domingo, 17 de junio de 2018

Tasa de ganancia y crisis


Tasa de ganancia y crisis



La crisis económica mundial es la crisis de la tasa de ganancia del gran capital internacional. La tendencia a la baja de la tasa de ganancia, que fue definida por Marx en El Capital, hace décadas que más que una tendencia es una realidad.

El capitalismo comienza siendo manufactura, se agrupaban todos los artesanos de distintos oficios en una galpón y se fabricaba ahorrando espacio, luz, etc. En esa época se podía decir que el 90 % del producto se debía al trabajo humano y un 10 por ciento a las herramientas.

Con la primera revolución industrial, la máquina comenzó a tener un papel fundamental en la cantidad de producción por unidad de tiempo.

La competencia intercapitalista hace que algunos empresarios se adelanten en el uso de las nuevas tecnologías y otros demoren un tiempo o directamente  no las incorporen.

La mercancía que surge de la producción, tiene dos valores, el valor de uso, la utilidad que tiene, por ejemplo, la bicicleta para desplazarse, y el valor trabajo, el tiempo de trabajo socialmente necesario para fabricarla. El valor trabajo es el valor de cambio, es el valor que se traduce en la forma dinero. 

La plusvalía, es la diferencia entre la totalidad del valor que producen los obreros y el salario de subsistencia, que es el valor traducido en dinero de todo lo necesario para reproducir la mano de obra. Los obreros producen mucho más que lo necesario para la reproducción de su fuerza de trabajo, la diferencia es la plusvalía, y su apropiación es la única motivación empresaria para producir.

El valor de uso no tiene para el capital un interés en sí mismo, sino en cuanto es necesario para apropiarse del valor trabajo, plusvalor.

La tasa de ganancia es el cociente entre la totalidad del capital invertido por la empresa (salarios, materias primas, depreciación de la maquinaria, luz, gas, etc.) y el excedente que recibe de esa inversión. Es la plusvalía medida de otra forma. Su masa es la misma.

Como la explotación de los obreros tiene el límite de la resistencia física del organismo humano, llega un momento en el que para incrementar sus ganancias el capitalismo necesita extraer plusvalor de los obreros de otras fábricas. Esto lo consigue elevando su productividad en base a nueva tecnología, que tiene como consecuencia mayor cantidad de mercancías por unidad de tiempo y por consiguiente, menor valor individual de cada una. 

Esta mercancía con menor valor, la vende en el mercado a un precio un poco menor que el que rige en éste, pero mayor al del valor de lo producido en su fábrica. De esta manera obtiene una ganancia extraordinaria por el período que tardan las demás empresas en elevar también su tecnología.
Este proceso implica que para obtener la misma tasa de ganancia, necesita vender una mayor cantidad de mercancías. De esta necesidad surgen las crisis de sobreproducción que no son el primer origen de las crisis económicas, sino un fenómeno derivado de la caída de la tasa de ganancia, actuando como amplificador de la crisis económica.

Este proceso de crecimiento de la maquinaria, permite una mayor concentración de las empresas. Sin embargo la ganancia extraordinaria dura poco, y los capitalistas se ven obligados a elevar nuevamente su tecnología, ganar mercados, vender cada vez más unidades del producto, etc. Todo esto vuelve a tener corta duración y el proceso vuelve a reiniciarse. Esto implica un aumento permanente de la concentración económica, proceso inevitable en el capitalismo.

Al mismo tiempo, la producción capitalista que comenzó con una proporción entre trabajo humano y maquinaria del 90/10%, se acerca hoy al 10/90%, aumentando permanentemente. Al disminuir el tiempo de trabajo con relación a la inversión en tecnología, el valor de cambio del producto total se reduce constantemente y cada vez en forma más acelerada, a medida que se intensifica la revolución científico-tecnológica. La tasa de ganancia en consecuencia, baja cada vez más.

Los únicos capitalistas que logran elevar su tasa de ganancia son los que obtienen esas ganancias extraordinarias. La corta duración que tienen los obliga a repetir el ciclo, lo que implica una competencia interoligopólica capitalista cada vez más feroz.

