martes, 26 de marzo de 2013

Los problemas del crecimiento económico kirchnerista


El talón de Aquiles del “crecimiento con inclusión social”.

Los problemas del crecimiento económico kirchnerista



Para tener un crecimiento económico capitalista[1]  sostenible en el tiempo el gobierno de Cristina Kirchner necesita, entre otras cosas, tener un superávit comercial importante (exportaciones menos importaciones), un superávit de cuenta corriente (ingreso de divisas menos egreso de divisas, por todo concepto), y superávit fiscal. Y, además, necesita votos suficientes. Todo esto dentro del esquema capitalista en el cual se maneja.[2]

Los ingresos por exportaciones provienen, en buena parte, de los productos agrarios, la soja en primer lugar. Pero este gobierno ha promocionado las exportaciones industriales en forma sostenida, logrando que las MOI (Manufacturas de Origen Industrial) constituyan el 34% de las exportaciones contra el 35% de las MOA (Manufacturas de Origen Agropecuario). También es importante un balance favorable entre los ingresos y egresos de divisas por turismo.[3]

Pero además del superávit comercial, el gobierno necesita que se liquiden totalmente y en término las divisas de las exportaciones; que no haya subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones. Y muy importante es impedir o reducir al mínimo la fuga de divisas que, históricamente, se ha realizado principalmente a través de los propios bancos utilizando las reservas del Banco Central.[4][5]

Históricamente, los grandes propietarios agrarios subfacturan exportaciones, no pagan retenciones, etc., de manera que se quedan con la mayor parte de las divisas producto de sus exportaciones, por lo general como depósitos en cuentas corrientes (en dólares) en algún banco en el exterior. Al tener divisas en abundancia pueden comprar todo lo que necesitan en el exterior, para la producción agraria (tractores, por ejemplo), para otras inversiones capitalistas (acciones en distintas empresas nacionales o extranjeras, bonos, etc.) y para su consumo privado. De ahí proviene su discurso tan repetido reclamando su derecho al manejo libre y omnímodo de las divisas generadas por sus exportaciones. Su oposición a retenciones y todo tipo de impuestos. Su letanía de que las divisas obtenidas son el producto de su trabajo, que son de su propiedad. Que son el sector que provee la mayor parte de las divisas que ingresan al país, que es el sector que subsidia a la industria. Reclaman contra la “presión” que ejerce el gobierno a través de impuestos y reglamentaciones a este sector que, supuestamente, es el principal benefactor de la economía del país.[6]

Este esquema: “poseer divisas en abundancia”, siempre ha dado como resultado que el gran propietario agrario se despreocupara del mercado interno y de la industria, y pusiera el acento en la libertad absoluta para disponer de “sus” divisas. Y reclamara la libertad absoluta de importaciones, para poder comprar en el exterior todo lo que la industria no producía en el país. Y el no pago de impuestos.

Es evidente que si se respetan las pretensiones de los grandes propietarios agrarios, el crecimiento con inclusión social dentro del capitalismo se volvería rápidamente imposible.[7]

El gobierno se enfrenta con el problema que el cobro de retenciones por las exportaciones agrarias, así como el cobro  del impuesto inmobiliario rural, la recaudación de los impuestos a las ganancias a las grandes empresas agropecuarias, industriales, comerciales, bancarias y financieras no bancarias le genera una feroz oposición de todos estos capitales, núcleo principal de la oposición destituyente que ha venido actuando todos estos años.

Estamos ante un problema general frente al cual el gobierno tiene una actitud, por lo menos, cautelosa. El kirchnerismo siempre tuvo muy en cuenta la relación de fuerzas con estas grandes empresas. Espera siempre tener un ambiente mínimamente favorable para tomar medidas como las retenciones, elude permanentemente enfrentar todas las oposiciones juntas, intenta resolver cada enfrentamiento de a uno, cruza algunas líneas tradicionalmente prohibidas, pero respeta, en los hechos, la mayor parte de las exigencias del gran capital. Éste es su talón de Aquiles. Lo será siempre, y, probablemente, sería ese el camino si finalmente fuera derrotado por la oposición destituyente, ya sea de una manera drástica o, simplemente, con una renovación electoral normal.

