la preparación del ánimo de la población que conduzca a apoyar activa o pasivamente los golpes. Sólo que esta vez su escala es mucho mayor y se integra como una parte del manual de los golpes blandos[10], siguiendo básicamente, las recomendaciones de Gene Sharp.[11]

Es notorio como la izquierda en general se hace eco en mayor o menor medida, de la información y la propaganda del gran capital, que tiene en todo el mundo el cuasi monopolio de todos los medios de información, televisivo, radial y escrito.

No toma en cuenta la multitud de artículos que describen la ofensiva destituyente y sus componentes violentos. Por lo menos debería plantearse el interrogante sobre quién dice la verdad y quién miente, en líneas generales, porque es evidente que no puede ser cierto, en su totalidad, opiniones e informes tan contradictorios.

La omisión de la existencia de las guarimbas[12] es inadmisible, siendo que es una de las herramientas principales de los golpes blandos, aplicada en muchos países del mundo. El objetivo central de las guarimbas es generar un clima insostenible de violencia,  responsabilizando a los gobiernos, generando en la población el repudio y la aceptación de la alternativa de que la oposición destituyente acceda de una manera u otra al poder, por elecciones o por golpes militares, por ejemplo. Gran parte de las muertes producidas en todas estas manifestaciones son efectuadas por un sector de los manifestantes preparado especialmente para producirlas. La oposición destituyente manda matar gente con el objetivo específico de acusar a los gobiernos de las mismas. Son el producto de una estrategia deliberada, siniestra, de esta oposición. Esto es sabido ampliamente y la izquierda no puede actuar y realizar sus críticas ignorando esta realidad.

Que el gobierno de Maduro responda en parte utilizando las fuerzas represivas de todo gobierno capitalista en lugar de impulsar una verdadera revolución democrática, es su principal responsabilidad y forma parte de la raíz de toda su crisis.

Sin una revolución democrática de todo el pueblo, un levantamiento generalizado y el surgimiento de organizaciones de masas que se transformen en un poder alternativo a los gobiernos de los estados capitalistas, no hay salida posible.

Pero el planteo de revolución verdaderamente democrática, que desemboque en un gobierno realmente de todo el pueblo, ejercido directamente por el pueblo mismo, desmontando todo el aparato estatal del estado capitalista, no existe en la izquierda actual. Debería ser el eje de su política pero ni siquiera lo plantean.
Y esto también vale para la Argentina, Brasil y en general para todos los países. La estrategia de revolución democrática siempre está vigente, y es un eje particularmente necesario en este momento histórico.
Los socialistas y todos los verdaderos demócratas consecuentes tiene una tarea común, estratégica en este momento: la revolución democrática, para lograr un verdadero gobierno de todo el pueblo, ejercido directamente por el pueblo.

Durante esta revolución los verdaderos socialistas, utilizando el análisis científico y los datos de la realidad que con frecuencia no son visualizados por el pueblo, trataremos de explicar exhaustivamente a la mayoría de los que viven de su trabajo de que la solución de fondo es la revolución social, empezando por la expropiación del gran capital. La revolución democrática es la tarea inmediata, el único objetivo que nos abrirá una salida verdadera a toda esta situación argentina y mundial de la ofensiva del gran capital internacional, que provoca cada vez más desocupación, miseria y represión a la población, y guerras en todo el mundo, para lo cual también tiene otra táctica, inventar y promover en todas partes todo tipo de movimientos terroristas para instalarlos como el enemigo principal y así justificar su ofensiva cada vez mayor contra los pueblos de la tierra. Es el mismo CCyCI el que actúa con distintas tácticas y el mismo objetivo, instalar gobiernos absolutamente sumisos a sus intereses saqueadores.

Carlos A. Larriera

12.6.2017

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[1] Empleamos el término “autodenominada” para señalar la contradicción entre lo que afirman ser marxistas y su verdadera política que en la mayoría de los casos es irremediablemente reformista.

[2] Reafirmo entonces lo que escribí en otras notas: desde una perspectiva socialista no hay ninguna razón para preferir a Scioli o Macri. El viejo criterio del marxismo –véase aquí– se aplica a la actual situación. Los trabajadores no ganan nada apostando a pequeñas y sutiles diferencias entre los candidatos, tan sutiles y pequeñas, que hay que buscarlas con lupa. Rolando Astarita en su nota “Intelectuales y académicos por Scioli, contra el voto en blanco”.

“Llamamos al voto en blanco porque es una expresión política, es nuestra primera trinchera de lucha para enfrentar los ajustes que preparan tanto Scioli como Macri. Con solo ver sus gabinetes y referentes económicos nos damos cuenta fácilmente para qué se preparan: balas, garrotes y ajuste”. La Izquierda Diario, 20.11.2015, http://www.laizquierdadiario.com/El-voto-en-blanco-es-nuestra-primera-trinchera-de-lucha


[3]“Siempre que los liberales sean más fuertes que los centurionegristas, /…/es obligatoria /…/ la unión de los obreros con la democracia burguesa (populista, trudovique, etc.) contra  los liberales /…/ los casos en que los liberales sean más débiles que los centurionegristas y /…/ se requiera formar un bloque general de la oposición para derrotar a estos últimos.” La segunda vuelta de las elecciones en Rusia y las tareas de la clase obrera, V.I. Lenin, Obras Completas, tomo XVIII, págs. 43/49, segunda edición corregida y aumentada, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1970.

[5] "¿Dictadura en Venezuela? Se agradece que se informe antes de opinar”, Alfredo Serrano Mancilla, https://actualidad.rt.com/opinion/alfredo-serrano-mancilla/238900-expertos-venezuela
Entrevista a Modesto Emilio Guerrero, sobre su libro “Una revuelta de ricos”, por Andrés Figueroa Cornejo.
[6] Entre otras declaraciones: “según el político, la “resistencia populista” podría ser un gran obstáculo para la imposición de un nuevo orden mundial.” 26.11.2013
[7] Golpes blandos, la nueva tendencia en la región, Santiago O’Donnell, Página 12, 1.9.2016,
[8] Según el documentalista Ruaridh Arrow “el doctor Gene Sharp propone 198 técnicas para su estrategia de una revolución no violenta. Sharp es el experto en revoluciones no violentas más famoso del mundo. Su obra ha sido traducida a más de treinta idiomas.”
[9] Según el modelo ‘La Salida’, ver Acontecimientos centrales y escenario económico-social
[10] El golpe suave. La Teoría de Thierry Meyssan, 10.7.2012
Manual USA para derrocar gobiernos. Gene Sharp, el cerebro de los golpes “blandos”. Orlando Rangel Yustiz , martes, 18 de agosto de 2015,
[11]  La política de la acción no violenta, el libro más conocido de Gene Sharp
[12] Guarimbear es para sifrinos o sicarios: la moda opositora y la carne de cañón popular, Álvaro Verzi Rangel
¿Todas las víctimas son de oposición? Lo que no le dicen sobre las protestas violentas en Venezuela