Las fusiones y adquisiciones de empresas, que se dan incluso a nivel de las más grandes del planeta en cada rubro, es una de las consecuencias lógicas de este proceso.

Lo que estamos viviendo es este mecanismo a escala mundial. El capital concentrado, que ha adquirido unas proporciones gigantescas, necesita vender un volumen de producción mayor que la capacidad de absorción del mercado interno de cualquier país.  Por eso recurre al saqueo planetario.

Como al capital concentrado la baja de la tasa de ganancia no le garantiza la rentabilidad esperada, parte del nuevo capital que obtiene de la producción y luego se convierte en capital dinero con su venta, no es invertido productivamente.

Esa es la razón por la que el capital concentrado utiliza ese capital dinero que tiene ocioso para inversiones financieras especulativas de todo tipo, las cuáles le reportan una ganancia adicional, aunque ésta sea ficticia, porque es el trabajo y no el dinero lo que produce valor.

En un mundo donde el dólar goza de una confianza que no corresponde a su valor real, que es mucho menor, utilizan ese capital dinero ficticio para comprar distintos bienes materiales: tierras, minas, fábricas, etc. Como el dinero es dinero, al ser usado de intermediario entre dos valores reales, el que proviene de la producción y los bienes materiales que se adquieren,  permite transformar su ganancia ficticia en ganancia real. Como se comprenderá, este sistema no puede funcionar mucho tiempo de esta manera.
El capitalismo no va a desaparecer por sí solo, en todo caso se va a derrumbar encima nuestro.

Carlos A. Larriera
17.6.2018



martes, 8 de mayo de 2018

Se otorgaron créditos impagables para cobrarlos en especie


Se otorgaron créditos impagables para cobrarlos en especie



En general no hay una explicación sobre las razones del gobierno para haberse colocado prácticamente en un callejón sin salida. 

La deuda externa en divisas es impagable. Los Lebacs y sus intereses son impagables.[1] El gobierno cuenta únicamente con la renovación constante de estos préstamos. Pero los capitalistas sólo seguirán prestando mientras el riesgo no sea mayor que la ganancia esperada.

Y cuando opinan que el deudor, en este caso el gobierno, está agotando su capacidad de pago de las deudas dejan de prestarle preventivamente, y sobreviene una crisis como la del 2001, cuando los acreedores externos dejaron de refinanciar la deuda.

Esto es lo que está ocurriendo en estos momentos, respondiendo también a otras causas, como el aumento de las tasas de interés de los bonos del gobierno de los Estados Unidos, bonos que son los que tienen habitualmente mayor demanda inversora, porque subsiste la confianza en la capacidad de pago de los EE.UU, que es el único país en el mundo que puede emitir moneda sin respaldo alguno.

Que el gobierno cometa errores de todo tipo no sería novedad. Pero que el gran capital que es su mandante no haya operado para corregirlos a tiempo es a primera vista, bastante extraño. Sabían que estaban prestando dólares que no se podían pagar, y sin embargo lo siguieron haciendo durante un tiempo.[2]

Tiene que haber una explicación. Probablemente estaba en la estrategia del gran capital que sucediera esto. Se puede pensar que la finalidad era cobrar una deuda impagable en especie, es decir en bienes materiales. El gobierno ya recurrió por ayuda al FMI, que funciona en lo esencial bajo la directivas de EEUU, y entonces de alguna manera éste en algún momento le hará saber al gobierno que si no puede pagar en divisas lo tendrá que hacer en bienes físicos. Algo semejante a las privatizaciones de los ’90 que se pagaron en buena parte con bonos de la deuda externa. 

Ahora la escala será mucho mayor, ya no vienen por las empresas de servicios del estado, que ya están en manos privadas. Vienen por el país todo. No sólo el petróleo y otras riquezas naturales, sino por el territorio. Pensando en las peores posibilidades demandarán, por ejemplo, que se pague la deuda con una buena parte de la Patagonia.[3]
 
Esto ya ha sucedido en Grecia. Primero Alemania le vendió material bélico muy costoso que Grecia no necesitaba. Después reclamó el pago de las cuotas adeudadas por esas compras. Ante la imposibilidad de responder de Grecia, exigieron que el pago se realizara con los aeropuertos, las islas y algunas otras cosas.
Es parte de la política mundial del gran capital.