Es obvio que si el gobierno no consigue ingresos fiscales suficientes no puede continuar con el crecimiento con inclusión social (en adelante CIS) como hasta ahora. La asignación universal por hijo, las jubilaciones, los planes de vivienda, los créditos con baja tasa de interés para los de menores ingresos, etc., son inviables si el superávit fiscal desaparece. La única solución que tiene es cobrar los impuestos necesarios a los grandes capitales. Pero esto es lo que no se atreve a hacer, o no puede hacerlo porque realmente no le da la relación de fuerzas o, directamente de alguna manera, es socio de estos grandes capitales y no desea hacerlo. Cualquiera sea la explicación, el gobierno es débil en cobrar los impuestos necesarios a los grandes capitales y, difícilmente lo haga en algún momento, lo que le impedirá, tarde o temprano, continuar con el CIS actual. El gobierno puede adoptar otras medidas, que cambiarían más profundamente la estructura actual de dominación del gran capital concentrado, pero es muy dudoso que lo haga. Nos estamos limitando al específico marco capitalista en el cual el propio gobierno se ubica.[8]

Sobre estos problemas giran gran parte de los discursos de políticos y periodistas afines al gobierno, poniendo el acento en lo dañinos que son estos sectores del gran capital, pero omitiendo analizar, en profundidad, cuáles son las dificultades que tiene el gobierno y hasta qué punto tiene posibilidades de cobrarle al capital concentrado los impuestos suficientes sin ser destituido.

Lo que está haciendo el gobierno, necesitado de recaudación, es aumentar los impuestos a la fracción de la clase media que tiene algún excedente en sus ingresos, mayor o menor, pero por encima de lo necesario para una vida “normal” en términos de esos sectores sociales. Es decir, a la fracción de la clase media que tiene relativa o mucha de capacidad de ahorro.[9]

El gobierno no sincera todas las dificultades que tiene con el gran capital, si bien denuncia muchos de los obstáculos que este gran capital opone a su gestión. En los hechos no queda claro para el conjunto de la población cuáles son, concretamente, las dificultades, ni si es posible que el gobierno las supere en el marco del capitalismo en el cual el mismo gobierno se maneja y reivindica. El gobierno hace denuncias, y tiene frases ilustradoras como, por ejemplo, “un gobierno para todos y todas”, “para los 40 millones de argentinos”. Pero, a pesar de todo, no queda para nada claro lo concreto de estas dificultades, la posibilidad real de solucionarlas o no, las tareas que tiene que asumir el pueblo como tal para superar estas dificultades. No podría ser de otra manera dada la reivindicación expresa del capitalismo por parte de este gobierno, y su defensa de la conciliación de clases.

Al inclinarse el gobierno por un aumento de los impuestos a la clase media con capacidad de ahorro, no hace más que repetir lo hecho por todos los gobiernos capitalistas que han llevado a cabo un cierto grado de redistribución del ingreso. La debilidad para cobrarle impuestos suficientes a los ricos, y al mismo tiempo su decisión de no abandonar un cierto grado de redistribución del ingreso, no le deja al gobierno otra alternativa que aumentar la presión impositiva sobre la capacidad de ahorro de sectores de la clase media.

Todo este cuadro deteriora el otro requisito que necesita el gobierno para poder continuar con el CIS: votos. Es presumible que, más allá de motivos ideológicos, la gran mayoría de la clase media con capacidad de ahorro vaya inclinándose por un voto opositor a medida que sufre los aumentos de la presión impositiva. Este aumento de la presión impositiva puede propiciar también que aumente la capacidad de movilización y el odio de estos sectores contra el gobierno. Más, teniendo en cuenta, que el gran capital fogonea y fogoneará estas actitudes.