Para éste en el país “sobran” 20 ó 30 millones de habitantes. Como no piensan recurrir a ellos como mano de obra, y los que utilicen lo harán con salarios de miseria, los costos de la existencia de estos millones de habitantes no están dispuestos a pagarlos. Es el caso de la jubilación, o las obras sociales como el PAMI, o la educación gratuita, la cobertura hospitalaria, y tantas otras cosas.

Objetivamente, esté o no en su planes estratégicos, van concretando un genocidio gradual y silencioso. El ejemplo de los afiliados al PAMI, que cada vez cubre menos prestaciones, incluídos medicamentos, es muy ilustrativo. No hay estadísticas pero es lógico pensar que ya han muerto por esta política muchos jubilados, y que su número irá aumentando.

También quieren bajar el “gasto público improductivo”, es decir, el que realiza una cierta redistribución del ingreso, y por otra parte, resta a los subsidios que les otorga el Estado permanentemente a las grandes empresas del poder económico dominante.

Todo esto no lo pueden realizar sin la más completa pasividad y desmoralización de la población. La represión directa no es suficiente y el gigantesco engaño mediático se agotará drásticamente en algún momento. 

Si la mayoría de la población, esos 20 ó 30 millones, pierde sus empleos, o cobra salarios en negro y de miseria, se queda sin sus viviendas, sus derechos, sus depósitos bancarios, la derrota estructural del pueblo vendrá más por la pérdida de todo sustento económico y de todo derecho, que por la represión, la que se reducirá a ayudar a esta descomposición social.

Los anuncios del viernes 4 de mayo de Dujovne y Caputo, lejos de anunciar una contención de la crisis económica, financiera y cambiaria, de hecho están anunciando, al hablar de bajar el déficit fiscal como solución, del agravamiento inevitable de ésta. 

En el gobierno se han despojado de toda herramienta de política económica que les permita un mínimo de independencia en la toma de decisiones. A partir de esto se ven y se verán obligados a aceptar todas las exigencias del poder económico global, seguramente en buena medida a través de uno de sus representantes, como el FMI.

Ha eliminado toda posibilidad de conseguir y atesorar dólares genuinos. Eliminó las retenciones, la obligación de los exportadores de liquidar divisas en un plazo determinado, designó la liberación total de los mercados financieros y cambiario,  eliminó muchos impuestos a los ricos. De esta manera no tiene suficientes ingresos ni de dólares ni de pesos. Y a su vez tienen un gasto descomunal de los mismos. Las reservas del banco central son mayoritariamente de préstamos en dólares o del capital invertido en la bicicleta financiera. Los primeros hay que pagarlos con intereses, los segundos se van del país apenas les conviene otra plaza, como es en este momento la compra de bonos del gobierno de Estados Unidos.

Las LEBACs son impagables, constituyen un monto superior al billón de pesos. 

Su plan de bajar el déficit fiscal se basa exclusivamente en bajar el gasto destinado a cubrir necesidades de la población. Ni aún así podrá reducir el déficit en la medida pronosticada. La miseria a la que se puede someter a la población es limitada, los ingresos que se le pueden extraer tienen un límite, y no pueden ni mucho menos podrán cubrir la exención de impuestos a los ricos, el pago de intereses descomunales de las LEBACs (26-30-40%) ni el resto de los subsidios al gran capital.

Todo señala que su plan inicial es someter a la población a la miseria más extrema. Como ni aún así el gran capital conseguirá las ganancias que persigue, no hay ninguna salida a mediano o largo plazo. Y probablemente ni siquiera a corto plazo.

No hay una política de desarrollo productivo aunque el poder económico se quedara con la mayor parte del valor trabajo de la producción. Se trata solamente de saquear lo que ya existe, y una vez logrado esto se agotan las posibilidades de aumentar sus ganancias. 

Lo que aún pueden hacer es aprovechar las riquezas naturales del país, apoderarse de sus territorios, pero esto no les proporcionará ganancias ilimitadas, sino sólo por un tiempo.