Hasta qué punto la disminución de los votos favorables de gran parte de la clase media dejará al gobierno sin los votos suficientes, es difícil saberlo. Es indudable que este proceso se está desarrollando e irá in crescendo al ser inevitable, para el gobierno, continuar con esta política si mantiene su debilidad para cobrar impuestos suficientes al capital más concentrado.

Los votos que sí seguirán siendo favorables al gobierno serán los de los sectores beneficiados por la redistribución del ingreso. Ése es el núcleo duro. Habrá que ver si son suficientes en el futuro. Lo que es seguro es que todo esto constituye uno de los talones de Aquiles del gobierno a medida que se desarrolle este proceso, hasta ahora inevitable.

No es únicamente el problema de las divisas, del superávit fiscal, de los votos, lo que enfrenta el gobierno para continuar con el CIS. Al basar el crecimiento económico en la actividad privada, sufre permanentemente todas las exigencias y los boicots económicos, comerciales, etc., de parte de las empresas privadas.[10] El gobierno se queja, en alguna medida, de todos estos palos en la rueda, pero no denuncia todo, no es específico y concreto en señalar en qué consisten estas dificultades y qué es necesario hacer para superarlas.

En el mismo sentido, al reivindicar la conciliación de clases, el gobierno se opone a la independencia política de la clase obrera, y del conjunto de los trabajadores. Si el gobierno quiere ser consecuente con el CIS, inevitablemente, necesita de la conciencia, la movilización y la lucha del conjunto de los trabajadores. Pero frena esto, reduce todo al apoyo popular de las medidas de gobierno. Ese apoyo popular tan difuso, indefinido, sin tareas concretas, sin elevación de la conciencia y organización política independiente de los trabajadores, es insuficiente desde todo punto de vista. El gobierno se resiste porque el desarrollo de la lucha de clases implica, objetivamente, avanzar hacia el objetivo de expropiación del capital, e implica, a su vez, avanzar hacia la revolución social. El gobierno no quiere la elevación de la conciencia de los trabajadores, no quiere su independencia política, y queda atrapado en una encrucijada en la que es incapaz de ir más allá, y éste es su talón de Aquiles.

Carlos A. Larriera
25.3.13



[1] Crecimiento ecónomico capitalista, porque es un crecimiento económico particular, distinto al crecimiento teórico del imaginario corriente, que supone que es un crecimiento armónico y de todos los sectores de la economía. El crecimiento económico en el capitalismo tiene muchas limitaciones, entre ellas que debe destruir gran parte de lo construido en forma reiterada.
[2] Nos ubicamos en lo que se puede hacer dentro de los propios límites capitalistas que el gobierno se ha fijado, y hasta donde el gobierno ha demostrado que está dispuesto a ir en cuanto a reformas. Por supuesto, aún dentro del capitalismo se pueden efectuar reformas que modifiquen mucho más profundamente el funcionamiento de la economía a favor de la población, como sería una Junta Nacional de Granos, la nacionalización o estatización del comercio y exterior y de la banca, pero hasta ahora el gobierno no ha dado señales de estar dispuesto a emprender ese rumbo.
[3] En CEPAL Colección de documentos de proyectos, IV. Evolución reciente de la balanza comercial argentina. El desplazamiento de la restricción externa, Carlos Bianco, Fernando Porta y Felipe Vismara:
“Si se considera la composición de las exportaciones por Grandes Rubros, en el período 2002- 2006 las manufacturas –tanto MOI (94%) como MOA (84%)- evolucionaron por encima del promedio, mientras que los Productos primarios (64%) y los Combustibles y energía (60%) lo hicieron por debajo. (pág. 10 en PDF) (pág. 116 en edición impresa)”
“Las exportaciones de ambos rubros de manufacturas fueron beneficiadas por un  incremento de sus precios de exportación (25% y 26%, para MOA y MOI, respectivamente), al  tiempo que registraron un notable aumento en sus volúmenes (37% y 61%, idem). (pág. 10 en PDF) (pág 116 en edición impresa)”
“A partir de 2005 las exportaciones MOI pasaron a ser el rubro comparativamente más  dinámico; de hecho, en ese año, crecieron aún más que las exportaciones MOI mundiales  (Castagnino, 2006). (pág. 12 en PDF) (pág. 118 en edición impresa).”
[4] El problema de la fuga de divisas es muy importante, pero no hay espacio en este artículo para desarrollar el tema. Conviene aclarar que cuando nos referimos a fuga de divisas hablamos del caso concreto de divisas que salen del país (dicho en términos cotidianos). Los casos de sobre y sub facturación se refiere al no ingreso de divisas al país. Ambos fenómenos restan reservas al Banco Central.
[5] El problema de la inflación se debe, principalmente, a la oligopolización en la mayoría de los rubros industriales, en particular aquellos que producen para el consumo masivo de la población,  esto se debe en general al proceso inevitable de concentración y centralización bajo el capitalismo. Moderar este proceso implica que el gobierno tome el tipo de medidas que se resiste a tomar, o no ve una relación de fuerzas adecuada para hacerlo. Aparte de la nacionalización o estatización de los bancos y el comercio exterior, podría, por ejemplo, crear mercados centrales en todo el país en cantidad suficiente como para neutralizar, parcialmente, la impunidad de los oligopolios para aumentar los precios.
[6] Basta ver uno de los editoriales del diario LA NACION del sábado 2 de marzo de este año, 2013: Más agresiones al campo. Proveedor del 60% de las divisas, el sector rural requiere estímulos en lugar de mayores impuestos y permanentes agravios.” http://www.lanacion.com.ar/1559350-mas-agresiones-al-campo. Hoy en día siguen con la misma letanía. Entre otras cosas ver artículo del autor: Renta agraria y retenciones, Pagina 12, Suplemento Cash, del 8.10.12,
y

Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) 

2-Evolución de las exportaciones (primeros 5 meses 2012) ¿Donde nos pega la crisis?
Total exportado en primeros 5 meses: 32.526 millones de dólares
        Conforme ocurre desde hace no pocos años, la composición de las ventas externas en lo que va de 2012 se distribuye mayoritariamente entre MOA, MOI y PP; aunque en este ejercicio las MOA están recuperando el lugar de mayor participación (por poca diferencia), en perjuicio de las MOI que estaban en un porcentaje poco mayor en 2011

a) Composición:
MOA (Manufacturas de origen agropecuario):   34%
MOI (Manufacturas de origen industrial):           33%
PP (Productos primarios):                                                 25%
CyE (Combustible y energía):                                        8%
(No sería el 60% que dice La Nación, salvo que se incluyan las MOA)
[7] El “crecimiento con inclusión social” es imposible bajo el capitalismo en forma plena y sustentable. A más tardar a mediano o largo plazo el funcionamiento del capitalismo lo impide.
[8] El gobierno puede adoptar otras medidas: Junta Nacional de Granos, Nacionalización o Estatización del Comercio Exterior, de la Banca, etc. Pero son medidas mucho más radicales que las que el gobierno ha tomado hasta ahora, y es dudoso que se decida por alguna. Además todas esas medidas deberían estar bajo el control de obreros y trabajadores, cuestión que va contra la política de conciliación de clases del gobierno. Para avanzar en estas medidas se necesita el desarrollo de la lucha de clases, independencia política de la clase obrera, etc. Y, por supuesto, sólo pueden llegar a realizarse con más plenitud a medida que se avanza de una situación social no revolucionaria, a una prerrevolucionaria o revolucionaria. 
[9] “…Los impuestos sólo arruinan a ese sector social que fluctúa entre la burguesía y el proletariado, ya que los contribuyentes que lo forman no pueden traspasar la carga de los impuestos que pesan sobre ellos a los hombros de otra clase... “ (Marx, Escritos varios, ed. Mehring, t. III, páginas 435-439, citado por D. Riazanov en Notas al manifiesto comunista, pág. 146)
[10] Este artículo ya estaba escrito cuando sucedió el problema con la minera Vale, en Mendoza.

Ver artículos relacionados en blog del autor: http://wwwnudosgordianos.blogspot.com








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