El gran capital arrastra al mundo entero al abismo con esta política, pero su búsqueda de ganancia es imposible de renunciar o de frenar. Como el escorpión, no puede con su naturaleza.

Desde el punto de vista del desarrollo de la humanidad el gran capital está completamente loco. El llamado “neoliberalismo” no tiene ni puede tener ningún plan de desarrollo, sino un plan de saqueo, que por su propia naturaleza llega un momento que se agota.

Y este agotamiento se producirá junto con la descomposición total de la sociedad, con lo cual las posibilidades de recuperación de la población mundial son muy escasas.

Este panorama aterrador, a pesar de ser completamente real, no es tenido adecuadamente en cuenta por ningún sector político de ningún país del planeta, ni progresista ni de izquierda. Estos se manejan como si viviéramos en una eterna democracia burguesa con relativa profundización de los elementos democráticos, en algunos gobiernos más, como el último, en otros menos, como los que hemos tenido en el país hasta la asunción del actual gobierno. Y, consecuentemente, estas organizaciones políticas no ayudan en la medida necesaria a la elevación de la conciencia de la población capacitándola para entender la naturaleza y profundidad de la crisis actual.

Sería hora de dejarnos de ir por las ramas y pensar y en llevar a la práctica una política capaz de enfrentar, frenar y vencer la política del gran poder económico.

Pasan los días, las semanas, los meses y los años y ninguna organización política asume consecuentemente esa tarea fundamental, mientras el poder capitalista nos lleva cada vez más cerca del abismo.

Pero el gran capital tiene sus propias contradicciones que son muy profundas. Por ejemplo, en el país está instalado, no sólo en buena parte de la población, sino incluso de los empresarios que hoy gobiernan, que el que tiene dólares se salva, aunque el país se hunda. Y consecuentemente todos sin excepciones tienen sus capitales en paraísos fiscales. Pero esas tenencias están en dólares. Y el dólar es una moneda esencialmente fiduciaria, es decir, que se basa en la confianza que se le tiene, porque su valor real está muy por debajo del nominal.

Un sinceramiento del valor del dólar llevará a la quiebra a la mayoría de las fortunas. La reciente creación del petro-yuan lleva lentamente al dólar a ese desenlace. 

Cobrar la deuda en bienes materiales es la única explicación lógica de la pasividad del capital concentrado frente al camino al abismo emprendido por este gobierno.

Carlos A. Larriera
8.5.2018



El Destape web, 16.1.2018, Primera licitación de Lebac en el año: $400 mil millones en juego”,  
Según información oficial, en la actualidad hay 1,16 billón de pesos colocados en Lebac, una cifra que supera al total de dinero físico y en cuentas corrientes, de poco más de un billón. El stock de Lebac se multiplicó por 3,7 desde que Macri está en la Presidencia y Sturzenegger en el Banco Central, ya que era de solo 370 mil millones de pesos en diciembre de 2015.

[2] Hoy circula información de que ya se ha suspendido el crédito externo privado. Por ejemplo en la revista Forbes: "Puede que sea momento de salir de la Argentina", Infobae, 8.5.2018.

https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2018/05/03/forbes-puede-que-sea-momento-de-salir-de-la-argentina/

[3] Algunos ejemplos relacionados con la posibilidad de venta de la Patagonia:

Mauricio Macri: "El Proyecto Patagonia es un primer gran paso hacia el futuro de la región". Infobae, 8.5.2018

https://www.infobae.com/politica/2017/02/12/mauricio-macri-el-proyecto-patagonia-es-un-primer-gran-paso-hacia-el-futuro-de-la-region/

Plan Patagonia: Macri y Weretilneck ofrecen entregar la Patagonia cordillerana a la megaminería, La izquierda diario, 27.2.2017, https://www.laizquierdadiario.com/Plan-Patagonia-Macri-y-Weretilneck-ofrecen-entregar-la-Patagonia-cordillerana-a-la-megamineria

Modificación de Macri a la Ley de Tierras, Se profundiza la extranjerización de las tierras argentinas, diario Hoy, La Plata, 8.5.2018